Friday, July 09, 2010

Postales desde Italia

Beirut vía Sara.

Monday, July 05, 2010

Saturday, June 26, 2010

El tiempo recobrado

Ha salido en Debolsillo (que Dios proteja este sello, al menos dos de sus colecciones) el último tomo de En busca del tiempo perdido de Proust traducido por Carlos Manzano. La primera edición de esta nueva traducción salió el año pasado en Lumen, diez años después del primer tomo. Todo un acontecimiento.
Primeras sensaciones. Más bien pre-sensaciones de lectura. Abro el libro a voleo por varios lugares y encuentro frases más cortas, más contenidas, menos oceánicas que las habituales en Proust. Sólo el primer párrafo sirve de enlace formal con los tomos anteriores, pero ya se nota otro tono, otro aliento: más reposado, más sobrio. Una respiración de agonizante estoico.
Creo que por fin podré disfrutar a Proust sin obstáculos ni artificios. Lo estaba deseando. Hasta ahora tenía que hacer primero una titánica labor de desbrozo, lápiz en mano, subrayando, poniendo paréntesis, haciendo señales en el margen. Después, en una segunda lectura (parcial, sólo de lo señalado), podía ya disfrutarlo. Es decir, leía a un Proust editado por mí. Pero la labor de desbrozo siempre me acababa cansando y saltaba de tomo en tomo sin orden ni criterio. Alguno ni lo rocé.
Ahora, espero, será otra cosa.

Tuesday, June 22, 2010

O libro dos amigos

Curioseando en la biblioteca de mi padre me encuentro con dos libros de preciosos títulos, tan evocativos como prometedores: Por os camiños da saudade y O libro dos amigos, ambos escritos por este hombre de toga y gafas redondas llamado Ramón Otero Pedrayo (1888-1976). Seguro que los había visto otras veces, pero no les había prestado atención.
Los abro y empiezo a hojearlos. Primero de pie; después sentado; finalmente tumbado en el sofá. El primero es un libro de viaje por Buenos Aires. Casi mejor lo dejaré para otro día, porque el segundo me ha atrapado: O libro dos amigos. Como declara el título, se trata de una sucesión de retratos emocionados de sus amigos, entre los que figuran algunos personajes gallegos conocidos, como Castelao o Bóveda. Salen en sus páginas muchos recuerdos, bastantes cafés, algunos entierros. No entiendo todas las palabras, pero me gusta cómo suenan. El ejemplar que tengo entre las manos está fechado en 1953 y fue publicado por Ediciones Galicia del Centro Gallego de Buenos Aires.
Copio un trozo sobre Antón Vilar Ponte, el inventor del nombre de este blog:
Era un día de neve seródea, estaban ben tristes os montes de Castro de Dozón, cando os pasamos ainda de mañán Alexandre Bóveda, Vicente Risco e mais eu pra seguir deica a foxa do seu descanso, beira do mar dos Artabros, o corpiño de Anton Vilar Ponte. [...]
En Cuba exercitou Antón Vilar fidalgamente o xornalismo. Sostivo con dinidade sin concederle demasiada importanza un desafío a espada. Por as condiciós do terréo decidiron os padriños que se descalzaran os duelistas. Tivo medo Anton de locir algunha falla no calcetín e con desventaxa deixouse cos zapatos...
Contabao Antón, fumegando seus caraiterísticos cigarriños, co ar cânso, de súpeto fermoso e aceso sí se tratare de unha inxustiza que combatire, unha pureza que gabare... Sabía disfrutar dos folgos e os silencios. As horas do serán, as da noite coruñesa non tiveron millor nin mais xentil e delicado intérprete. O café do Cantón, o latexar do Faro brigantino, a opinión, nada nunha tertulia, maquiada en circos e discusiós, ou xurdida e espallada de sutaque por a cidade era deseguida collida e corporeizada por Antón como si a uliscara no clima social, pra erguela ou pra castigala cun artigo de punta de frolete...

