Friday, January 25, 2008

La atalaya de la Corte

Para abrir esta sección bloguera del "Madrid literario", qué mejor que empezar con don Benito Pérez Galdos, el mayor descubridor literario de mi pueblo. Este texto (genial, maravilloso, me atrevería a decir que uno de los mejores de la historia de la literatura universal, al menos de la que yo conozco) lo escribió en 1865, es decir, con 22 añitos. No pertenece a ninguna novela, sino a un artículo que publicó en el periódico La Nación. Galdós toma la vieja torre de la iglesia de Santa Cruz como ficticia "atalaya de la Corte" y nos describe el espectáculo que se podría presenciar desde allí arriba:
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"Qué magnífico sería abarcar en un solo momento toda la perspectiva de las calles de Madrid; ver el que entra, el que sale, el que ronda, el que aguarda, el que acecha; ver el camino de éste, el encuentro, la sorpresa del otro; seguir el simón que es bruscamente alquilado para dar cabida a una amable pareja; verle divagar como quien no va a ninguna parte; verle parar depositando sus tórtolos allí donde un ojo celoso no se oculte entre el gentío; ver el carruaje del ministro, pedestal ambulante de dos escarapelas rojas, dirigirse a la oficina o a Palacio, procurando llegar antes que el coche del nuncio; mirar hacia la Castellana y ver la vanidad arrastrada por elegantes cuadrúpedos, midiendo el reducido paseo como si el premio de una regata se prometiera al que da más vueltas; sorprender las maquinaciones amorosas que en aquel laberinto de ruedas se fraguan durante el momentáneo encuentro de dos vehículos; ver al marido y a la mujer arrastrados en dirección contraria, rodando el uno hacia el naciente y la otra hacia el poniente, permitiéndose, si se encuentran, el cambio de un frío saludo; ver la gente pedestre en el paseo de la izquierda contemplando con envidia la suntuosidad del centro; seguir el paso incierto del tahúr que se encamina al garito; ver descender la noche sobre la villa y proteger en su casta oscuridad la pesca nocturna que hacen en las calles más centricas las estucadas ninfas de la calle de Gitanos; oír la serenata que suena junto al balcón y contemplar la rendija de luz que indica la afición musical de la beldad que vela en aquella alcoba; esperar el día y ver la escuálida figura del jugador que, tiritando y soñoliento, entra en el café a confortarse con un trasnochado chocolate; ver los mercados abriendo al público sus pestíferos armarios; ver al sacristán moviendo el pesado cerrojo de la puerta santa y contar las primeras mojigatas que suben las sucias escaleras del templo; ver de quién es el primer cuarto que recoge el ciego en su mano petrificada; ver salir de una puerta un ataúd gallegamente conducido, y saber dónde ha muerto un hombre; ver salir al comadrón y saber dónde ha nacido un hombre..."
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Si alguien de nuestra época consiguiese escribir así, me lanzaría corriendo a la librería a comprar todos sus libros. Pero me temo que no hay nada parecido... Ni de lejos.

16 comments:

conde-duque said...

Es guapa la "beldad", ¿eh?
¡¡Qué belleza, dios...!! Jajaja.

Una duda: cuando dice Galdós que llevan el autaúd "gallegamente",¿a qué se refiere? ¿A llevarlo a hombros? ¿Es que en el resto de España no lo llevaban también así?

Lara said...

(Hostia. Fea con cojones. Qué susto.)

Algunos tendríais que haber nacido en otra época.

Pienso yo.

(Pero luego os ibais a encontrar con "beldades" como ésa, así que dejad de lamentaros de que hoy no se escribe etc etc... Mis dioses también están muertos, pero nunca me pareció algo triste o vacío la contemporaneidad.)

Y qué final, el hombre nacido...

conde-duque said...

No sé, Lara, simplemente no quiero renunciar a la Literatura verdadera por las modas.
Pero no soy derrotista. Tengo esperanza: ahora tenemos Laras y Mabalots... (bueno, quítese el plural).

Mabalot said...

lO DE GALLEGAMENTE TAMBIÉN ME SORPRENDIÓ. Coño, tengo las mayúsculas conectadas... Necesitábamos un viejo sabio por estos lares cibernéticos que nos asesorase en momentos como este, ante dudas así.
Conseguir escribir como Galdós ya no es posible, o sí, pero no tiene sentido. Queramos o no cada época tiene su esencia que se expande por todo como un pedo y lo impregna.
Una cosa es creer que el Nocilla D. sea la voz de esta época, que para nada, ni d elejos, y otra buscar a Galdós en alguien que lo clave.
A mí me parece que uno puede leer y requeteleer a Galdós y admirarlo mucho, como yo, pero a la hora de escribir no solo escribe el que leyó a Galdós sino el que vive en esta época, el que ve la tele, pierde su tiempo navegando sin rumbo por Internet y vive en esta mezcla de mundo ciencia ficción instalado en una ciudad medieval o en una ciudad vieja. Todas las ciudades son viejas.

Quizá sí me parezca un poco triste la contemporaneidad, al contrario que Lara, pero porque me gustaría llevar otra vida, más tranquila, casi de monje, sin atascos, sin ruidos por todas partes, sin tanta estupidez en los que se suponen que saben (esta cultura de los 1000 libros que hay que leer...). Pero es lo que hay y con la calefacción eléctrica no se pasa frío, y eso vale mucho.

conde-duque said...

