(José Antonio Muñoz Rojas, Las cosas del campo)
Pues allá que me voy unos días: al campo. A un paraje recóndito y montañoso de la provincia de Jaén. Según me cuentan mis amigos, no hay sombra de seres humanos en varios kilómetros a la redonda. Llevamos comida y bebida suficiente para saciar a un regimiento de cosacos. ¿Qué más se puede pedir?
A ver si de paso consigo reducir un poco mi ignorancia y aprendo qué significa polvillares, bugeos, cubriales, sisón, herrizas o coscojas... que es que no tengo ni repajolera idea. En cuanto me sacan de mis calles asfaltadas, llenas de edificios, muchedumbres y polución, me convierto en un paleto total. No sé diferenciar unos árboles de otros, y los nombres de los pájaros me suenan a entes de ciencia-ficción. Prometo traer algunas historias y fotos a la vuelta.