Wednesday, June 09, 2010

"Historias de Roma" de Enric González

Hace año y pico hablé aquí de las historias de Enric González (del mismo género “lectura en terracita” que los Diarios de Iñaki Uriarte: o sea, coca-cola en mano, libro y sonrisa) y suspiraba por unas de Roma, que acaban de llegar. Vi el libro en la Feria del Retiro, me lo compré y me lo he leído en un par de tardes. Tengo que reconocer que tras las primeras páginas me entró cierto temor a que las Historias de Enric González fueran la crónica, por compromiso o por prisas, de una espiral en decadencia. El primero, el de Londres, es con diferencia el mejor de sus libros; el segundo, el de Nueva York, está muy bien pero no llega a la altura del primero; este tercero, el de Roma, no está mal pero podría –¡debería!– ser mucho mejor. El de Historias del calcio no lo he leído. Pensando mal, podría parecer que la emoción y la necesidad de escribir el primer libro han sido sustituidas progresivamente por una mera obligación contractual, casi burocrática. A veces se le nota casi con prisas por terminar…
Tras unas primeras páginas caóticas y absurdas de síntesis histórica, que me hicieron pensar en lo peor, Historias de Roma remonta el vuelo por el lado del costumbrismo y de las anécdotas periodísticas: cuenta, enseña y entretiene, que es de lo que se trata. Pero uno se pregunta si no hay editor de estos libros, alguien que sepa aconsejar y orientar, al menos en cuanto a orden y estructura. La respuesta seguramente es que el editor sea simplemente ese pelmazo de RBA que mete mucha prisa. El resultado es digno, sí, pero demasiado poca cosa. Roma tiene muchísimo más (y mejor) que contar. Ya sé que contarlo todo es imposible, porque sería infinito, pero el tema merecía más esfuerzo, más tiempo, más calma, más páginas. Y de este autor esperábamos más. En fin, olvidemos las pegas por culpa de las expectativas, que el libro está bastante bien (seguro que con el tiempo, pasado el desengaño, lo iré apreciando más). Además, espero algún día poder escribir mi prometido libro sobre Roma y resarcirme de todas las carencias.
Lo cierto es que Historias de Roma contiene páginas muy buenas. Cuando Enric González hace de Enric González, cuando se olvida de los nombres de los emperadores y de las fechas antes o después de Cristo (que parecen traídas sólo para rellenar páginas) y simplemente nos habla de su casa, del restaurante al que solía acudir o de un personaje romano que conoció en tal sitio, sale lo mejor de su estilo. No necesitamos más que verlo saboreando un capuchino en una plaza o elucubrando sobre los complots vaticanos, con eso nos llega. Por otra parte, la semblanza que hace de Alberto Sordi es inolvidable (para mí lo mejor del libro), al igual que la historia del marqués Casati Stampa, que “sólo disfrutaba del sexo por persona impuesta: le gustaba que su esposa fornicara con jóvenes desconocidos, mientras él fotografiaba, filmaba y anotaba en su diario”. En un alarde de síntesis oratoria, el autor confecciona un monólogo hilarante con frases literales tomadas de Berlusconi:

"Quiero empezar saludando a los asistentes a esta Cumbre contra el Hambre, y muy especialmente a las bellísimas delegadas. Soy el ungido del Señor. Cargo con la cruz, aunque no me gusta mucho hacerlo. Y cada año practico un retiro espiritual, en las Bermudas. El referéndum, sépanlo, será un juicio de Dios. Y beberé el amargo cáliz de volver a gobernar. Vivo bajo el terror de un Estado policial. Acusarme a mí de corrupción es como acusar a la Madre Teresa de Calcuta. También Jesús fue traicionado, y no soy mejor que Jesús. Por supuesto, soy éticamente superior a cualquier otro político europeo. Estoy en contacto permanente con la Divinidad. He escrito las tablas de la ley, como Napoleón o Justiniano. A veces noto que me asalta un complejo de superioridad, pero entonces me digo: menos mal que soy yo. Soy el único italiano que escribe sambas en napolitano. Me han envenenado con armas bacteriológicas. Nunca salgo en televisión. Mi vida está llena de sacrificios. ¿Saben que Margaret Thatcher me dijo que habríamos hecho una gran pareja?"

