Tuesday, March 24, 2009

Las manías ortográficas de JRJ

Por fin he encontrado las explicaciones que da Juan Ramón Jiménez para sus manías ortográficas: es decir, por qué escribe con jota las palabras en ge, gi; por qué usa s en vez de x en palabras como escelentísimo, etc. Están en un artículo de 1953 publicado en la revista Universidad de Puerto Rico: "Mis ideas ortográficas" se titula. ¿"Ideas"? Veamos.
Empieza JRJ dando una razón con la que muchos estaríamos de acuerdo pero que no parece aplicable en este caso porque no tiene nada que ver con el tema: "Por amor a la sencillez, a la simplificación en este caso, por odio a lo inútil". Como principio está muy bien, pero en este caso no resulta creíble, no le veo la relación (y no se digna a explicárnosla).
A continuación suelta JRJ una idea de aurora boreal: "Porque creo que se debe escribir como se habla, en ningún caso como se escribe". O sea, que los andaluces a su manera, los catalanes a la suya, los extremeños, los argentinos, los venezolanos, etcétera. Vamos, que para entender los libros de un canario o de un cubano las pasaríamos realmente putas. La idea es tan estúpida que no creo que ni el propio JRJ se la creyese mínimamente (me parece que García Márquez defendió algo parecido hace unos años).
Después lanza otro principio general plausible pero que en este caso queda reducido al absurdo, pues afirma todo lo contrario de lo que hace con estas manías ortográficas: "Por antipatía a lo pedante". No se me ocurre actitud más pedante que llevarle la contraria a todos los demás mortales y distinguirse como el único listo entre tanto tonto, por las razones que sean.
La siguiente explicación sí parece más creíble: cuenta JRJ que su abuelo tenía un Diccionario enciclopédico de la lengua española elaborado de esta manera por un montón de ilustres señores (y JRJ nos suelta pedantísimamente más de treinta nombres de esta guisa: "don José Amador de los Ríos, individuo de la Real Academia de la Historia y catedrático de Literatura de la Universidad de Madrid...") y que, claro, se acostumbró desde pequeño a usarlo y escribir así. Bien, nos lo creeremos. Pero esto lo que demuestra es que todo lo que ha dicho antes es mentira.
Por fin, en el alegato final (con su dosis de humor), JRJ se quita definitivamente la máscara: "En fin, escribo así porque soy testarudo, porque me divierte ir contra la Academia y para que los críticos se molesten conmigo". Esto sí que me lo creo, y me parece bien (cada uno es libre de hacer lo que quiera), pero habría que objetarle un par de cosas: va contra una academia defendiendo los principios de otra (la del Diccionario enciclopédico de su abuelo), y para molestar a los críticos nos jode la lectura a todos los demás (o sea, les da una patada a los críticos en nuestro culo). Pues vaya negocio... ¿De verdad era necesario todo eso?
No sé, en este asunto sigo sin tener claro si JRJ era sólo un pedante elitista o era tonto del bote o, lo que me parece más probable, el tío era más terco que una mula.

16 comments:

Eduardo Albás said...

Quizá una mezcla de las tres cosas. En cualquier caso estoy de acuerdo con usted: nos revienta la lectura a todos nosotros, y le da una patada a los críticos y académicos en nuestro culo.

Saludos

Juan Martínez said...

JRJ en ‘excelentisimo’ lleva razón, pues según la Academia y el español culto (es decir, los que han ido al colegio y poco más), esa grafía ‘x’ se pronuncia como una ese. Sólo la pronunciamos ks los madrileños, y los pedantes hipercorrectos que ven mucha TV. Unificar en grafía ‘j’, los sonidos ja, je… y ge, gi, es simplificar en una grafía un mismo sonido. Lo que decía el chisgarabís de García Marquez es diferente, es que cada cual escriba como quiera, lo cual como dices podría llevar a la fragmentación de la lengua (lo que por otra parte daría igual, pues nosotros seguro que no la veríamos; más fragmentación de la lengua están trayendo los sms de los móviles).

conde-duque said...

Juan Martínez, no entiendo su comentario: que yo sepa, todos pronunciamos escelentísimo (con ese), incluso los que somos de Madrid (o Madrí o Madriz o Madrit). La cuestión es cómo escribirlo.

