Saturday, November 29, 2008

La ópera

Definitivamente la ópera es un arte para mentes cultas, paladares inteligentes y oídos finos. Muchos lo consideran el arte más completo, el arte definitivo, el novamás de la sensibilidad humana.
A mí la ópera me aburre un huevo. Me parece un coñazo. Un coñazo, además, bastante molesto y un poco ridículo, con esos ropajes y pelucas y esas voces tan exageradas (engoladísimas las de ellos y quejumbrosamente gritonas las de ellas), todo como en medio de una absoluta desincronía y falta de naturalidad. No sé cómo explicarlo: para mí es como si todo estuviera fuera lugar. ¿Acaso hace falta todo eso? Como decía Mozart en Amadeus sobre la ópera italiana (creo recordar): "¡¡¡¡Señoras gordas gritando con los ojos en blanco...!!! ¡¡¡Eso es... basura!!!".
Hay quien dice que la voz humana es el instrumento más bello; yo en las óperas estoy deseando que se calle el señor o la señora de turno y que me dejen escuchar la música de una puta vez. A ellos dan ganas de darles una palmadita en la espalda, a ver si arrancan ya o dejan de toser o echan el gargajo. A ellas dan ganas de matarlas a tiros, directamente, y que nos dejen vivir en paz. Siempre que oigo cantar a un tenor me acuerdo de ese señor gordito y de melena calva (muy parecido a Pere Gimferrer, por cierto) que se aposta a la puerta del Teatro Real para hacer demostración gratuita de sus ejercicios de voz: "OOOOhhhhh!!!! OOOOhhhhhhh!!!". Da bastante lástima. La voz parece salirle de muy adentro, de los confines de la garganta o del abismo de los intestinos, por lo menos. Supongo que es un tenor frustrado, que estuvo años y años dando clases y practicando su canto pero que los mandamases le negaron la atención (o, más probablemente, Dios le negó el talento), y se pone a la entrada y salida de las óperas para que la gente perciba su genio. Pues a mí me suenan más o menos así todos los tenores, como pedos inflados y persistentes saliendo por la boca del estómago. Sí, ya lo sé: soy un cenutrio, un ignorante, un bestia, un insensible.
Pues vale, lo reconozco. Yo podré ser sibarita en otras cosas -por ejemplo, en el jamón serrano, en los espárragos o en el fútbol de calidad-, pero en cuestión de ópera soy bastante cazurro y primitivo. Me pasa lo mismo con el humor. Admiro a los ingleses en muchísimas cosas, pero su famoso sentido del humor, tan inteligente y finolis, no me hace ni puñetera gracia. Soy más de humor cazurro hispano, tipo Quevedo, Buñuel o Aída (la serie de TV, no la ópera).
PD: Vale, siempre hay excepciones: una, dos y tres (por ejemplo). Momentos realmente increíbles, tan emocionantes que hacen que uno ponga en cuestión sus pobres ideas sobre la ópera.

8 comments:

Mabalot said...

Hombre, hay óperas y óperas. No sé qué fuiste tú a ver. Yo tampoco soy amigo de la ópera, ni de nada en general que dure tanto tiempo, aunque una al año, y si no hay mucho que pagar, no hace daño. Pero una cosa interesante. No El barbero de sevilla, Aída, Nabucco, o algo de eso, o un Wagner con Tristan e Isolda y sus no sé cuantas horas. Pero hay cosas que no me importaría catar cuando s epresente la ocasión y valga la pena; un Puccini, Stravinsky, Bartok... un Mozart bien hecho.

Lo que he visto de óperas cae en los principios del género (Monteverdi, y un francés que no recuerdo el nombre... ) y me gustó mucho, y cosas de ahora (por ejemplo, Peter Brook, Robert Wilson, y el gilipollas de Michael Nyman) y sobre todo este ultimo me pareció una gran mierda, y sólo me quedé la primera parte de lo mala que era.

Te ha quedado muy barojiano el texto.

conde-duque said...

Mabalot, lo mío en este caso -lo reconozco totalmente- es pura ignorancia, y me atrinchero en ella; sí, como Baroja cuando se pone farruco y zopenco, encogiéndose de hombros; ese Baroja que, por cierto, tantas veces me exaspera (gracias, en cualquier caso, por la comparación). Creo que sólo he ido una vez a la ópera (Madame Butterfly) y me gustó. Las demás las he visto por la tele (creo que es en Libertad Digital donde ahora ponen muchas) y, nada, no tengo estómago, no sirvo.
No sé, supongo que hay veces que uno, de manera innecesaria, necesita autoafirmarse en su lado idiota. El post se podría titular: "Haciendo bandera del cazurrismo (Barojiana experience)" o algo así. Desde antes de empezar sabes positivamente que no tienes razón, que estás en el error, pero aun así erre que erre.
A veces hay que sacar a pasear el lado oscuro. Ahora entiendo mejor a nuestro querido cascarrabias. No sé si me explico.

conde-duque said...

Por cierto, creo que en breve la Esfinge me quiere llevar a otras óperas... Ya os contaré.

Mabalot said...

Te explicas perfestamente. En todo caso no hay nada más feo que una ópera por la tele. Bueno, quizá sea peor el teatro televisado. Eso es feo, feo. Sólo es peor pegar a una madre.

Elvira Coderch said...
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Elvira Coderch said...
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Elvira Coderch said...
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Portorosa said...

Coño, Conde, es que una ópera en la tele no es muy buena manera de captar a nadie, la verdad.
Yo no soy aficionado, pero te diría que hay algo ahí al fondo, que si no te encoges mucho de hombros a lo mejor lo ves.

Un abrazo.