Mabalot, veo que no me expresé bien, porque no me has entendido (y me extraña, porque tú ya me conoces algo). Cuando dije que me gustaría leer hoy a alguien que escribiese "así" (y que no lo veo por ningún lado), me refería simplemente a alguien que escribiese "tan bien", no a alguien que escribiese "exactamente igual". Esto último sería una gilipollez, naturalmente. Y la alternativa una obviedad que no hace falta ni nombrar.
No veo el posible debate (por obvio). Ahora, otra cosa son las nocillas y demás chorradas para cambiar el mundo.

Lara me entendió mejor. Sólo expresaba mi pena por lo difícil -o imposible- que es encontrar buena literatura -de ésta, de la verdadera- en la mesa de novedades de una librería.
Pero, ya digo, no veo un discurso categórico en ningún lado, sino una escueta frasecilla de queja, que era sobre todo una alabanza a este texto Galdós.

Lo importante era compartir con vosotros el texto de Galdós, que descubrí hace poco y me maravilló (y que, por cierto, no me parece nada "antiguo"). Y el Madrid literario.

conde-duque said...

... Y el archivo fotográfico de Madrid, que me parece una pasada.

Erasmo said...

Excelente Conde-Duque. Ya hemos comentado en alguna otra ocasión la maestría de Galdós. Si tuviéramos que elegir cinco escritores de la literatura española de todos los tiempos, para mí, sin duda, estaría entre ellos.

Saludos, E.

Mabalot said...

Pues sí, lo mejor el post, el texto de Galdós. Siento no haberme explicado bien. No estaba separando forma de fondo, pero tú dices, entiendo esto, que no hay nadie en las librerías ahora mismo que tenga la categoría de Galdós, que sea tan bueno como el canario.
Me parece una alabanza, enorme, claro, pero no le veo sentido porque creo que siempre deberíamos dejar pasar unas décadas para juzgar; distanciarse para los árboles nos dejen ver el bosque.
¿Hay alguien mejor que Cervantes ahora mismo?

En fin, habían ido los tiros quizá siguiendo el rastro del comentario de Lara cuando dice que "algunos tendríais que haber nacido en otra época." Que tampoco veo que tú vayas de rancio, que te leo, macho, desde hace ya tiempo.

Erasmo said...

Los dos creo que teneis razón, Caonde-Duque y Mabalot. Por un lado, creo que Galdós es magnífico y su estilo, el realismo, no es fácil de igualar en estos tiempos porque ese no es el género que se estila. Ahora bien, tiene razón Mabalot cuando dice que la buena literatura, la de verdad, se degusta con el poso, con el paso del tiempo. Quizás en el futuro existan otros gustos, otras tendencias que hagan salir a la luz escritores actuales no muy reconocidos. Pero me inclino a pensar más que hoy por hoy la pasión literaria de Galdós es inalcanzable para los escritores actuales. Galdos, si se me permite, es el Dostoiewski o el Víctor Hugo español: literatura de siempre, de alma, eterna...

Saludos, E.

M. said...

¡Joder, Erasmo, y aquí también!

(Vaya al blog de Mabalot, y verá por qué lo digo)

En cuanto a la beldad, droga dura. Pero la he estado mirando mucho rato y tiene un algo. Un algo horroroso, cierto, pero algo. Y ya es bastante.

Claro que como aquella Zenobia, ninguna.

conde-duque said...

Qué bien, está animado esto... (Y yo aquí trabajando un sábado por la noche, qué triste).
Erasmo, nada que objetar.
También de acuerdo (ahora), Mabalot. Espero no ser rancio, aunque la verdad es que me atraen otras épocas en las que no me hubiese importado vivir (pese a las incomodidades e inconvenientes: frío, hambre, guerras, tías feas y/o bigotudas, etc, etc). Pero no precisamente la de Galdós. Me hubiese gustado más nacer unos cuarenta años después, a finales del XIX. Eso sí.
Jajaja, Manuel, ¡no me jodas que te pone la beldad! Estás muy mal...

Erasmo said...

Eso, eso vayan todos al blog de Mabalot...

rubén said...

"Es guapa la "beldad", ¿eh?"

Te respondo "gallegamente": Depende...

M. said...

La beldad me recuerda a alguien, joder... Me saldrá, ya veréis...

Erasmo said...

Es posible, Conde-Duque, que el texto galdosiano "ver salir de una puerta un ataúd gallegamente..." tenga que ver con las viejas creencias y tradiciones gallegas relacionadas con la muerte. En algunas romerías y fiestas de varios pueblos existe la tradición de que el penitente siga a su propio ataúd, que hubiera alojado su cadáver de no haberse librado de alguna grave enfermedad o que simplemente estuvo a las puertas de la muerte. Cosas de la Galicia mágica, pero que aún sigue vigente como por ejemplo en la romería de agradecimiento al Cristo de Poba do Caramiñal.

Tengo ganas de que M. me despeje a quién le recuerda la beldad.

Saludos, E.

conde-duque said...

Manuel, ¡ya sé a quién se parece! ¡¡¡Es clavadita a Esteso!!! (el compañero de Pajares, dos humoristas sin gracia).