Monday, August 02, 2010

A Londres y Edimburgo

Nos vamos una semana a la pérfida Albión: cinco días a Londres y dos a Edimburgo.
Nuestra amiga londinense ha cambiado de barrio, así que podremos conocer de primera mano otra zona. El año pasado nos gustó East Dulwich. Este año vamos aquí, casi en la ribera del Regent's Canal. Mirando el mapa, se puede trazar una línea más o menos recta desde mi refugio de Inverness Terrace, el paraíso de aquel verano, junto a los jardines de Kensington.
Para entretener a La Esfinge, que ya está un poco aburrida de “mi Londres” (lo siento: aunque me guste conocer nuevas partes de la ciudad, siempre tengo la necesidad de volver a mis lugares preferidos, para ver que siguen allí, sin cambios, no sé), he estado mirando para hacer alguna excursión por las afueras, pero precisamente ella ha estado ya en todos los sitios: Oxford, Cambridge, Canterbury, Bath, Brighton… Yo no he estado en ninguno, pero si por mí fuera me quedaría simplemente paseando por Londres. Paseando todo el día, sin parar. Ésa es mi extraña concepción de la felicidad. Pero, claro, ésa es una felicidad solitaria, porque a ver quién aguanta ese programa ascético, monótono y esforzado. La felicidad en compañía, que es mucho mejor, va por otro lado, aunque no tan lejano, quizás; por ejemplo, basta con tumbarse en el césped de un parque, a la sombra de un árbol, tomando un sándwich de M&S y mirando los cisnes del lago.
Tendré que sopesar bien los nuevos destinos. El año pasado se me ocurrió que fuéramos a ver el ambientillo de Canary Wharf y a la Esfinge le pareció un plan absurdo ir hasta allí para contemplar un par de rascacielos y ver cómo salía la gente de las oficinas a comer en los alrededores… A mí me gustó.
Como siempre, intentaré captar ambientes, momentos, lugares, personas, sensaciones... para después contároslo (o mostrároslo en foto). En realidad no sé adónde me llevará esta colección infinita de paseos, ni qué sentido tendrá. Una lucha imposible contra la irrealidad en que nos convierte la muerte, qué sé yo.
En cuanto a Edimburgo, no he estado nunca. Me apetece conocerlo. A ver qué tal. Se admiten sugerencias.

7 comments:

Portorosa said...

Hay planes magníficos que solo funcionan en soledad, creo yo; o me temo. Los tuyos parecen de esos, difíciles de compatibilizar, incluso con alguien que comparta esos gustos (por lo de la soledad).

De Edimburgo verás qué bonito es todo.

Que disfrutéis mucho. Un abrazo.

¡Y haz fotos! Me encantan tus fotos.

Miguel Ángel Maya said...

...En Edimburgo conocí a un tipo que me llevó a un lugar perdido en la montaña, en el norte de Escocia, donde había un cielo estrellado brutal...
...No puede ser mal lugar un sitio donde puede aparecer un tipo que te lleve a conocer un cielo así...
...Diviértete mucho, hermano...

perplejo said...

Sé que me salgo del tema pero debo decirte que me ha encantado lo de "La Esfinge".

Sugerencia: ¿y no se puede dedicar un día de "nos encontramos aquí a las 22:00"?

Te lo dice uno que no es capaz ni de ir solo a un bar pero creo que, por fortuna para ti, estás hecho de otra pasta.

Que disfrutes mucho. De la/s ciudad/es, de la compañía de La Esfinge o de ambas.

Miguel Baquero said...

Quedamos a la espera de tu cosecha. Un consejo: yo fui hace años a Escocia desde Londrés y te recomiendo que entre ambos países cambies los billetes. Vale lo mismo en ambos lados, pero (al menos hace casi veinte años) a la gente escocesa no le gustaba que se le pagara con billetes con la cara de la reina inglesa. Igual ya hasta los billetes han cambiado (no creo que la costumbre lo haya hecho), pero yo por si acaso te lo recomiendo.

También te aconsejo que no pidas whisky con coca cola ni siquiera con agua, si no quieres que el camarero te mire con ojos asesinos y a la salida del pub tengas un accidente.

María a rayas said...

A mi con Berlín me pasa exactamente igual. Por eso intento ir siempre sola. La gente me dice tenemos que ir contigo que te conoces muy bien la ciuda y yo digo sí con la boca pequeña. No quiero hacer rutas turísticas, quiero hacer mi ruta, mi parque, mis calles con pintadas, mi orilla del río, mis bares, mis librerías, mis paseos en bici, mi ruta por los lugares sin más que fueron importantes.

Nadie entiende que es un romance ciudad-yo y que en un romance así tres son multitud...

peeero, si vas en compañía, el plan es distinto, muy distinto. Seguro que te ríes más (uno nunca se ríe solo tanto como en compañía).

Lo defines bien, es una felicidad distinta...

pásalo bien y disfruta mucho
un abrazo!

conde-duque said...

Gracias, amigos. Ya estoy de vuelta. El cambio de temperatura me ha dejado aplatanado y con dolor de cabeza. ¡Qué calor hace aquí!
Del viaje, todo muy bien. En cuanto pueda os cuento. Mañana me voy al sur un par de días.
Un abrazo a todos.

Anonymous said...

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