Thursday, December 13, 2007

A Lisboa

"Hay sosiegos del campo en la ciudad. Hay momentos, sobre todo en los mediodías de estío, en que, en esta Lisboa luminosa, el campo, como un viento, nos invade. Y aquí mismo, en la Calle de los Doradores, tenemos el sueño agradable.
¡Qué bueno es para el alma ver entrar, bajo un sol alto quieto, estos carros de paja, estos cajones por hacer, estos transeúntes lentos de la aldea transferida! Yo mismo, mirándolos desde la ventana de la oficina, donde estoy solo, me transmuto: estoy en un pueblo tranquilo de provincias, me remanso en una aldehuela desconocida, y porque me siento otro soy feliz.
Lo sé bien: si levanto los ojos, tengo ante mi la línea sórdida de las casas, las ventanas por lavar de todas las oficinas de la Baja, las ventanas sin sentido de los pisos más altos donde todavía se vive, y, en lo alto, en el ángulo de los tragaluces, la ropa de siempre, al sol entre tiestos y plantas."

Pessoa de paseo (valga el jueguecito de palabras).

"Lo sé, pero es tan suave la luz que dora todo esto, tan sin sentido el aire tranquilo que me rodea, que no tengo una razón ni siquiera visual para abdicar de mi aldea postiza, de mi pueblo provinciano donde el comercio es un sosiego.
Lo sé, lo sé... Aunque sea verdad que es la hora del almuerzo, o del descanso, o de la interrupción. Todo discurre bien por la superficie de la vida. Yo mismo duermo, aunque me asome al balcón, como si fuera la amurada de un barco sobre un paisaje nuevo. Yo mismo pienso, como si estuviese en la provincia. Y, súbitamente, otra cosa me surge, me envuelve, me domina: veo, por detrás del mediodía del pueblo, toda la vida en todo lo del pueblo; veo la gran felicidad estúpida del sosiego en la sordidez. Veo, porque veo. Pero no he visto y me despierto. Miro alrededor, sonriendo, y, antes de nada, me sacudo de los codos del traje, desgraciadamente oscuro, todo el polvo de la barandilla del balcón, que nadie ha limpiado, ignorando que tendría un día, aunque sólo fuese un momento, que ser la amurada sin polvo posible de un barco que singla en un turismo infinito."

(Fernando Pessoa, El libro del desasosiego)

PD: Me voy tres días a Lisboa, y quién sabe si me cambiará la vida. Mientras, os dejo paseando un ratito por Venecia: algunas casas desde el vaporetto y el vacío del mundo en las campanas.

9 comments:

conde-duque said...

Por cierto: estáis a tiempo de darme ideas sobre monumentos que visitar, lugares para comer, librerías, museos, cafeterías...
Mabalot ya me ha dado algunos consejos.
Gracias.

Xavie said...

Vale, Conde.
Yo voy habitualmente desde hace años.

A ver, no te puedes perder:
La Baixa y el Chiado, pero esto son opciones turísticas que todo el mundo te recomendará.

El recorrido del tranvía 28, precioso (por cierto, cuidado con la cartera en los tranvías, pero eso también te lo dirán).

El barrio de Estrela con su jardín botánico (tan decadente...)

El mirador de Graça, con unas vistas preciosas de la ciudad.

Desayunar un galan con torradas con manteiga (las mejores tostadas del mundo, pan grueso de molde tostado con la mantequilla ya puesta)

El monasterio de los Jerónimos y el Centro Cultural de Belem (se puede ir en tranvía desde el centro)

El barrio cool de Lisboa: Bairro Alto.

Y pasear fijándose en las aceras, una preciosidad.

Espero que te sirva. Ya contarás qué te ha parecido la ciudad (te confieso que yo clasifico a las personas en función de si les ha gustado Lisboa o no).

Un abrazo,
X.

Kika... said...

"Os pasteis de natas" de Belém (que están muy ricos, pero siempre hay mucha cola)...

... si te va a cambiar la vida, que sea en portugués.

Beijinhos...
K

NáN said...

He estado un rato viendo tus vídeos. Me gusta lo que capta esa cámara puesta de lado en un tren o un vaporeto. El del vaporeto que va por el Canal de la Giudecca, una preciosidad.

Si pudiera viviría uno o dos meses al año en Venecia. Voy siempre que puedo (estancia mínima, 6 días, para equilibrar con los sextieri). La última vez, le dije a mi L que tendríamos que comprar una casa pequeñita para estar 3 meses al año y pagarla alquilándola a profes americanos los otros 9 meses. "¿Con esta humedad y tus pulmones? ¡Tú estás tonto!". ¡Ah, l'amour!

conde-duque said...

Hola a todos... Recién llegado de Lisboa, cansadillo pero muy contento. Me ha encantado!!!! Desde ya mismo Lisboa pasa a ser una de mis ciudades preferidas, con Roma, Madrid, Londres, Venecia.
Gracias por los consejos, Xavie, aunque la verdad es que no los pude leer porque me fui el viernes tempranísimo (era de noche todavía) y no he visto Internet estos días. De todas formas, los he cumplido todos, sin saberlo, menos el del "galán con torradas con manteiga" (qué pena, porque esta mañana me he tomado un café con leite en A Brasileira y me lo podía haber pedido. Todo lo demás lo he cumplido. Ya os iré contando y poniendo (fotos y vídeos) aquí. Pues sí: como digo, me ha encantado la ciudad.
Kika, el sábado estuvimos en Belem tomando esos pasteis (no había cola) y sí, muy ricos, aunque no entiendo por qué los llaman de "natas" si son de crema.
Nán, vivir una temporada al año en Venecia es el sueño de muchos nosotros. Aunque si puedo elegir, ya sabes que me quedo con Roma.
Un abrazo.

lene said...

Bienvenido a casa :)
¡queremos sesión de fotos!

desconvencida said...

Eso, eso, queremos ver tus fotos!! Siempre he querido ir a Lisboa...

Kika... said...

Es que en portugués la diferencia entre nata y crema no existe. Así, el bacalao es "bacalhau com natas" (lleva nata) y los pasteles "pasteis de natas", y esos llevan crema.

Ya ves.

Pero si estaban ricos, consideraré que te los tomaste a mi salud.

Besos
K

Firenze said...

Me ha gustado el fragmento