Saturday, October 27, 2007

Brighton Beach 1896

Recomiendo ver las dos secuencias simultáneamente: A y B.
Otra toma de la misma jornada y otros pioneros del cine: Thomas E. Edison, Edwin S. Porter, los hermanos Lumière...

Monday, October 22, 2007

En torno al casticismo

El Rastro sigue dando juego. Pasan las décadas y los gobiernos y las guerras civiles y las formas de Estado, pero ahí sigue, imperturbable en su celebración dominguera, siempre abarrotado de gente extraña y de objetos inútiles, como un zoológico humano que reúne a lo más variopinto de la Tierra. Esa mezcla atemporal es lo que más me llama la atención. Queda aún mucho especímen de posguerra.
Un barquillero asediado por japoneses
Me gustan algunos anticuarios y la calle de los marcos, y esas mantas en las que lo mismo hay cien picaportes de hierro oxidado que un grifo de baño rococó o un reloj de pared antiguo o el uniforme apolillado de un guardia de tráfico o una muñeca sonriente que da miedo... Aunque en realidad lo que más me atrae del Rastro es el aperitivo de después. A eso voy, de hecho. Lo demás es una excusa, un precalentamiento, un hacer algo para merecérselo.
El mercadillo como tal me agobia mucho. Encima el otro día pegaba el sol de lo lindo y la Ribera de Curtidores estaba más llena que nunca (hablo del domingo del puente). Lo mejor es ir temprano durante el invierno, cuando hace un frío que pela y todavía no hay casi gente, curiosear un poco entre las mercancías, escuchar las conversaciones de los chamarileros, observar a los personajes que por allí pululan y tomarse después un chocolate con churros, bien caliente. La épica.


Una corrala con ropa tendida

El otro día había un manco que tocaba de maravilla la guitarra española, punteando las cuerdas con su garfio. Era impresionante, como un pacodelucía en modesto y sin brazo. Estuve a punto de inmortalizarlo porque sé que a Mabalot le gustan los lisiados, pero me dio nosequé pararme a hacerle una foto.

Thursday, October 18, 2007

Tren nocturno


Mike Hollihan es una mujer policía, ha dejado la bebida y tiene que enfrentarse al peor caso de su vida:
"En todos estos años me he visto envuelta de un modo u otro en unas mil muertes violentas, la mayoría de las cuales resultaron ser suicidios o accidentes, o sencillamente desdichados que no habían recibido el debido auxilio. Así que he visto de todo: tipos que saltan al vacío, que se tiran al mar, "zapatos de hormigón", desangrados, ahogados, destrozados, asfixiados, pasados de droga, reventados... He visto cuerpos de niños de un año brutalmente apaleados. He visto cuerpos de nonagenarios sometidos a bárbaras violaciones múltiples. He visto cuerpos que llevaban muertos tanto tiempo que lo único que se le ocurre a uno para determinar la hora de la muerte es medir el tamaño de los gusanos. Pero de todos los cuerpos que he visto en toda mi vida ninguno ha permanecido en mí, en lo más hondo de mis entrañas, como el cuerpo de Jennifer Rockwell".
Jennifer es la hija del jefe de policía. Una joven muy guapa que inexplicablemente se suicida de tres tiros en la cabeza:
"El suicidio es un tren noctuno, un tren que te lleva velozmente a la oscuridad. No podrías llegar tan rápido de otra forma, o por medios naturales. Compras el billete y subes a bordo. El billete te ha costado todo lo que tienes. Pero no hay trayecto de vuelta. Este tren te lleva al interior de la noche, y te deja en ella. Es el tren nocturno."
Martin Amis, Tren nocturno. Un libro de 174 páginas, duro, directo e hipnótico. Para leer del tirón en una noche de insomnio, sin darle mucha importancia. Una gozada...

Monday, October 15, 2007

La maravillosa Elisabeth Imbrie

Desde que la vi por primera vez en Historias de Filadelfia me enamoré de ella hasta las trancas. Tendría yo entonces ocho o nueve años, y aquel recuerdo me ha acompañado y me acompañará toda la vida. No exagero; de verdad que suelo acordarme de ella.


Sí, aquel día pusieron en la tele Historias de Filadelfia. Y no, no me enamoré de Katherine Hepburn, ese ser parlanchín, presuntamente ingenioso, un poco hombruno y bastante anoréxico que fascinaría a las masas y triunfaría durante toda su vida en el Star System de Hollywood.(*) No, me enamoré de la otra: Ruth Hussey, que me deslumbró totalmente con su inolvidable papel de Elisabeth Imbrie.
Nunca he entendido porque los dos protagonistas (nada más y nada menos que Cary Grant y James Stewart) estaban enamorados de la sofisticada y rica "estatua de hielo", y no de la maravillosa fotógrafa de la revista Spy. En eso la película siempre me ha parecido muy poco verosímil, porque la reportera era realmente fascinante en todos los sentidos: su sentido del humor, su cinismo de buen corazón (un corazón resignado, valiente, dolorido), su belleza, su sonrisa, su discreción, su elegancia, su inteligencia...
(*) No tengo nada en contra de Katherine Hepburn, pero como estoy defendiendo a muerte a su "enemiga" en la pantalla, pues tengo que ponerla a caldo. Ya sabéis que a veces uno tiene que tomar partido y ver las cosas radicalmente, como si el mundo fuese una trinchera de zidanes y materazzis.

