Saturday, September 22, 2007

El pensil sobre el Yang Tsé o la hija del emperador

La levedad, la sutileza, la poesía de la pintura china, en un castellano perfecto:
"No, ella querrá seguir guardando intacta su dignidad. Tampoco hoy saldrá a dejarse ver por un instante, ni siquiera velada por el atardecer, entre los tejos y los aligustres de la alta, inaccesible balaustrada, sin importarle cuánto pueda llegar a anhelarse un céntimo de cualquier cosa en este mundo, incluso un céntimo de su propia dignidad [...].
Tampoco hoy, ni aun fingiendo -como dejándose robar- no saber que hace miles de tardes que la espío, consentirá en perder, con el sólo dejar adivinar su sombra, un céntimo de su dignidad, para verlo caer hasta la orilla pisada y repisada por los pies descalzos de los bateleros junto a los cañaverales despuntados y roídos por las maromas de la sirga. [...] ¿Sospecha acaso que de ese solo céntimo vendría la ruina del Imperio entero?
Hoy también, sólo el viento, una vez más, mueve los tejos y los aligustres de la alta y desierta balaustrada; sólo el viento, a quien nadie jamás sabrá imitar. Y si aún, suponiendo lo imposible, fuese ella lo que realmente se mece entre las ramas, la imitación sería tan prodigiosa que no podría ya redundar en mengua, sino en un nuevo aumento de su dignidad."
(Rafael Sánchez Ferlosio, El geco. Cuentos y fragmentos)

5 comments:

bernardinas said...

Alabo tu buen gusto. 'El geco' es un manual de cómo se escribe en castellano, desde el lado más realista (Dientes, póvora, febrero) hasta el más épico (para mi gusto, más que 'El escudo de Jotán' los prolegómenos de las guerras barcialeas), pasando por eso que la gente llama humor inteligente sin saber muchas veces a qué se refiere (el cuento de los simpáticos y los maleducados). La verdad es que no tiene desperdicio un solo cuento. El año pasado les llevé 'Dientes, pólvora, febrero' a unos chicos de catorce años y se quedaron con la boca abierta. Si tengo medios, te escanearé la transcripción rítmica de ese cuento que García Calvo publicó en su Tratado de Rítmica.

conde-duque said...

"El geco" es el libro que uno soñaría con editar, exactamente tal y como lo hizo Destino (por una vez estos palurdos dieron en el clavo).
Son todos textos geniales. Para disfrutar cada frase... Ahí está el idioma.
¿Y les gustó a los chavales el relato "gore" de la loba? Yo pensaba que los hijos de la ESO no serían capaces ni de entender una frase de éstas, su sintaxis. Inolvidable relato: cervantino en el estilo y la inteligencia, y solanesco en la fuerza expresiva. ¿Qué más se puede pedir?

conde-duque said...

Por cierto: si le dais a la etiqueta "Ferlosio" veréis los otros dos posts que le dediqué...

bernardinas said...

No sólo les gustó, sino que también lo entendieron. Cada día estoy más convencido de que una novela no es buena si no la puede entender (otra cosa es que le guste, o que la soporte) un chaval de quince años. Hablo de novelas, solo de novelas. El Ferlosio hipergramático nos gusta a unos cuantos, pero la gente adulta, por regla general, siente el mismo rechazo que sentiría un adolescente. Lo que más admiro de Ferlosio es que ha tocado todos los palos, todos los registros de la lengua, y ha demostrado que quien es capaz de largas subordinaciones que exigen de GPS sintáctico, también es capaz de escribir un castellano tan estremecedoramente nítido como el del cuento este o el de su novela mayor. Bueno, en fin, un brindis por Ferlosio.

Portorosa said...

Un brindis merecido.