Tuesday, June 12, 2007

La niebla de Londres según Dickens

Hay párrafos de un acabado tan perfecto, de una sonoridad tan sublime, de una plasticidad tan sugerente, de una inteligencia tan penetrante, que parecen escritas por el mismísimo Dios:
Fog everywhere. Fog up the river, where it flows among green aits and meadows; fog down the river, where it rolls deified among the tiers of shipping and the waterside pollutions of a great (and dirty) city. Fog on the Essex marshes, fog on the Kentish heights. Fog creeping into the cabooses of collier-brigs; fog lying out on the yards and hovering in the rigging of great ships; fog drooping on the gunwales of barges and small boats. Fog in the eyes and throats of ancient Greenwich pensioners, wheezing by the firesides of their wards; fog in the stem and bowl of the afternoon pipe of the wrathful skipper, down in his close cabin; fog cruelly pinching the toes and fingers of his shivering little 'prentice boy on deck. Chance people on the bridges peeping over the parapets into a nether sky of fog, with fog all round them, as if they were up in a balloon and hanging in the misty clouds.
(Charles Dickens, Bleak House)
En traducción pierde mucho, pero bueno, aquí la tenéis, en la versión para Alfaguara de Fernando Santos Fontela (que, incomprensiblemente, destroza la segunda frase y se salta un trozo, ¡qué desastre!):
"Niebla por todas partes. Niebla río arriba, por donde corre sucia entre las filas de barcos y las contaminaciones acuáticas de una ciudad enorme (y sucia). Niebla en los pantanos de Essex, niebla en los cerros de Kent. Niebla que se mete en las cabinas de los bergantines carboneros; niebla que cae sobre los astilleros y que se cierne sobre el aparejo de los grandes buques; niebla que cae sobre las bordas de las gabarras y los botes. Niebla en los ojos y las gargantas de ancianos retirados de Greenwich, que carraspean junto a las chimeneas en las salas de los hospitales; niebla en la boquilla y en la cazoleta de la pipa que se fuma por la tarde el patrón malhumorado, metido en su diminuto camarote; niebla que enfría cruelmente los dedos de los pies y de las manos del aprendiz que tirita en cubierta. Gentes que pasan por los puentes y miran por encima del parapeto el cielo bajo la niebla, todas rodeadas de niebla, como si estuvieran metidas en un globo, colgadas en medio de las nubes neblinosas".
Y aquí la versión, bastante mejor, de José Luis Crespo (por cortesía de don Antonio Castellote):
"Niebla por todas partes. Niebla río arriba, donde mana entre verdes islotes y praderas; niebla río abajo, donde ondula viciada entre las hileras de embarcaciones y por la contaminada ciudad, grande y sucia, que se extiende al borde del agua. Niebla entre los marjales de Essex, niebla en los cerros de Kent, niebla reptando por las chimeneas de los barcos carboneros; niebla densa en los muelles, flotando entre los aparejos de los grandes navíos; niebla que cae sobre las barcazas y botes. Niebla en los ojos y en las gargantas de los viejos pensionistas de Greenwich, que resuellan junto al hogar de sus guardianes; niebla en la pipa que por la tarde fuma el colérico patrón; niebla que pellizca con crueldad los dedos de los pies y las manos del tembloroso grumete que está en cubierta".

Hipótesis de Literatura Comparada: yo creo que James Joyce, en su maravilloso párrafo final de Los muertos (véase aquí), le hizo un homenaje -consciente o inconsciente- a este párrafo de Charles Dickens. Niebla o nieve, vida o muerte, el círculo se cierra.

20 comments:

Juanjo said...

Es buenísimo.

Erasmo said...

Enhorabuena por su sensibilidad Conde-Duque. Comparto con usted mi admiración por Dickens. Le comunico que le dedico a usted una "crónica" en el blog de Jabois. Ya me dirá.

Un saludo, E.

conde-duque said...

Don Erasmo, muchas gracias por su dedicatoria. He leído la crónica de Benito Soto y me ha encantado. Allí he seguido el diálogo.
Por cierto, que me ha entrado la curiosidad: por lo que veo es usted un pontevedrés transterrado, pero ¿dónde vive ahora?
Un saludo.

erasmo said...

Gracias por sus amables palabras.Usted se merece más de un artículo y yo se los voy a proporcionar cada vez que hable de algún personaje de aquellas tierras.

En efecto, un pontevedrés trasterrado que vivo en Madrid. Pero eso es circunstancial porque como se definía el coruñés Salvador de Madariaga, soy de origen gallego, de raíz española de vocación europea y curioso viajero de lo universal.

Un cordial saludo

E.

atikus said...

Con lo que me tira a mí el cine enseguida sacaría títulos como Oliver Twist o Historia de Dos ciudades, y de Lóndres, mejor no me pongo a escribir que sería un escándalo, que gran ciudad!!

Beatriz said...

Y qué tal:
"It was a town of red brick, or of brick that would have been red if the smoke and ashes had allowed it; but as matters stood it was a town of unnatural red and black like the painted face of a savage.
It was a town of machinery and tall chimneys, out of which interminable serpents of smoke trailed themselves for ever and ever, and never got uncoiled.
It had a black canal in it, and a river that ran purple with ill-smelling dye, and vast piles of building full of windows where there was a rattling and a trembling all day long, and where the piston of the steam-engine worked monotonously up and down, like the head of an elephant in a state of melancholy madness. It contained several large streets all very like one another, and many small streets still more like one another, inhabited by people equally like one another, who all went in and out at the same hours, with the same sound upon the same pavements, to do the same work, and to whom every day was the same as yesterday and tomorrow, and every year the counterpart of the last and the next."
Hard Times.