No sé, supongo que hay gente como Ruth Hussey que no tiene suerte en la vida o que, por cualquier razón que no conozco, se queda anclada en la derrota, en la nada, en la inexistencia. Hizo una aparición mínima, pequeña, casi a escondidas, pero tan deslumbrante que vale más que la carrera entera de otras miles de actrices. Creo que no la he visto en ninguna otra película, pero ese papel me basta para recordarla para siempre...

Sunday, October 14, 2007

La tinta, los hilos y el ciruelo


El maestro Ittei dijo: «Cuando se escribe algo, se puede decir que se ha progresado si la escritura se escribe de forma que el papel, la tinta y el pincel parezcan formar una unidad sólida». Desde luego, estos tres elementos tienden a separarse.
***
Caminando un día por la calle, el señor Yamamoto Tsunetomo dijo: «Vaya marionetas tan bien hechas. Caminan, saltan, brincan y hasta dicen cosas y ni siquiera llevan hilos. Son realmente la obra de un gran maestro. Puede que el año que viene vengan como invitados desde el otro mundo en la fiesta del Bon. Vaya, vaya. Éste sí que es un mundo efímero. Y esto es algo que la gente olvida».
***
El poema del «Ciruelo de un solo ideograma» dice lo siguiente: «En la aldea rodeada de la profunda nieve que se encuentra ante mí,/ anoche florecieron las flores del ciruelo de varias ramas». Sin embargo, «varias ramas» pareció demasiado opulento y rico, por lo que posteriormente lo cambiaron por «una sola rama». Esta expresión de «una sola rama» transmite la sensación de tranquilidad y soledad.
(Bushido)

Wednesday, October 10, 2007

El orador

Sólo he visto a Jabois hacer el gallo tan bien...

Tuesday, October 09, 2007

Marcha irreal

Si hay que elegir, yo desde luego me quedo con la letra propuesta por el gran Juan Bonilla para el Himno Nacional. Me parece muy buena:

"Celestina,
Quijote, Ana Ozores, doña Inés, don Juan,
El Cid, Tyrant lo Blanch,
son la victoria del sueño incansable de una convicción:
sólo somos ficción.


Lazarillo,
Fortunata y Jacinta, Deza y Bradomín,
La Nardo y Pelimplín,
patria de espectros España creada por la convicción
de que somos ficción."

De hecho, a partir de hoy la pienso cantar a grito pelado en los eventos deportivos, que es el último refugio de estas cosas inútiles como el "Baedecker de Erewhon" o la metafísica. Lástima que la selección de fútbol juegue tan rematadamente mal y que Fernando Alonso sea un perfecto imbécil (la verdad, casi prefiero recitar el God save the Queen antes que animar a este pringao)...

Monday, October 08, 2007

Graná 2.0.


El tapeo, la Alhambra, flores y arabescos, el surco de las aguas, columnas, azulejos, inmensas panorámicas, el sol en las cuestas, un ojo por la mirilla, el tembleque de los piononos, el viento en las palmeras, Albaycín, Sacromonte, la banda municipal, las farolas de Rubick, los pasos de la Virgen con tambores, el cirio que gotea, la Puerta del Vino, la caña en el bar, los tomates secos, el olor a sisa, los tés de mil tipos, las huellas ilustres (Falla, Debussy, Lorca, JRJ, Ganivet, Washington Irving, Boscán, Alonso Cano, Villaespesa...), las cruces y las estrellas, el arco ojival, la mano que alcanza la llave en el final de los tiempos, perderse por las callejas, el helado en Los Italianos, la Piedad sinuosa, ventanas, cancelas, rejas, los faroles de la Alcaicería... Granada: un chorro de agua en una casa blanca.
Las fotos, en Flickr.

Thursday, October 04, 2007

Buñuel

Me voy a Granada. Os dejo con Buñuel (música de Beck):

Wednesday, October 03, 2007

La literatura como hipnosis (o como droga)

En el Círculo Solana seguimos hipnotizados por el relato que nos ha regalado Luisa Cuerda (profético apellido): "Un galgo entre la niebla".

