Friday, May 14, 2010

El estilo Gordon Lish

Tanto hablar de Carver y resulta que Carver no existe. Tanto Carver pararriba y parabajo, tanto trajín con el modelo literario de Carver, con su figura, su revolución. Tantas tesis doctorales sobre el estilo sobrio y minimalista y frío y seco y neutral de Carver, que todo lo sugiere sin decir nada, ese realismo transparentemente sucio lleno de personajes cotidianos... Y ahora resulta que quien creó el estilo Carver fue Gordon Lish, su editor. La historia es, al parecer, muy antigua, pero yo no la conocía. La leí el otro día en un suplemento cultural o dominical que ya no encuentro, que ya he perdido para siempre. Resulta que ahora salen en Anagrama los relatos originales, con todas las cursiladas y sentimentalismos y exageraciones del autor, que ahora, por comparación, parecerá casi una Drag Queen. Otro botín de viuda asesinando al difunto.
El editor le había corregido los cuentos y le había quitado un 50% del texto (que se dice pronto), haciéndolos inmortales. Hasta les cambiaba el final. Esos finales tan carverianos.
En cualquier caso, a mí siempre me pareció un-poco-demasiado parco, como si el iceberg de Hemingway se hubiese convertido en el piquito helado del Mont Blanc.
Aquí lo contó, hace mucho y mucho mejor, Alessandro Baricco.

8 comments:

Teresa, la de la ventana said...

Yo tampoco he sido nunca capaz de entrar en las historias de Carver. No sé si tendrá que ver con esa sequedad de estilo, pero realmente me importa un pito lo que les pase a sus personajes. Y creo que si eso ocurre, si cuando cierras el libro no te llevas parte de sus desazones o de sus alegrías, todo está perdido.

Portorosa said...

A mí sí me gustan, y bastante, y tampoco conocía la historia: me dejas de piedra.

Un abrazo.

Mabalot said...

No he cotejado ambas ediciones. En su día leí "De qué hablamos cuando hablamos de amor", la recortada por el tal Lish. No es mi libro preferido de Carver. Prefiero Catedral, y los relatos posteriores. Ahora sale ese "Pincipiantes", en Anagrama, que son los mismos relatos del libro "De que hablamos..." pero "enteros", sin pasar por la mano de Lish. ¿Son mejores, son peores? No lo sé. Según el traductor son menos enigmáticos y más sentimentales. No creo que pueda aplicarse esa palabra a Carver de ninguna manera, pero bueno, habrá que comprobarlo. Es la opinión del traductor (¿Zulaika?). P. Roth dice lo contrario, que los originales primeros son mucho mejores y no necesitan ni una enmienda. Roth algo debe saber también de esto.

En realidad el tal Lish le hizo un buen repaso a esos relatos, a los de ese libro, pero los relatos de los libros posteriores no los tocó, según tengo entendido, y ahí está, yo creo, el mejor Carver.

Supongo que no está mal que a todo el mundo le echen una mano cuando empieza. De ahí a pensar que Carver es un producto de Lish, o poco menos (como se da entender con este asunto), es una exageración total y malvada. A veces el periodismo literario parece El diario de patricia o el Hola.

Yo creo que Carver era muy bueno. Pero me gusta más el Carver final, menos hemingwayano. Es de los pocos autores que me gusta leer a pesar de tanto diálogo.

NáN said...

Me perdonarás que no lea lo que dice Baricco porque en cuanto leo dos páginas de él me sube el azúcar y acabo en Urgencias.

Pero el resto me parece muy interesante. El concepto de "editor" anglosajón es muy diferente del de aquí: es un tipo que se te pega a la chepa dos o tres meses cuando has terminado el libro y haces de sparring con él. Vamos, que te da de guantás. Imagino que muchos buenos libros se han perdido en ese encuentro (cuando el editor, que es un simple empleado de la editorial, va buscando el éxito comercial por encima de todo, para subir en el escalafón) pero otros se han beneficiado de una mirada profunda desde el exterior.

Estoy pensando en Thomas Wolfe y "El ángel que nos mira", el maestro confeso de toda la generación perdida. Se benefició, y mucho, de ese trabajo. Para mí, uno de los mejores libros americanos de principios de siglo.

A mí Carver me entusiasmó: precisamente el de esos finales, que, por lo visto, son de Lish. Bendito Lish, que ayudó a Carver en "sus" libros. Ni me sorprende ni me preocupa la intromisión (ya digo que allí es frecuente) en su obra.

Bernardinas said...

Creo que Nán tiene razón: todos vemos perfectamente natural que Daniel Lanois se fajara con Dylan para sacar de él alguno de sus mejores discos, pero si lo aplicamos a la literatura nos parece un sacrilegio. Y, en efecto, en el mundo anglosajón no es así. Un editor que sabe hacer su trabajo debe ser capaz de encontrar esas joyas sucias de hojarasca, en el caso, no lo sé, de que las primeras versiones de Carver lo fueran y Roth no tenga razón. Para mí la noticia no significa nada que desacredite al autor ni al editor. Todo lo contrario, me da envidia que en España no haya habido editores capaces de tirar a la basura el cincuenta por ciento de unos cuantos libros antes de publicarlos. No tengo un sentido patrimonial de la literatura. De hecho, uno de los libros que más me gustan de Carver y que para mí encierra mejor que muchos de sus cuentos lo que nos quiso decir es 'Último sendero a la cascada', donde Carver trocea cuentos de Chéjov y sin añadir ninguna palabra suya los convierte en bellísimos poemas.
Tampoco creo que a Chéjov le hubiese molestado.

Bernardinas said...

Mirad esto. La noticia es más interesante de lo que yo creía, aunque estas cosas, en la era del ordenador, me temo que ya son imposibles:

http://seikilos.com.ar/seikilos/traducciones/principiantes-beginners-raymond-carver/

conde-duque said...

Buenas a todos.
Teresa, a mí sí me gusta Carver, aunque, como digo, su parquedad me resulte un-poco-demasiado árida.
Mabalot, no he cotejado las dos versiones, aunque el ejemplo del enlace que ha puesto Antonio es suficientemente ilustrativo.
Creo que en este caso no es exageración periodística: Gordon Lish inventó realmente el "estilo Carver". Después del éxito del primer libro, Carver tuvo que ser fiel al estilo Carver, que llevaba su nombre pero había sido inventado por otro. Eso no niega que fuera un gran escritor.
En cuanto a lo que decís Nán y Antonio de la figura anglosajona del "editor", estoy de acuerdo en que cumple una función muy oportuna. Hay que tener muy buen gusto y criterio para poder hacerlo.
Por mi parte, puedo deciros que llevo 7 años y más de 150 libros haciendo algo parecido (no en todos hay que meter tanta mano), pero en vez de con libros de Carver con auténticas mierdas (no todas penosas, pero casi). Y me temo que de una putamierda no puede salir jamás una obra maestra. Como mucho puedes convertir un libro regularcillo en uno decente o una cosa ilegible en algo que se pueda leer y tenga algún sentido, poco más.
Un abrazo a todos.

Portorosa said...

Viendo la cara de Lish y la de Carver, a mí no me extraña que Lish escribiera mejor, la verdad.
¡Ya me extrañaba a mí!