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Saturday, July 21, 2007

Un memis de esos

Me pide Juanjo de Efímera.org (blog elegante donde los haya) que os cuente 8 cosas que previsiblemente no sepáis de mí. Pues, a ver, a bote pronto se me ocurren estas tonterías:
1. De pequeño odiaba ir a mis fiestas de cumpleaños.
2. Cuando tenía dos años se me cayó una mesa plegable en la cabeza, y de recuerdo tengo una pequeña cicatriz en la sien derecha.
3. Me dan mucha tristeza los locos.
4. En la casa de Beethoven, en Bonn, con 19 años, casi me mareo del hambre que tenía (los más peliculeros dirían que tuve una experiencia mística, pero no: era simple debilidad).
5. En verano me alimentaría sólo a base de gazpacho y melón con jamón.
6. Ayer fui por primera vez en mi vida a la ópera, al Teatro Real (vimos Madame Butterfly).
7. Mi tercer apellido es Feijoo (todo apunta a que tengo algo que ver con el famoso cura ilustrado y antisupersticioso del Teatro Crítico Universal, pero no lo sabemos seguro).
8. En un folio guardo una escueta dedicatoria firmada por el gran Zinedine Zidane.
Le paso la bola a Lene, Lara y Narrow (si les apetece, claro).

Friday, April 13, 2007

Un pasalabolayquenovuelva

Me pide Mar Calíope que diga cinco cosas que me gustaría hacer. El orden lógico-cronológico sería el siguiente:
1. Publicar un best-seller.
2. Dirigir la peli basada en mi best-seller.
3. Con el dinero ganado en 1 y 2, irme a vivir a Roma una temporada larga y escribir -ahora sí- un libro decente.
4. Viajar a Nueva York en este 2007.
5. Tomar paella en Egipto con Mar (a ver a qué sabe eso, coño, qué curiosidad).
Le paso la bola a Xavi, Alfonso y Narrow, si les apetece.
Por cierto, que me dice Julio que al abrir mi blog sale "una publicidad emergente un poco coñazo". Primera noticia. ¿Sabeis si se puede quitar eso? (¿Qué anuncian? Por lo menos me podían pagar algo, digo yo, para ir tirando mientras fabrico el best-seller).
Ah, y me haría mucha ilusión saber quién me lee casi a diario desde la Queens University de Belfast, en el Reino Unido: asome su cabeza, please, and let us know who you are.

Wednesday, March 28, 2007

George Santayana

Me emplaza Portorosa a hacer un "memis" de esos, y yo, que soy muy diplomático y obediente, le sigo la corriente al amigo cunqueirista. (Es broma, siempre es un placer).
Gracias a Dios no tenía a mi lado una de esas revistas de moral relajada que a veces hojeo en mis ratos libres, sino un estupendo libro del escritor y filósofo George Santayana (1863-1952), uno de mis ídolos desde hace bastante tiempo (de esos ídolos que tengo yo, a los que en realidad me habría gustado tener como amigo para charlar un rato con él, tomando tranquilamente una pinta en Princess Louise). Se trata de Personas y lugares. Fragmentos de autobiografía, publicado en 2002 por la Editorial Trotta. Como digo, un libro maravilloso, sobre todo cuando habla de sus viajes por Europa. Los recuerdos de sus estancias en Londres o en Roma, por ejemplo, son inolvidables.


A ver. Os sitúo rápidamente. Aunque Santayana nació en Madrid, enseguida se fue a vivir fuera de España. Escribió todas sus obras en inglés, frecuentó a personajes ilustres como William James o Bertrand Russell y fue durante muchos años catedrático de Filosofía en la Universidad de Harvard.
En este capítulo está hablando sobre Ávila, una ciudad a la que tenía un especial cariño y admiración, por vínculos familiares, intelectuales y afectivos. Pues bien, allá voy:
En esta dirección existía una meta interesante para un largo paseo en el tiempo fresco; y un paseo es más agradable cuando se dirige hacia algún sitio concreto, donde uno puede detenerse, mirar alrededor y descansar un poco, antes de dar la vuelta satisfecho hacia casa. Esto era la ermita de Nuestra Señora de Sonsoles, una amplia capilla de piedra con una casa de labranza anexionada, construida sobre una eminencia al pie de las sierras, con una arboleda delante, una fuente y algunos bancos de piedra. En tiempos de mi padre, rara vez la visitamos, porque mis visitas caían entonces en pleno verano y el camino a través de todo el valle era largo y polvoriento bajo el sol; pero posteriormente, cuando podía quedarme con mi hermana en el otoño, me iba andando hasta allí solo, o acompañado a veces de mi cuñado, quien iba no obstante en mula, mientras su hijo Rafael (mi compañero habitual) y yo íbamos a pie.
Celedonio, de cierta edad y pesado, no iba por mí, aunque así aparentaba hacerlo. Él iba en peregrinación religiosa.
Y le paso la bola a Desconvencida, Mabalot (que está en Japón y seguro que tiene al lado un libro muy curioso) y Manuel Jabois. Se trata de coger el libro que tengas más cerca, abrirlo por la página 139 y escribir las cinco primeras frases del segundo párrafo.