Friday, October 16, 2009

Una obra de arte

Durante varias horas las televisiones de Estados Unidos cortaron su programación para retransmitir en directo el vuelo de un globo plateado con un niño de seis años dentro. El globo atravesaba a 40 km por hora las montañas y praderas de Colorado. Las infinitas llanuras del Medio Oeste. La toma de la cámara era preciosa, perfecta. El globo, centelleante por el sol, subía, bajaba, se atravesaba en diagonal, se acunaba en el aire como un bebé dormido. Así durante varias horas. Llegó a ascender a 10.000 pies de altura. Además, tenía aspecto de OVNI, de nave extraterrestre tradicional, de las de toda la vida. Sólo sobraban los periodistas con sus inevitables comentarios de imbéciles. No se daban cuenta de que aquello no era una noticia. Aquello era una obra de arte. Un espectáculo para contemplar en silencio.
(Imagina: millones de personas, sentadas frente al televisor durante horas, contemplando en silencio cómo un globo plateado sobrevuela la infinita llanura de Colorado)
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Tras más de cinco horas de vuelo, el aparato se posó delicadamente a unos 80 km de donde había salido: la casa del inventor Richard Heene (padre de la criatura) en Fort Collins. Mientras se acercaba al suelo, un policía corría desesperado tratando de atrapar el globo. Numerosos miembros de los servicios de emergencia rodearon el aparato con sus coches, camiones y ambulancias (está es la parte ridícula de la historia). Finalmente en el globo no había nadie, pues el niño se había escondido en una caja del garaje temeroso por la reacción de los mayores.
Reconozco que cuando lo pusieron en directo en el telediario de Antena 3 no sentí miedo por el supuesto niño que iba dentro del globo. Más bien pensé: qué envidia, qué gozada ir ahí subido, balanceándose, viendo el paisaje.
Podría ser que el padre del niño o algún directivo de televisión prepararan el espectáculo. Si es así, les salió perfecto.
También podríamos hablar del simbolismo escénico de Pere Gimferrer desmayándose en la entrega del Premio Planeta. Pero ésa es otra historia...

5 comments:

virgi said...

Pues me acabo de enterar que tal vez fue un montaje...¡yo le daba un premio!
Un saludo volando

Miguel Baquero said...

Yo creo que es (otro) símbolo de nuestros tiempos. Una imagen lírica que acaba deviniendo en ridícula y hasta en grotesca por el ansía que movía a los padres por hacerse notar y salir en la tele

Miguel Sanfeliu said...

Y el caso es que si los medios de comunicación hubieran sospechado o, es más, tenido la certeza de que la historia era falsa, se habrían callado y la habrían seguido retransmitiendo, ¿no crees? A fin de cuentas es muy cierto eso de que no hay que dejar que la realidad estropee una buena historia.
Un abrazo.

conde-duque said...

Hola a todos!! Cuando escribí este post todavía no se había dicho que podía ser un montaje: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=654278&idseccio_PK=1021&h=
Parecía bastante probable, pero nadie lo había dicho.
Un abrazo.

alicia said...

Lástima.La belleza, como las pompas de jabón, estalla al contacto con la realidad...