Además, me ha descubierto varias películas de Mario Monicelli, que pienso ver en cuanto pueda, porque creo que me van a gustar.
El capítulo 4, en el que nos guía en un paseo por el centro histórico, me ha llenado de nostalgia y de la necesidad de volver pronto a Roma. Es como estar allí caminando: visualizas perfectamente todos los lugares (si los conoces, claro). No, definitivamente no puedo estar más tiempo sin volver. Ya son casi tres años. Una eternidad, una condena.
Párrafos tan verdaderos como éste lo corroboran: "Hay pocos paseos tan placenteros como una caminata nocturna por el antiguo gueto romano. Todo el centro de Roma, en especial las zonas más cercanas al río, con las matas silvestres que crecen junto a los muros, la iluminación tenue, la suave atmósfera de pueblo pequeño y adormecido, está hecho para la nocturnidad. Vale la pena salir a caminar de madrugada, cuando la Fontana de Trevi o la armoniosa Piazza Farnese esperan en soledad y los gatos se hacen dueños de las calles".

Sunday, June 06, 2010

Diarios de Iñaki Uriarte

He vuelto a leer los Diarios de Iñaki Uriarte, esta vez ya en papel, en formato libro, y he disfrutado tanto como la primera vez. Una gozada. Tiene que quitarse uno la sonrisa para volver a encarar el mundo dignamente. Es de esos libros que no hacen ruido, que es raro ver en las mesas de novedades de las librerías, que casi hasta cuesta encontrar aunque uno se lo proponga, pero que seguirán en pie ahí dentro de muchos años, redondo y entero, sin perder ni un ápice, cuando todos los demás se hayan resquebrajado, olvidado o hundido. Incluso podrá mejorar con el tiempo. Literatura de reserva.
“Es evidente que cualquiera de los que están arriba ha tratado a los otros como un medio y no como un fin. Sea lo que sea eso de Kant de tratar a las personas como un fin, así solo se va cuesta abajo”. No pasará el tiempo para genialidades como ésta.
El personaje-narrador de estos diarios nos cae bien. Es un hombre que no trabaja, porque no lo necesita, y que presume de vago: “¿Qué has hecho hoy? Fumar”; “Trabajar es como estar enfermo. En cuanto se te pasa, te pones contento”. Por supuesto, nos da envidia de esta posibilidad de vivir sin trabajar. Gran admirador de Montaigne, sabe captar con gran inteligencia los movimientos de la psicología. Realismo sin prejuicios ni corrección política: “Hasta que no desaparezcan las joyerías habría que mantener un poco en cuestión todo eso del feminismo”. Además, una visión profundamente antirretórica de la literatura: “Pla dice que hay que escribir como se escribe una carta a la familia, pero con un poco más de cuidado. Aquí voy a hacerlo como si hasta las cartas fueran un alarde de retórica. Como si hablara solo”.
Algunos aforismos. Bastantes citas y anécdotas (personales, literarias, históricas). Una escritura transparente, en el sentido de que transparenta un carácter, una personalidad, unas ideas... Y mucha, mucha ironía. “Con lo fácil que es no escribir un libro malo”.
La siempre agradecida concisión. La siempre bendita contradicción. Aquí, un hombre. Un estilo sencillo, un tono amable, una mirada llena de humor, a veces cínica. “Ni espíritu de sacrificio, ni afán de superación, ni aspiración a la excelencia. Ni ningún respeto o simpatía por tales cosas”. Y cierta misantropía: “Uno de los secretos del placer estético que produce la naturaleza es que no hay gente”. Muchas dosis de Montaigne, Proust y Borges. Los maestros, los gustos, son los mismos.
Cuando se habla de la literatura de entretenimiento, yo pienso en este tipo de libros. Salir a la terraza con una coca-cola y leer los Diarios de Uriarte. No se necesita más. ¿A qué esperáis para conseguirlo?

