Thursday, January 31, 2008

Bombardeos: el herrero gigante

La Puerta de Toledo (al fondo)
´
"Madrid, con sus chimeneas, sus torres, sus portillas; Madrid se asemeja a un navío en alta mar. Madrid, blanca bajo las negras aguas de la noche. Una ciudad dura más que los hombres; Madrid, cargada de emigrantes, los lleva de una a otra orilla de la vida. Transporta una generación; con las bodegas repletas de hombres, mujeres y niños, navega, lenta, a través de los siglos. Encerrados en el navío de piedra esperan, temblando de miedo. Torpedean un navío de mujeres y niños. Quieren hundir a Madrid, como a un navío. […]
Esta tarde he asistido al bombardeo de la ciudad. Había sido preciso ese trueno, en la Gran Vía, para descuajar una vida humana, sólo una. Algunos transeúntes se sacudían trozos de estuco; otros corrían; un humo tenue se disipaba; pero el novio, que milagrosamente se había salvado sin un rasguño, se encontraba con la novia a sus pies, esa novia a la que sólo un segundo antes llevaba cogida del brazo, transformada en una esponja sangrienta, en un amasijo de sangre y ropas. […]
Con cada cañonazo algo se refuerza en Madrid. Los indiferentes, que dudaban, se deciden. Un niño muerto es algo muy fuerte, sobre todo si el niño es el vuestro. […] El teniente y yo subimos al terraplén. Rostro o navío, Madrid sigue allí, recibiendo los golpes sin responder. […]
El golpe retumba en el yunque; un herrero gigante está forjando Madrid".

Antoine de Saint-Exupéry, Un sentido a la vida. Visiones de España 1936-1938, Círculo de Lectores, Barcelona, 1995.

Caballos muertos tras bombardeo

8 comments:

AROA said...

grande Saint-Exupéry
grande COnse-Duque
por traerlo así

a mí es que estas historias no me cansan

un beso

AROA said...

conde conde, perdón

NáN said...

Voy a contar algo personal. Es importante, porque puede parecer que "la guerra es la guerra" y no es así. O había dejado de serlo.

Mi abuelo materno, descendiente de una larga cadena de militares, era general de división. Monárquico. Se acogió a una ley de Azaña para abandonar el ejército, tras una larga carrera militar que incluía el combate en varias ocasiones, pero sirviendo a la República hasta que le llegó el documento que le liberaba del servicio. Frecuentaron su casa los Primo de Rivera (padre e hijo). Al principio de la sublevación militar con el Gobierno legítimo, estuvo preso en una checa. No debió ser fácil porque ya tenía sus años; pero no le encontraron ningún incumplimiento de la ley y le dejaron libre.

Cuento todo eso para que se sepa que era un militar curtido, por lo que había convivido con la violencia toda su vida.

En un cuaderno azul, desde que salió de la checa, apuntó todos los datos que le resultaban significativos.

Después de que empezaran los bombardeos dirigidos expresamente contra objetivos civiles, anotó: "Esto no es guerra de ejércitos, es asesinato. Maldigo a cualquiera de mis descendientes que se haga militar". Ninguno le hemos sido.

Vivía cerca de Alonso Martínez, en un tercer piso. En el cuarto vivía su hija mayor, casada con un médico que ya no ejercía. Cuando unas bombas causaron heridos cerca, le dijo que bajara a atenderlos. Se negó diciendo que no serían de los de ellos. Mi abuelo dejó de hablarle y murió en el 51, sin hablar a su yerno.

Y es que no era la guerra: era asesinato. Fue el principio del asesinato masivo como método en esa Europa que parecía haber dejado atrás las guerras de religión.

Sabemos que asesinaron, pasaron, se quedaron y asesinaron más; ya sin guerra. Que la Ética y la Historia no habían estado unidas nunca no fue la novedad.

conde-duque said...

Gracias por compartir esos recuerdos familiares, Nán. Me han gustado mucho.
Ese cuaderno azul tiene que ser una maravilla. A mí ese tipo de testimonios directos me interesan mucho, y más si están escritos por gente normal y honesta que, al margen de las ideas que tuvieran, se sentían -por encima de todo- horrorizados ante la barbarie que presenciaban. Que vivieran el dolor ajeno -de quien fuera- como propio, como algo íntimo, que interpela a lo más básico del ser humano. La vida, la dignidad. Sin bandos.
Y es que, además, una guerra civil... La más sangrante y cruel de las guerras. No sé, es inconcebible que algo así pudiera llegar a suceder.

Supongo que en estas cosas no hay ecuanimidad posible (y a lo mejor ni siquiera sería bueno que la hubiera, no sé), pero a mí me interesa mucho la visión de los periodistas o escritores extranjeros que estuvieron por aquí durante la guerra civil.

En este caso se ve Exupery resume perfectamente, con una imagen, la salvajada de los bombardeos a civiles:
"...el novio, que milagrosamente se había salvado sin un rasguño, se encontraba con la novia a sus pies, esa novia a la que sólo un segundo antes llevaba cogida del brazo, transformada en una esponja sangrienta, en un amasijo de sangre y ropas".
Ante este horror, poco más se puede añadir.

rubén said...

Buen texto, y buenos comentarios a los textos. Gracias.

conde-duque said...

De nada, Rubén.
Un placer compartir estos textos de mi "Madrid literario"...

Portorosa said...

Un texto magnífico. Y el comentario de Nán, tremendo también.

Un abrazo.

AROA said...

sólo quiero decir que estaba aquí y seguía escuchando...