Ayer vi en el telediario una noticia que me dejó pasmado. Ya sé que no hay que creerse mucho lo que dicen los periodistas, pero digo yo que el dato lo habrán sacado de algún lado: más de doce mil personas desaparecen en España... ¡¡¡cada año!!! La mayoría lo hace voluntariamente. Se bajan a comprar tabaco... y no vuelven. No avisan a sus familias ni les explican el porqué de su huida; simplemente se van... y empiezan una nueva vida.
El otro día hubo un congreso nacional en Bilbao o por ahí en el que se reunieron los familiares de desaparecidos. Están todos destrozados. Como decía una de las afectadas, "es peor que si supieras que está muerto": ese no saber por qué (si se ha ido voluntariamente o le ha pasado algo), ese no saber si está vivo o muerto, ese no saber si puedes hacer algo o no, si podías haberte dado cuenta antes de que sucediera, en fin, esa incertidumbre permanente, brutal, martilleante... debe de ser horrible.
Cabe la posibilidad de que la noticia fuese una simple excusa de Antena 3 para hacer un anuncio subliminal de la serie que ponían a continuación en esa misma cadena (una serie sobre gente desaparecida) y que el dato estuviese un poco inflado (me parece excesivo: ¡doce mil al año!), pero la verdad es que me dejó muy pensativo y por la noche he tenido varios sueños/pesadillas que trataban sobre el tema. Kafka era el guionista.
Padres, hijos, hermanos, maridos... que de repente cogen la puerta y se largan. Y nunca más vuelven a dar señales de vida.
No sé, todavía estoy un poco noqueado, no lo asimilo del todo. O hay gente muy rara por el mundo, o es que todo -en general- es muy extraño... Qué se le va a hacer, c'est la vie. Bueno, me voy a comprar tabaco. Ahora vuelvo.