Tuesday, June 01, 2010

Conde-duque's Photostream

Hoy las calles olían a lejía.
*****
Después de mil años regresé a la cuenta de Flickr y encontré el programa Picnik, que permite editar/retocar las fotos. No soy muy partidario del photoshop porque le da a las imágenes un aire demasiado artificial e irreal, con colores y contornos excesivos, a veces casi de cómic.
Es la primera vez que me he atrevido a hacer un poco de postproducción. Básicamente le he dado a algunas fotos algo más de contraste, saturación o agudización. Y en un par de ellas me he permitido alguna mayor frivolité. Son las mismas que subí hace tres años. Varias las he pasado a blanco y negro.
AQUÍ.

Thursday, May 27, 2010

El final de la historia

Por el pasillo del tren cruza una niña tambaleante.
El hombre del sombrero oscuro se asoma a la ventanilla y ve el paisaje huyendo veloz, difuminándose a impulsos de su propia inercia: postes telefónicos, árboles, puentes, casas…
En la retina de la viajera se acumulan los recuerdos: el mercadillo de telas, las legumbres de colores, los animales muertos. Tantas cosas que no quiso decir en el momento de la verdad.
Tumbado en la litera, sólo noto una mano caliente y venosa que me acaricia el pelo para que me duerma. Soñaré un sueño blanco, muy blanco, como las ristras de bacalaos desalados que cuelgan en las tiendas de Lisboa.

Monday, May 24, 2010

Las noches europeas

Me gustan las noches europeas. En los prolegómenos de los partidos, en las noches europeas, me gusta dar un paseo por el Bernabéu para ver el ambiente, con toda la gente arremolinándose con sus banderas, bocadillos y bufandas a las puertas del estadio. Supongo que lo hago por contagiarme un poco de la emoción; así llego a casa ya “ambientado” y sólo tengo que pulsar el botón del televisor. Claro que, normalmente, en las noches europeas del Bernabéu juega el Real Madrid.
Este fin de semana el barrio se llenó de alemanes vestidos de rojo (con rayas blancas) bebiendo cerveza. Descubrieron la Mahou. Iban todos con su lata en la mano.
Bajamos la Esfinge y yo por Concha Espina inmersos en la corriente humana de los alemanes, con sus grandes corpachones, sus cánticos y su aliento a cerveza. Algunos llevaban los pantalones marrones típicos de Baviera, que no pegaban nada con la camiseta del equipo. Una chica iba con el vestido folclórico de la región, ése que parece entregar los pechos en bandeja, engordándolos, como en los bailes de la corte francesa del XVIII pero sin tanto lujo, más de mantel de mesa de cuadritos con mucha carne. La chica me recordaba un poco a aquella camarera del mesón de Santiago que nos traía a la mesa enormes cadáveres de animales recién troceados, con gran sonido de cuchillos y hachas en la trastienda, como si estuviésemos en una aldea de los Cárpatos.
Algunos grupos cantaban y bailaban entre los coches, junto al trompetista improvisado; otros se limitaban a declamar cosas ininteligibles (también para un alemán). En las terrazas de los bares compartían mesa familias de hunos y hotros, los mayores con cerveza y los niños con Sprite.
Atravesamos por el lateral del Bernabéu y pasamos al otro lado, donde se agrupaban los tifossi del Inter. Estaban muy calmados, pensábamos que estarían armando más bulla. Sólo algunos pocos cantaban oeoeoééé o gritaban algo. Los reventas mostraban sus entradas en alto (600 euros, le oímos decir a uno) y algunos llevaban un cartelito de “Cerco biglietto” o “I need a ticket”. Unas chicas exageradamente voluptuosas vestidas con minifalda repartían tarjetas de un cabaret-puticlub de Azca. Una de ellas, con largas piernas, se trasladaba en patines entre la gente. Desde la distancia veías su cabeza desplazándose.
Pasaron por nuestro lado dos pijos milaneses larguiruchos y engominados, de pantalones rojos y camisita mema, que contrastaban con el resto de la afición. Daban ganas de ponerles la zancadilla.
*****
Me gustaría escribir un libro con ese título: Las noches europeas. O, mejor aún, me gustaría tener escrito un libro y ponerle ese nombre. Da un poco de pereza tener el marco o el título vacío y tener que rellenarlo después, con tantas y tantas y tantas páginas. Casi mejor al revés.
*****
El cuerno saliendo por la boca del torero, como una lengua de Satán.
*****
Termina Lost, esa enorme maquinaria de McGuffins. Y había muchos fans -ilusos y perdidos- que pensaban que se resolverían los enigmas...

