Saturday, April 18, 2009

Vila-Matrix reloaded

A veces la insistencia (o la esperanza, o la pertinaz curiosidad) tiene sus recompensas. El otro día vi en la biblioteca un libro de Vila-Matas titulado Para acabar con los números redondos, lo hojeé un poco y me dije: "Bueno, vamos a ver qué tal esta vez". Y sí, me ha gustado. Me lo he leído del tirón, en otra tarde gozosa de lectura en terracita, que para mí ya empieza a ser un nuevo género literario. Quizás el mejor posible.

Se trata de una colección de artículos muy breves sobre distintos escritores, con la excusa (que no es tal) de celebrar el aniversario inexacto de sus muertes o nacimientos (por ejemplo, en el caso de Pessoa: "hace tres domingos se cumplieron exactamente 105 años de su nacimiento"). La mayor parte de ellos los fue publicando en 1995 y 1996 en su columna dominical de Diario 16. La idea era llegar a 52 columnas (un año completo), pero entre medias el periódico entró en crisis económica y V-M tuvo que abandonar el proyecto a nueve semanas del final (por cierto, que tiene gracia cómo lo cuenta en la introducción). Después lo retomaría para acabar este libro, publicado por Pre-Textos.
En este libro V-M no pretende analizar en gran profundidad a los autores de los que se ocupa (tampoco el espacio da para mucho), sino que se mantiene en todo momento en un tono anecdótico, relajado, ligero e impresionista que da gusto leer. Algunos pasajes son muy buenos.
Al terminar de leerlo me he preguntado: ¿por qué me ha gustado este libro de V-M y otros suyos no? Desde luego, en cuanto a temas y técnica parece que ha seguido llevando más o menos la misma línea. ¿Será sólo cuestión del estado de ánimo del lector? ¿O del diseño y tipografía de Pre-Textos, siempre con tan buen gusto? No lo creo.
Quizás aquí veo un estilo más desenvuelto y atractivo, más liberado; una visión de la literatura más abierta, más comedida, quizás menos posesiva (y por eso más sentida o verdadera, menos artificial; aquí se celebra la literatura lúdicamente, sin mayores pretensiones; no se la utiliza ramplonamente y sin sentido para otra cosa que no sabe muy bien qué es); un sentido del humor más normal, menos rebuscado y pedante, menos encantado de haberse conocido; y, sobre todo, creo yo, la ausencia de ese YO reiterado y pesadísimo que lo absorbe todo con su presencia autoficticia. En este libro V-M nos habla de esos escritores, nos los dibuja en rápidos trazos, pero no se mete a enredar ni a estorbar entre medias como ese señor cabezón que nos quita la visión de la pantalla en el cine (aunque en algunos momentos empieza a apuntar este vicio). Todo está como más aireado y menos encerrado en sí mismo. Es más natural, más normal (al final siempre acabo volviendo a estos adjetivos que quizás no digan nada, pero yo me entiendo). Es como si el virus de la literaturitis, ya metido en el cuerpo, todavía no hubiese devastado el cerebro del escritor y forzado la creación de Vila-Matrix, ese universo en el que la realidad no consigue distinguirse de la literatura, ese mundo en el que todo es siempre literaturismo y sólo a veces literatura.
Tendré que seguir reflexionando sobre el "caso" literario de Vila-Matas, sobre su trayectoria, porque todavía no he llegado a una conclusión; parece todo bastante extraño y confuso. A ver si en los próximos meses me leo sus primeras obras, que son las que me faltan, y me hago una idea más clara. A nivel general, se me ocurren dos hipótesis:
1.Quizás el afán de producir novelas (algo para lo que no parece muy dotado pero que le ha conducido al éxito) es precisamente lo que ha malogrado la escritura de V-M. Porque, aunque él mismo sea consciente de esa incapacidad y esgrima la intención de hacer novelas "que no parezcan novelas", eso no salva el producto final si éste es infumable.
2. En las distancias cortas es donde da más de sí su habilidad para contar anécdotas y recoger citas, siempre dentro del ámbito literario; resulta más interesante cuando sólo se ocupa de un objeto (tema o personaje) y no tiene que estirarlo y estirarlo artificialmente, forzando su relación "casual" (es decir, nada casual) con otros temas y personajes (aquí es cuando parece que nos está tomando el pelo). Merodear en torno a algo con sentido, no ir sacando una ristra de "algos", enredándolos sinuosamente hasta llegar -oh casualidad- a la dimensión requerida por la novela o el artículo de turno. No sé si me explico.
Una tercera hipótesis (ésta casi psicoanalítica, terreno pantanoso) estaría en la pérdida de la humildad desde el punto de vista creativo; en la creación de un personaje-escritor que acaba encerrado en sí mismo y que se repite más que el ajo (es, quizás, algo parecido a lo ocurrido con Paul Auster); en el endiosamiento de un yo ficticio que trata de superar sus complejos y dudas en una huida hacia adelante totalmente errónea pero alentada y reforzada por el éxito ("de crítica y público", como suele decirse). No sé, son sólo hipótesis.
Seguiremos investigando.

