Es mi película preferida de Woody Allen. El personaje de Harry Block es, en mi opinión, el perfecto resumen y quintaesencia de todos los personajes de Allen, que en el fondo son siempre el mismo personaje: el propio Allen autopsicoanalizado. Y la estructura narrativa en este caso es modélica.
Me acuerdo perfectamente de cuando la vi por primera vez. Primera sesión de un día entre semana, cines Conde Duque de Alberto Aguilera.
Lo recuerdo porque es la única vez que he estado solo en el cine. Y cuando digo solo no me refiero a ir sin nadie, sino a que no había nadie más en la sala. Yo solo. Lo juro. No sé ni por qué me la pusieron (pensaba que tenía que haber un quórum mínimo de tres personas o algo así). Allí estaba yo sentadito... y la sala vacía. No entraba nadie. Empezó la peli, el acomodador cerró la puerta... y nadie más entró.
Al principio me sentía raro, porque me daba nosequé reírme... allí... yo solo, sin nadie que me secundase, sin ninguna risa humana alrededor, sólo silencio. No sé, me daba cosa, como si me pareciera de pirado eso de reírse solo. Pero después me olvidé y ya me descojonaba tan tranquilamente. Qué le iba a hacer. Yo y Woody frente a frente.
Esta escena es la que más me gusta. Es realmente antológica. En cualquier selección de la historia de la comedia tendría que figurar entre las primeras, creo yo. Cada vez que la veo es que me parto... Kristie Allie está que se sale (para darle 20 Oscars sólo por estos cinco minutos de obra maestra), y ese Woody Allen con sus excusas, pasotismos y ocurrencias... que sacarían de quicio a cualquiera. Dan ganas de cogerle del cuello y asfixiarle, la verdad. Verdaderamente genial.
Lo siento. No la he encontrado en español.