Lugar: Plaza de Toros de las Ventas (Madrid). Fecha: 18 Mayo de 2008. 19.00 horas. Cartel: los toreros Luis F. Esplá, Pepín Liria y "Serranito". Toros de Samuel Flores y Dª M. A. López Flores. Testigo de excepción: Josef Winkler, escritor.
Ayer Josef Winkler estuvo en los toros. El cielo amenazaba lluvia y algunas gotas cayeron sobre el albero. Por momentos el respetable tuvo que desenfundar sus paraguas. En una de las gradas estaba el escritor austríaco, uno de los grandes de la literatura actual, con media sonrisa dolorida y los ojos muy abiertos. Tomaba notas en un cuadernito de tapas anaranjadas. La pluma se deslizaba por las hojas en trazos delirantes. Winkler veía cuadros de la muerte viva, el toro y el torero en su pugna mortal, el caballo con su donquijote regordete a cuestas, las medias verónicas y los pases de pecho, el brinco de las banderillas, el ruido de la sangre... Si le faltaba algo para ser un autor solanesco, ya lo tiene todo: hoy ha probado la morcilla. Dentro de unos años saldrán esas estampas winklerianas en una obra maestra. Hacedme caso. Recordad lo que os digo.
A lo mejor Winkler pensó algo parecido a lo que ha escrito hoy en
El País Fernando Royuela: "En la inseguridad volátil de la vida, la muerte se alza como única verdad. En el toreo vida y muerte juegan a acompasar sus contrapuntos en el baile salvaje de la naturaleza. El animal y el hombre enfrentados ante la incógnita de la supervivencia desatan instintos aprendidos en la oscuridad de los tiempos. El hombre, sin embargo, es siempre el animal vencedor porque su estirpe ya lo ha sido. En realidad tan sólo se enfrenta consigo mismo para que los demás se estremezcan y le aplaudan. Por eso juega a ser salvaje. Con su actitud invoca ese pasado de violencia del que proviene. Pero también exhibe su presente hecho faena y olor a albero. El toreo es la fiesta de la supervivencia del ser humano, el espectáculo de su triunfo pasajero. El toreo homenajea el valor viril y enciende un ritual ancestral tan sólo comprendido en lo más profundo de su significado. El traje de luces es la máscara. Las miradas aguardan la celebración del rito. Lo humano se mezcla con lo animal. Los ojos miran, pero tan sólo la emoción explica lo que sucede. El calor ayuda a entender. Si hay vida habrá muerte y si hay muerte la vida revelará esa única verdad alzada por delante. La tarde aguarda. Hay una sensación de inquietud inexplicable. Ese animal que es el hombre se prepara para celebrar sus esponsales con la barbarie. Se antoja un baile, pero es sacrificio hecho de espadas y capotes, de cuernos afilados e hilos de baba que ondean como banderas sobre el silencio de la plaza. Suena el clarín y sale el toro y otra vez la verdad por delante".
PD1: Las fotos son de unos rejones del año pasado.
PD2: Enlaces recientes sobre Winkler:
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dos.