Friday, May 14, 2010

El estilo Gordon Lish

Tanto hablar de Carver y resulta que Carver no existe. Tanto Carver pararriba y parabajo, tanto trajín con el modelo literario de Carver, con su figura, su revolución. Tantas tesis doctorales sobre el estilo sobrio y minimalista y frío y seco y neutral de Carver, que todo lo sugiere sin decir nada, ese realismo transparentemente sucio lleno de personajes cotidianos... Y ahora resulta que quien creó el estilo Carver fue Gordon Lish, su editor. La historia es, al parecer, muy antigua, pero yo no la conocía. La leí el otro día en un suplemento cultural o dominical que ya no encuentro, que ya he perdido para siempre. Resulta que ahora salen en Anagrama los relatos originales, con todas las cursiladas y sentimentalismos y exageraciones del autor, que ahora, por comparación, parecerá casi una Drag Queen. Otro botín de viuda asesinando al difunto.
El editor le había corregido los cuentos y le había quitado un 50% del texto (que se dice pronto), haciéndolos inmortales. Hasta les cambiaba el final. Esos finales tan carverianos.
En cualquier caso, a mí siempre me pareció un-poco-demasiado parco, como si el iceberg de Hemingway se hubiese convertido en el piquito helado del Mont Blanc.
Aquí lo contó, hace mucho y mucho mejor, Alessandro Baricco.

Saturday, May 01, 2010

Gran Vía: 100 años (I)

Homenaje a Catalá Roca.



La diferencia es abismal, claro: la que separa el arte fotográfico del churroclic.

Thursday, April 29, 2010

Entrevista a Hitchcok (1964)

Hoy se cumplen 30 años de su muerte.


Thursday, April 22, 2010

El Bremen en el Ladrón de Tinta

No podré asistir, aunque me gustaría:
El viernes 23 de abril (mañana) celebramos «La noche de los libros».
La tripulación del Bremen irá al Ladrón de Tinta a jugar con las palabras.
Si te apetece participar en nuestro concurso de microrrelatos solo tienes que pasarte por la calle Noviciado, número 2.
Nosotros te daremos el papel, el boli y el tema. Tú pones el resto.
Si además te apetece podrás leernos tu cuento.
El lunes 26 pondremos todos los textos participantes en el blog, para empezar una votación on-line que terminará el siguiente viernes (30 de abril).
El ganador recibira un ejemplar de nuestro libro y una invitación para asistir a una de nuestras reuniones quincenales y conocer nuestro barco-gruta.
Los dos finalistas podrán llevarse también un ejemplar de «Camarote 503. 16 historias desde el Bremen»
¡Te esperamos!
Ladrón de Tinta
c/Noviciado 2
23 de abril
20.00h