Mabalot said...

Poco a poco está destapando la trama de chapuzas de la que no se salva casi ninguna editorial.

Ya no me fío ni de mi sombra. Excelente entrada. Por cierto, tengo ganas de conseguir la traducción que Galdós hizo de The Pickwick Papers.

Erasmo said...

Mabalot, Chesterton dijo de "Los papeles de Pickwick" que es, en la carrera de Dickens, la masa de luz antes de la creación del sol o la luna, y la sustancia espléndida e informe a partir de la cual se hicieron todas sus estrellas. Es muy interesante la crítica literaria que hace Chesterton de esta obra, se la recomiendo pues para este otro genio de la literatura es posible que Pickwick sea la cumbre del humor de Dickens, aunque subraya que si bien extendió ese humor a reinos maravillosos, el pathos de Pickwick no volvió a encontrarlo nunca.

desconvencida said...

Me ha encantado este fragmento de Dickens (mejor en V.O.), no lo conocía! Muy sonoro, sí señor...

bernardinas said...

Quizá te guste más esta otra versión de José Luis Crespo:
"Niebla por todas partes. Niebla río arriba, donde mana entre verdes islotes y praderas; niebla río abajo, donde ondula viciada entre las hileras de embarcaciones y por la contaminada ciudad, grande y sucia, que se extiende al borde del agua. Niebla entre los marjales de Essex, niebla en los cerros de Kent, niebla reptando por las chimeneas de los barcos carboneros; niebla densa en los muelles, flotando entre los aparejos de los grandes navíos; niebla que cae sobre las barcazas y botes. Niebla en los ojos y en las gargantas de los viejos pensionistas de Greenwich, que resuellan junto al hogar de sus guardianes; niebla en la pipa que por la tarde fuma el colérico patrón; niebla que pellizca con crueldad los dedos de los pies y las manos del tembloroso grumete que está en cubierta".
Tienes razón con el final de Los muertos. Siempre me pareció que era un maravilloso ramalazo romántico de Joyce, pero cuando lees la imagen de la lluvia del principio de la Mazurca para dos muertos el referente claro es Poe, cuyo Ullalume, quizá por eso, cita poco antes.
Muy gratificante todo, en cualquier caso.

conde-duque said...

Hola a todos, y gracias por tantos y tan buenos comentarios. Ayer por la tarde-noche estuve desaparecido en combate.
Atikus, en cuanto a las versiones de cine, recuerdo que "Historia de dos ciudades" es la que más me gustó. Las demás no acaban de conseguir lo que pretenden. Pueden reproducir superficialmente el argumento o el ambiente (la pobreza, etc), pero la inteligencia penetrante de Dickens se queda en el camino, creo yo. Claro, que seguramente es imposible llevarlo al cine.

conde-duque said...

Beatriz, gracias por copiarnos ese trozo. Es realmente genial. Empiezo a pensar que Dickens es, entre otras cosas, un verdadero genio del párrafo. ¡Quién pudiera escribir así!

conde-duque said...

Los papeles de Pickwick todavía no los he leído. Me están esperando. Sé que lo voy a disfrutar muchísimo, cuando tenga tiempo (que es un tocho considerable). La traducción de Galdós debe de ser curiosa, pero intentaré hacer el esfuerzo con el original. En estos casos el esfuerzo merece la pena.

conde-duque said...

Don Antonio, gracias por traernos esa otra versión. Desde luego me gusta más. Las diferencias son constantes... De ahí la importancia, no siempre ponderada, del oficio de traductor.
Ninguna traducción es perfecta, pero hay grados y grados.
En cuanto a "Mazurca para dos muertos", siempre me ha encantado ese comienzo:
"Llueve mansamente y sin parar. llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida, llueve sobre la tierra que es del mismo color del cielo, entre blando verde y blando gris ceniciento, y la raya del monte lleva ya mucho tiempo borrada".

José Manuel Benítez Ariza said...

Muy bien traídos los dos fragmentos, el de Dickens y el de Joyce. Son de los que desalientan a cualquier traductor. Pero siempre es posible una aproximación honesta, procurando no desvirtuar la música y el sentimiento del original.

conde-duque said...

Seguro que usted, sr. Ariza, no tendría miedo de lanzarse a traducir un Dickens. Después de Kipling, Conrad, Melville o James, sería como algo natural, creo yo.

Jorge Ordaz said...

¡Cuánto tenemos que aprender todavía del gran Dickens, nosotros, aprencices de la escritura!

Anonymous said...

Pues sí. Y tanto...

julionarrow said...

Bellísima la entrada, mi inglés no aprecia tanto los matices, pero la segunda traducción es mucho más literaria, más cercana al espíritu de Dickens. ¿Las fotos serán tuyas, no? Dando un salto, te recomiendo un grupo holandés que estuvo de gira hará un par de años, The Mist, que viene que ni pintado.
Ah, la niebla de otoño, que disuelve el perfil de los objetos (Julio Ramón Ribeyro Dixit), qúe bien vendría ahora, con estas noches de no dormir. Y la niebla en el monte, en los campos.
Abrazo.

conde-duque said...

No.no, las fotos no son mías. Debería haberlo puesto, pero se me olvidó. Las saqué de Google images, no sé de quién son.
En general cuando pongo fotos (salvo de actores, escritores...) son mías. Pero éstas no.
De hecho, no tengo ninguna mía de niebla en Londres. Lluvioso y soleado sí, muchas.