Monday, April 16, 2012

La flauta, el carro o la ronquera

Empieza la música aunque no diga nada la letra. Empiézala. No importa. Hay que coger la flauta y hacerla sonar, hay que coger el teclado y declinar las palabras, una tras otra, como si fuese un tren descarrilado (descarriado, férreo, ferroviario, pero con su música), o echar el carro por el pedregal, como decía Azorín. Azorín, ¿acaso tiene música Azorín, aparte de la de su pseudónimo? La música es más bien de Valle-Inclán. Esa música encantada de sí misma que se enrosca en volutas de humo de veguero mentolado y que embelesa las almas llevándolas al borde del precipicio o del Edén. Qué gran músico (hameliniano), don Valle, san Ramón, marqués del Inclán. Y Baroja, el otro de la Gran Terna, la terna que va quedando después de tanta hojarasca mojada (mojada como la pólvora de su letra, sin música o con ella), Baroja, digo, ¿qué música tiene, aparte de la ronquera de su voz (siempre ruda, austera, a veces exacerbada, colérica)? La flauta, el carro o la ronquera. O una mezcla de las tres: el 98.

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"El estilo era un punzoncito con el que se escribía en las tablas recubiertas de cera. Y yo, claro está que no tengo ese punzón. El estilo es una entelequia; se habla de estilo cuando no se tiene estilo y entre quienes no saben lo que es escribir. Si quieres que te dé una definición de estilo te diré lo siguiente: Tener estilo es no tener estilo. Cuando se lee a alguien que de veras tiene estilo y se cierra el libro, no se sabe cómo ha escrito el autor de la prosa que acabamos de leer. No sabemos tampoco del olor y del sabor del agua cristalina que hemos bebido en una fontana. Si lo supiéramos, ya esa agua no sería límpida. Algo habría en ella ajeno a su transparencia y a su insipidez". (Azorín, Memorias inmemoriales)

Y sin embargo... suele haber en Azorín una determinada selección de palabras que flotan en el vaso de su prosa como manchitas o motas que rompen la magia de la insipidez, de la transparencia.

4 comments:

Portorosa said...

No he leído nada de Azorín, y me quedé tan chafado viendo lo a parir que lo pone Rafael Reig en su "Manual de literatura para caníbales" (claro que pone a parir a casi todos, empezando por su archienemigo Marías; un poco como resentido, lo noto yo), que ya no sé qué pensar.
¿A ti te gusta?

conde-duque said...

Si lo me preguntas hace unos años te hubiese dicho que me parecía monótono y aburrido, que me gustaban "Las confesiones del pequeño filósofo" y alguna cosilla más, pero tampoco lo había leído mucho.
Después he descubierto pasajes maravillosos y una visión de la literatura y de la realidad muy parecida a la que yo tenía (y tengo), sin saberlo. Su estilo sobrio, sencillo, limpio, esquemático, tiene momentos increíbles. Pocos escritores ha captado los instantes como él. Me he dado cuenta de que he sido azoriniano sin haberlo leído, sin ser consciente de ello.
Como insinúo en el post, me sigue incomodando cierta elección de palabras que hace (siempre mete jerga técnica o gremial, palabras antiguas, en desuso o nada habituales), no por nada, sino porque me saca de la lectura, por lo demás tan "límpida" y transparente.

conde-duque said...

No sabría qué libro recomendarte.
Creo que no tiene libros perfectos, sino pasajes, trozos, momentos geniales. Escribió miles de artículos.
Las "Confesiones de un pequeño filósofo" sería un buen punto de partida, en cualquier caso, para que te hagas una idea.

Portorosa said...

Muchas gracias. Tomo nota.