Godot, como un extraño

Me había quedado en Chinchón, pareciera, tumbado al sol en la plaza, como una lagartija. (Por no tener no tengo ni sintaxis.) Pero no. Estaba donde siempre, aunque sin estar. Y sigo no estando, creo.
Andas pateándote la ciudad de norte a centro, a primera hora de la mañana, como un chucho herido y, lo peor de todo, sin mirar (sin recrearse en lo otro, en los otros). Metido hacia adentro, huyendo de ti mismo, en una carrera veloz por llegar pronto al otro lado… de nada. Sigues estando en ti.
Es curiosa la psicología. Te lanzas el cadáver y te superpones a él. Y vas muriendo.
Y cuando más te hundes, tú solito, por deporte, más abrazas el silencio. Porque para no decir nada mejor no aparecer ¿no? Pues eso.
De estar en algún lado estoy en la misma esquina desolada en la que Steve McQueen y Natalie Wood esperan a Godot en una escena en Love with the Proper Stranger. Es una esquina vacía, en un suburbio de Nueva York. Hace frío y apenas se conocen, aunque tienen que destruir algo común. Las paredes están desconchadas. No se atreven casi ni a mirarse.
Aquí (minuto 3:38).

Saturday, April 03, 2010

Sunday, March 28, 2010

Polanski hace de Hitchcock

Así se cuenta una historia, pensaba esta tarde mientras veía The Ghost Writer, la última película de Roman Polanski. Me ha parecido un ejemplo notable de cine entretenido y bien hecho. El estilo, el ritmo, la caracterización de los personajes, la ambientación de los escenarios... todo está perfectamente orientado a un mismo fin: la narración de una historia. La ves tan a gusto, tan atento, que al final de las dos horas te da igual si algún hilo argumental se queda suelto o si alguna duda flota en el aire.


No digo que sea una obra maestra como Chinatown, pero está bastante bien. El mejor elogio que puedo hacer es que por momentos me ha recordado a Hitchcock. Los momentos de angustia y de suspense tienen relieve, fuerza, no como los refritos endebles a los que nos tienen acostumbrados tantas películas del género thriller o suspense. La banda sonora, al igual que la casa de la playa y algún otro detalle, me han hecho pensar inevitablemente en Con la muerte en los talones. No sé si son homenajes conscientes, pero desde luego lo parecen.
Hace poco vimos Shutter Island, de otro de los grandes, Martin Scorsese, que también transcurría en una isla de ambiente opresivo. Era otra película claramente "de género" (tirando más hacia el terror), aunque en este caso la historia se iba bastante de la olla. El estilo me gustó, sobre todo al principio de la película. Quien tuvo retuvo, eso está claro. Pero se me hizo un poco larga, tenía algunos detalles innecesarios y en conjunto no es tan redonda como The Ghost writer. Por cierto, supongo que han traducido el título como El escritor porque lo de El negro sonaría muy mal, además de equívoco.
Inolvidable la imagen final, cuya belleza te hace olvidar el absurdo comportamiento que acaba de mostrar el protagonista. Es lo que tienen los macguffins de Hitchcock, que están tan maravillosamente envueltos que no te importa nada el contenido.


Polanski (76 años) y Martin Scorsese (67 años) han demostrado que los viejos son capaces de hacer buen cine. Otro caso sería el del aclamadísimo Clint Eastwood (79 años), aunque éste me suele parecer -no lo puedo evitar, lo siento- demasiado melodramático, tramposo y sentimentaloide (menos en Sin perdón).

