Thursday, May 21, 2009

Gente de las pusztas

Nunca había oído (o leído) hablar de Gyula Illyés, aunque con ese nombre tan raro es fácil haberlo leído (u oído) y no recordarlo. Era un señor húngaro. Nació en 1902 en un pueblo encantandor llamado Felsőrácegrespuszta (nombre que, curiosamente, tampoco había oído nunca) y murió en Budapest en 1983.
Entre otras muchas cosas, Gyula Illyés participó en la guerra de Szolnok contra los rumanos, trabajó en París como encuadernador de libros, se casó con una profesora de gimnasia terapéutica y escribió un poema muy bonito sobre la tiranía.
Aquí lo podéis ver, con la boina, postulando su figura a cofrade del Círculo Solana.

Estoy leyendo su libro Gente de las pusztas, en el que nos acerca a la historia y a la vida cotidiana del campesinado húngaro, centrándose en algunos de sus personajes corrientes y molientes. El retrato que hace en las primeras páginas del "espíritu de su pueblo" es realmente demoledor:
La gente de las pusztas, lo sé por experiencia, es servil, sumisa. No lo es de forma calculada y consciente; por la expresión y también por el hecho de que levanta la cabeza incluso cuando grita un pájaro, se le nota que lo es desde siempre, por la sangre, por una experiencia milenaria. [...] Estoy convencido de que todo lo bueno y bello que se puede decir de un sirviente también es aplicable a la gente de las pusztas, cuyo lenguaje, costumbres y rasgos guardan casi sin mácula, en todo el país, cierta constitución ancestral. No se mezclaron con otras gentes, ni siquiera con las del pueblo vecino, sobre todo porque nadie estaba dispuesto a mezclarse con ellos. No tienen exigencias; son obedientes hasta el punto de que ni siquiera es preciso ordenarles nada, perciben los pensamientos de sus señores por telepatía y los ejecutan en el acto, como corresponde a unos sirvientes cuyos padres, bisabuelos y tatarabuelos ya habían servido en el mismo lugar y a un mismo señor. Esta gente conoce por instinto todas las costumbres domésticas, está disponible para todo, y al concluir su trabajo sale de la habitación, como de la vida o de la historia, sin que sea preciso ordenárselo, ni siquiera con la mirada.
Este libro lleno de realismo (histórico-sociológico) y poesía es una auténtica maravilla; por momentos, me recuerda a la película El árbol de los zuecos de Ermanno Olmi. Si no estuviera muerto, podríamos admitirlo sin problema en la nómina de los solanistas. Creo yo.

5 comments:

narrow said...

Buena elección, a mí me gustó bastante, y sí, es solanesco. Buenas fotos de Viena (tienes buen ojo y objetivo) y te gustará también la nueva entrega de Debols!llo con dos Nooteboom, uno especial para los que hacemos 600 km para ver una tumba de un escritor, Sobre tumbas de escritores y artistas.

Salud y saludos.

Diarios de Rayuela said...

Magnífico poema.
Gracias por el descubrimiento del autor.
Y respecto al Círculo Solana, todo se arreglaría levantando un Panteón Solana.
Un abrazo.

conde-duque said...

Hola, Narrow. En el fondo todos somos un poco solanescos, sobre todo en el momento del nacimiento (con tanto estrépito de sangre y vísceras y cordones colgando).
Muchas gracias por el aviso de Debolsillo. Tiene buena pinta. Lo miraré.

De nada, Diarios, un placer. Desde que has quitado la opción de comentarios en tu blog, me he quedado varias veces con las ganas de decir algo (y esos maravillosos "algos" se habrán perdido en el limbo de los niños no bautizados). Pero no reprocho nada, eh. Me parece bien.

Un abrazo.

Mabalot said...

Joder, qué descubrimiento. Parece muy interesante. Y sí, habría que admitirlo en el Círculo....

¿Quién lo edita?

conde-duque said...

Es de editorial Minúscula, en esa colección tan buena que es "Paisajes narrados" (libros blanquiazules de pequeño tamaño). Es la misma colección en que salió "Verde agua" de Marisa Madieri, la Cerdeña de Vittorini, la Praga de Kisch, etc.

El libro está muy bien. Aunque que a veces el tono pueda parecer un poco de informe sociológico (de estilo neutro), ya digo que tiene un trasfondo lírico, de recuerdos familiares, etc., muy interesante.
Si después no os gusta no me tiréis piedras, eh.

Por cierto, que gracias a Luisa Cuerda y su libro "El chico de las cigüenas" (del que hablaré algún día de estos), el nombre de nuestro Círculo ya aparece publicado en letras impresas. Es buen momento para volver a darle vidilla, Mabalot.
Temblad, nocilleros, que la morcilla y la boina ya están aquí otra vez.