Xavie said...

Hola Conde,
A mí la verdad es que todas las razones menos la última me parecen una tontería. A mí me divertiría que hubiera dicho: pues por joder, hombre, por joder...
Como soy tan bueno (porque el bueno de JRJ lo era, sin duda) el que quiera leer mis versos, que se joda. :-)

Un abrazo,
X.

conde-duque said...

Y lo de la "fragmentación de la lengua", como tal, me trae sin cuidado. El verdadero problema sería tener que leer un libro, por ejemplo, al estilo Bono: "Ejcelentíjimoj amigoj: ejtamoj aquí etc etc". Eso sería "escribir como se habla", como dice JRJ en este artículo.
De todas formas, creo que la postura de JRJ no se sostiene por ningún lado: por ejemplo, ¿por qué sí "jeneral" y "antolojía" pero no "zelebrazión" o "zinzel"? (y así muchas cosas más...).
Una cosa es escribir así los SMS ("k tal, kmo stás, akí to bien"), porque es más rápido y barato, pero imaginaos leer un libro así: sería un suplicio. Me suena que alguno ya ha publicado un libro así, en lenguaje SMS, y le habrán elogiado como posposmodernísimo.
A otro nivel (menos molesto), es la misma putada con la que nos quiere hacer tragar el caprichosito JRJ. Creo yo.

conde-duque said...

Hola, Xavié, hemos cruzado comentarios.
Pues sí, tenía que haber dicho eso.
Un abrazo.
Y un saludo también a Albás.

el náuGrafo said...

Ganarse la eternidads requiere de estas excentricidades, perdón, escentricidades. Pero sí, era una gilipollez como un templo. Lo útil, lo inútil... ¿Acaso la poesía es útil?? (En el sentido, pragmático, lo digo..)

Miguel Baquero said...

Pues sí, la verdad, yo siempre he creído que todo eso era una tontunada de Juan Ramón. O una especie de "porque yo lo valgo. Porque me lo puedo permitir".

rubén said...

Hay quien opina que era un bromista.

conde-duque said...

Buenas a todos.
Rubén, si sólo era una broma, desde luego no tenía mucha gracia y el tío se puso muuuyyy pesadito, ahí toda su vida siguiéndola...
Se me ocurre una nueva teoría: yo creo que el Juan Ramón adolescente (imaginémoslo repeinado y con pajarita, bastante ególatra y testarudo) se equivocó en uno de los dictados de clase y, con tal de no reconocer su error ante el profesor, emprendió una cruzada ortográfica contra el mundo. Podría ser, ¿no?

Murcia útil said...

Se trata de unas licencias que sólo los grandes pueden permitirse, los grandes creadores -claro está- y no los grandes artistas. Sólo Camarón puede alargar la nota de un melisma -y no La Niña Pastori- porque sólo Camarón llega a un lugar en el que el melisma o la nota no importan. Sólo Belmonte puede inventarse el toreo circular y de cargar la suerte, porque sólo él trascendía la técnica por la esencia.
¿Qué más dá la g o la j, la s o la x, cuando lo que está diciendo es la más alta verdad del hombre?

Un xaludo

conde-duque said...

Vale. Se lo concederemos por esta vez, Murciautil, aunque no lo veo claro del todo.
Una soplapollez es una soplapollez la haga JRJ o su porquero.
Un saludo.

Murcia útil said...

Si, vale, pero es muy importante saber "perdonar" la soplapollez cuando viene de "alguien" y no es lo importante de él; el problema está en la soplapollez de nadie, es decir, cuando se busca por sí misma como meta o como producto. Y claro, Juan Ramón es alguien, más allá de sus soplapolleces. ¿O no?

conde-duque said...

Totalmente de acuerdo.

Miguel Sanfeliu said...

Excelente texto Sr. Conde-Duque. Ágil, divertido y lleno de sentido común, como siempre.
Testarudez, excentricidad y, con todos los respetos, un poco de estupidez. Para mí, tan banal como el hecho de que otro escritor más actual decidiera un día escribir cambiando la "c" por la "k".
Un abrazo.

conde-duque said...

Gracias, Sr. Sanfeliú.
Un abrazo.