Sunday, March 21, 2010

Desgracia impeorable

Así se llama el libro que escribió Peter Handke en recuerdo de su madre. Lo escribió pocas semanas después del suicidio de ésta por una sobredosis de narcóticos. Pero no hay nada morboso ni eso.
Se trata, simplemente, de contar la historia de su madre. Me está gustando mucho. Hay una especie de honestidad, de claridad, de desnudez, de escribir la historia de alguien sin tretas ni disfraces literarios. Además, a los recuerdos les acompaña en todo momento la reflexión directa, evocativa, sin trampa ni cartón. Por ejemplo, hay unos párrafos dedicados a la época del nazismo que me parecen más ilustrativos que muchos tochos de historia escritos sobre el tema:
"Los ladrones reincidentes que acababan de soltar se denunciaban a sí mismos alegando que los objetos robados los había comprado en almacenes que, por haber pertenecido a judíos, ya no existían.
Proclamas con desfiles de antorchas y solemnidades; los edificios, equipados con las nuevas insignias tenían su lado frontal y saludaban; los bosques y las cumbres de las montañas se ataviaban; a la población del campo los acontecimientos históricos se le presentaban como un espectáculo de la Naturaleza.
"Estábamos bastante excitados", contaba mi madre. Por primera vez hubo experiencias de vida en común. Incluso el aburrimiento de los días de labor se convertía en un clima festivo "hasta altas horas de la noche". Por fin se revelaba una gran coherencia en todo lo que hasta ahora había sido incomprensible y extraño: las cosas se ordenaban poniéndose en relación unas con otras e incluso el trabajo, que tenía un automatismo alienante, adquirió sentido, se convirtió en una fiesta. Los movimientos que uno llevaba a cabo en este trabajo, debido a la conciencia de que al mismo tiempo los estaban realizando infinidad de otros seres, se ensamblaban formando un ritmo deportivo... y con ello la vida cobraba una forma en la que uno se sentía bien arropado y, sin embargo, libre."
(Peter Handke, Desgracia impeorable)

Thursday, March 18, 2010

News & Links

Leyendo El Cultural. Viene interesante este número.
Pasada la polvareda de los elogios institucionales (cuando un político recita ante el micrófono las alabanzas que le han escrito sus colaboradores, da bastante repelús y hasta vergüenza ajena), podemos leer un especial sobre Delibes.
***
Parece que se pincha la burbuja del nocillismo, si todavía quedaba alguien que la viera inflada.
Rafael Chirbes da en el clavo varias veces, con simples dosis de sentido común:
—“En narrativa creo que se ha hecho de todo. Sterne ponía páginas en negro para contar que era de noche, se saltaba la paginación como elemento narrativo, y manejaba el tiempo como chicle. Eso ocurría hace más de doscientos años. Cada uno que haga la literatura que pueda, si sirve para contar su tiempo. Pero conviene no olvidar que obras son amores y no buenas razones. La novela no necesita de pontífices, sino de novelistas.”
—“En literatura es muy difícil dar saltos. Se puede saltar para llamar la atención, pero eso lo hacen los autores, no los libros. Dos Passos escribió sabiendo que existían el cine, los periódicos, la radio, los rascacielos, los ascensores, el paro y la guerra... En cada tiempo se escribe desde los materiales que se tiene a mano. Nada nuevo bajo el sol. Lo único verdaderamente peligroso cuando se escriben libros es no saber que existen las bibliotecas (aunque sean virtuales). Se corre el peligro de repetir (como payaso) lo que alguien ya ha contado como escritor”.
—“Lo que hace daño a la literatura es la mala literatura. Lo que sí que es muy malo cuando se escribe es escuchar mucho ruido, o hacerlo: el ruido, en novela, se escribe en silencio”.
Por su parte, Álvaro Pombo recuerda que el fragmentarismo no es ninguna novedad y se remonta, por lo menos, a los años veinte, con T. S. Eliot y su Tierra baldía. Yo le diría que se remonta a Heráclito. José María Guelbenzu lo tiene bastante claro: “La ansiedad por el cambio parece ir por delante del cambio. Ya Claude Simon planteó que, como nuestra percepción de la realidad es fragmentaria, la novela, en la medida que trata de representarla, ha de serlo también. Pero lo que hay responde más bien a un juego de corta, pega y mezcla que a la verdadera búsqueda de un sentido que justifique nuevas formas. A mí me parece que esta especie de inquietud sobre el futuro de la novela responde antes a un asunto clásico (la necesidad de matar al padre) y a una estrategia comercial (la búsqueda de un hueco de poder y un trozo de mercado) que a una verdadera aventura del estilo y de la expresión”. Y Molina Foix, de los que hablan seguramente el peor dotado para la narrativa, es el que se muestra más nervioso, más contundente: “Todo está inventado. Lo que pasa es que la gente hace sus experimentos, con más o menos interés y profundidad, aunque resulte evidente que lo fragmentario, el collage, la literatura prismática, si quiere llamarla así, existe desde hace décadas. Por eso no creo que podamos hablar ni de inventos ni de revoluciones literarias. Sólo son inventos publicitarios, propagandísticos incluso, promovidos por los autores y sus círculos mediáticos. No hay nada más”.
Las respuestas de los aludidos no se atreven a entrar en materia ni están a la altura. Sólo el victimismo de Mallo está a la altura del nerviosismo de Foix. A ver si con esto se acaba ya el debate ficticio-coñazo.
***
Seguimos leyendo. Supuestas poesías inéditas de Quevedo.
***
Por último, Juan Bonilla nos cuenta con cinismo y facturas en dólares el periplo de la cultura, su descenso subvencionado a los infiernos, someros y apagados. El sumidero por donde se escapan nuestros impuestos.
***
Ya fuera de El Cultural. Por primera vez podemos ver cerca la derrota de ETA, que se ha sentenciado matando a un policía francés. Lo positivo de la idea no quita su fondo vergonzoso, siniestro.