4 comentarios:

conde-duque said...

Para no alargar más el post, traigo aquí los antecedentes (con sus enlaces).
Como ya sabéis algunos, hace un par de años me metí un atracón navideño de las novelas más conocidas de V-M (las últimas) y salí escaldado; como resultado del empacho, me salió un breve desahogo (http://nietos-de-solana.blogspot.com/2008/01/contra-vila-matas.html) y una bromita escatológica (http://conde-duque.blogspot.com/2008/01/historia-universal-de-la-caca-literaria.html).
Hace unos meses cogí en la biblioteca "Doctor Pasavento" (por la que le dieron el Premio Nacional de las Letras y el Premio Fastenrath de la Real Academia Española) y me quedé alucinado; de verdad, pocas veces había leído algo tan tramposo, aburrido, vacío..., en definitiva, tan malo. Justo unos días después descubrí la crítica que Vicente Luis Mora había hecho a este libro: http://vicenteluismora.bitacoras.com/archivos/2005/10/16/doctor_pasavento. Me parece una crítica antológica. Yo creo que da en el clavo totalmente.
En fin, ya digo, seguiremos investigando el misterio V-M. Está claro que es un misterio interesante; si no, no perderíamos el tiempo.

Mabalot said...

Bien, bien. Yo también insisto en eso que parece tener algo y que me sale rana. Caso ya comentado de Javier Marías. Vila-Matas tiene, claro está, días mejores y peores, como todo el mundo. Coincido contigo en lo que no te gusta de él. Ese afán de novelización un poco tonto, sí, tira para atrás.

Vila_Matas es un Umbral de Barcelona que escribe más tenso y que leyó menos poesía, y esto no es un juicio de valor. En cuanto al talento verbal la diferencia parece clara, pero ambos eran un YO que quiere ser escritor, y un YO que se pinta todo el tiempo de escritor.

Mientras unos ven espías en todas partes él ve escritores, con problemas de escritores. Esto a veces es divertido, pero demasiado cansa.

Por supuesto, habría que dejar claro que pese a los defectos que comentas, al menos así lo veo yo, y más allá de lo bien o mal que pueda caer como persona, su propuesta literaria está bastante por encima del nivel medio español.

Su artículo de hoy en el Babelia me pareció malote. Ahí es donde salen los defectos que comentas.

conde-duque said...

Mabalot, es curioso que siempre nos topemos con los mismos obstáculos, indagando perplejos sus "misterios insondables".
Al menos no estamos solos.

narrow said...

Pues sí, a mí me parece el mejor libro de Vila_matas, y llevo tiempo diciéndolo, además del Bartleby, yo creo que en el texto breve es donde mejor está, las novelas a veces parecen un montón de ocurrencias con poco fuste, un algo arramonadas pero sin la visión metafórica.

Saludos.