Friday, August 29, 2008

La transparencia en la escritura

Estoy de acuerdo con esto que dice Umbral en Mortal y rosa: "Si no hay transparencia no hay escritura. [...] El escritor tiene que dejar pasar la luz del mundo sobre la cuartilla, el sol sobre la escritura. Casi todos los escritores estorban a su obra, están delan­te de ella, echan su sombra encima de la prosa".
Pero no suscribiría la explicación que hace justo a continuación (lo que invalida, supongo, el sentido de mi anterior acuerdo):
"La prosa es prosa porque tiene sombra, la sombra del tío que está encima. Si no tiene sombras es poesía. El que luego le reconozcan a uno por lo que escribe es otra cosa, entra ya en la mera profesionali­dad, en la anécdota cultural. ¿Y el estilo? El estilo es la modulación que toma el lenguaje al pasar por nosotros, como la curva que adop­ta el agua en una jarra. Sobre todo, no echar sombra. Si no se en­cuentra usted transparente, no escriba. Váyase a la compra y hágale los recados a su esposa. El mundo se hace lenguaje en ti, en mí. Peor que echar borrones es echar sombras. El mundo se describe a sí mismo, como vemos funcionar a los teletipos. No hay más que pasar de vez en cuando y arrancar la hoja.
Escribo por el placer de desaparecer. Es mi forma de transparencia. Todos hemos querido ser invisibles alguna vez. El éxtasis, la levitación. El mundo y la escritura se intercambian reflejos, luces, y yo estoy en medio, entre dos fuegos, desaparecido, sin peso. Escribir es ausentarse. Escribir es perder peso. Un adelgazamiento súbito".
Este último párrafo resulta poco creíble en un escritor que proyecta tanta sombra de sí mismo sobre el papel como Umbral, ¿no?

6 comments:

miguel baquero said...

Es lo que tenía Umbral, que podía decir una cosa y la contraria, a veces a renglón seguido. El mismo se jactaba de su poca coherencia y de supeditarlo todo (hasta el sentido común) a la brillantez de una frase. Quizás por eso es que yo le admiro lunes, miércoles y viernes, y le desprecio martes,jueves y sábado. El domingo descanso

Xavie said...

Yo solo estoy de acuerdo con la frase dicha por Umbral, siempre que no sea dicha por Umbral. Y es que al final lo que vale es lo que queda escrito y el escritor... pues que no eche sombra.
Umbral sabía como echar sombra incluso sobre las frases que escribía para decir que no había que hacerlo: "El éxtasis, la levitación. El mundo y la escritura se intercambian reflejos, luces, y yo estoy en medio (...)". Creer ser el chamán, el intérprete en conexión con el mundo, es tener un temperamento definitivamente romántico.

Pero tiene gracia el tipo, así que suscribo el comentario de Miquel.

Un saludo,
X

Xavie said...

Perdón, con Miguel :-D

Bárbara said...

Yo me como mucho la cabeza con eso de la trasparencia en la escritura que me parece fundamental. Tan fundamental como el misterio, como dejar que el lector ate los cabos, que mastique las palabras y le alimenten lo que a él quiera, nada de darle una papilla trituradita con las calorías contadas. Pero tampoco hay que pasarse, antes que a los escritores simplones detesto a los escritores crípticos que se esconden de una posible mala crítica bajo un estilo farragoso y cultista. Así es que no sé, prefiero llamarlo paradoja en vez de contradicción y así no me siento tan esquizo cuando sufro mis propias contradicciones, digo, paradojas...
saluditos

Miguel Sanfeliu said...

Todo contradicción, efectivamente, pero escrito con belleza. Me ha gustado la frase "Escribo por el placer de desaparecer", aunque dicha por Umbral, efectivamente, resulta poco creíble.
Un abrazo.

Virginia Barbancho said...

Sí, buscar la transparencia es una gran idea, solo que... conocéis a alguien transparente?

Por supuesto que no me gustan los escritores que dejan caer su sombra como plomo. Por supuesto que se intenta ser tan liviano como sea posible, pero, siempre será una aproximación contínua, digo yo.

Tendremos que tolerarnos, qué remedio!

Un bsazo, Conde-Duque, que ya hace tiempo. Nos veremos pronto, no?