Tuesday, March 16, 2010

Friday, March 12, 2010

"Sentí el exprés de Galicia"

"El sol es fuego y la casa está imposible. La madre y yo dormimos con las ventanas abiertas y comunicadas, pero ni aun así. Cada tren que pasa es un susto y a la madrugada, con los vencejos, no se puede parar. Pero menos malo es esto que ahogarse. El chaval de Crescencio lleva unos días durmiendo en la azotea, sobre un jergón, y cada mañana se levanta con la cara perdida de carbonilla.
Anoche vino por casa Aquilino. Renquea un poco de la pierna izquierda, pero está muy mejorado. [...]
Me avisó el maestro de Villagina que están concluyendo la vendimia y, a la tarde, me agarré la burra y me fui para allá. Si aguardo dos días, las ovejas se meten en los bacillares y cosa perdida. El campo, a pesar del buen tiempo, ya va para abajo. Los chopos de la carretera se deshojan y las huertas de Villavieja amarillean. Nada más apearme me recomendó un tipo que anduviera al quite, porque el pregonero del pueblo había anunciado que merodeaba por allí un perro rabioso. Le pregunté si sabía las señas y me dijo que era negro, rabón, como de diez kilos de peso. Añadió que el alcalde había prometido una recompensa a quien lo despachase. [...] De regreso, me topé con un perro negro, acostado junto a las ruinas del transformador. La Doly empezó a gruñir y se le pusieron de punta los pelos del espinazo. La llamé y me acerqué al paredón con tiento. El animal se incorporó con las orejas gachas y ciertamente me miraba torcido. Era rabón, de pequeño tamaño y me gibaba liquidarlo, pero en cuanto se arrancó, me armé y lo tendí de un tiro. Subí al pueblo en la bicicleta y le planté al cabo que acababa de matar un perro negro, rabón, como de diez kilos de peso. Él andaba de cháchara y no me hizo mucho caso. [...]
Llevo unos días con pesadillas. Sin ir más lejos, anoche soñé que mataba a tiros a un perro rabioso, y cuando me llegué donde él resultó que era un pastor. Tomasito me conducía de las orejas donde el cabo, y el cabo, al vernos, rompió a reír y le dijo a Tomasito que los dos éramos responsables, puesto que el pastor tenía dos tiros. Me desperté medio ahogado. Por la tarde estuve cobrando unos recibos. Pero no pasa día sin que recuerde al perro negro de Villagina. Deben de ser los remordimientos."
(Miguel Delibes, Diario de un cazador)

(Valladolid, 17 de octubre de 1920-12 de marzo de 2010 )