Cuando te encuentras con un texto tan magnético no te queda más remedio que leerlo una y otra vez. Te quedas como atrapado. No puedes salir de ahí. Es lo que me está pasando también desde hace varias semanas con el primer capítulo de Falling Man, la última novela de Don DeLillo (no pongo el título en castellano porque es una cagada absoluta de la editorial Seix Barral). Son cuatro páginas tan espectaculares que casi no puedo seguir avanzando en la novela, y tengo que volver otra vez al principio. Lo habré leído veinte veces y no me canso. Es más. Sigo enganchado. Os pongo unos párrafos (todos conocemos la escena: el 11-S):

Ya no era una calle sino un mundo, un tiempo y un espacio de ceniza cayendo y casi noche. Caminaba hacia el norte por los escombros y el barro y pasaban junto a él personas que corrían tapándose la cara con una toalla o cubriéndose la cabeza con la chaqueta. Iban con pañuelos apretados contra la boca. Llevaban los zapatos en la mano, una mujer con un zapato en cada mano pasó corriendo junto a él. Iban corriendo y se caían algunos de ellos, confusos y desmañados, con los cascotes derrumbándoseles en torno, y había gente que buscaba cobijo debajo de los coches.
El estrépito permanecía en el aire, el fragor del derrumbe. Esto era el mundo ahora. El humo y la ceniza venían rodando por las calles, doblandos las esquinas, arremolinándose en las esquinas, sísmicas oleadas de humo, con destellos de papel de oficina, folios normales con el borde cortante, pasando en vuelo rasante, revoloteando, cosas no de este mundo en el fúnebre cobertor de la mañana.
Llevaba traje y maletín. Tenía crisal en el pelo y en el rostro, cápsulas veteadas de sangre y luz. Dejó atrás un rótulo de "Desayuno Especial" y pasaron corriendo junto a él policías y guardias de seguridad, con la mano apoyada en la culata de la pistola, para mantener estable el arma.
Las cosas de dentro estaban lejos y quietas, donde se suponía que él se encontraba. Sucedía por todas partes, en derredor suyo, un coche medio enterrado en escombros, con las ventanas reventadas y ruidos emergiendo, voces radiofónicas escarbando en las ruinas. Vio personas chorreando agua al correr, y cuerpos empapados por los sistemas de irrigación. Había zapatos descartados en la calle, bolsos y ordenadores portátiles, un hombre sentado en el bordillo tosiendo sangre. Vasos de papel llegaban en extraños rebotes.
El mundo era esto, también, figuras en las ventanas, en lo alto, a trescientos metros, cayendo al espacio libre, y la pestilencia del carburante en llamas, y el desgarrón sostenido de las sirenas en el aire. El ruido se hallaba por donde corrían ellos, sonido estratificado que se les juntaba en torno, y él se adentraba en el ruido y se apartaba, al mismo tiempo.
Hubo otra cosa entonces, fuera de todo esto, no perteneciente a nada de esto, arriba. La vio bajar. Una camisa surgió del humo alto, una camisa que se levantaba y que flotaba a la deriva a la escasa luz y que luego volvía a caer, hacia el río. [...]
(Trad. de Ramón Buenaventura)

Saturday, September 29, 2007

Red de afectos

Sigo esperando a Dodot.
Y echo muchísimo de menos a Té con Leche. Pero muchísimo...
Igual que siempre (es un decir) que entro en una librería miro a ver si hay un nuevo libro de Bufalino, aunque sé que es imposible, a veces le doy a sus links con la esperanza de que hayan vuelto.
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En otro orden de cosas, Lula Fortune me ha hecho recordar mi infancia, cuando el expreso Rías Baixas paraba -al amanecer- en Redondela, ese pueblo que para mí siempre tuvo nombre de chapas. Allí el tren hacía una maniobra en la que se separaban los vagones que iban a Vigo y los que iban a Pontevedra. Mi padre, que es un ser de costumbres tercas, siempre se bajaba en la estación a tomar un café y esperaba a que regresasen los vagones al andén para volver a subirse. A mí siempre me daba miedo que se quedase allí tirado, y no me quedaba tranquilo hasta que le veía arrojando el cigarrillo y entrando de nuevo en el tren.
Yo me asomaba al ventanal del tren desde la litera, con los ojos muy abiertos (de pequeño era sólo ojos; debía de estar siempre asombrado). Quizás la pequeña Lula merodeaba por allí.
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De otros amigos, ya no digo nada. No hace falta. Sin ellos el mundo sería mucho más triste. Y afortunadamente en algunos casos eso no se puede ya dar. Ya no se escapan.
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Pienso por un momento en esta situación (que daría, quizás, para un relato): lees todos los días el blog de una persona, pero no sabes su nombre real ni tienes contacto por mail ni nada. Con el transcurso de los meses ya forma parte afectiva de tu vida, porque -pese a la virtualidad- aquí algunas cosas son muy verdaderas. De repente se muere, y ahí sigue su blog, flotando en la nada. No hay nuevos posts. Su familia y amigos no saben que lleva un blog (suele pasar) y no pueden avisar de la mala noticia. Los lectores habituales no saben qué hacer. Comentan entre ellos: ¿qué será de X?, ¿por qué no sigue escribiendo?

Thursday, September 27, 2007

Tuesday, September 25, 2007

El Hôtel Dieu

Qué grande, don Pío:
"No era el barrio de Saint-Séverin lo que es ahora.
Subsistía el antiguo Hôtel Dieu, el hospital más viejo del mundo y uno de los edificios más sombríos de París. Tenía este hospital dos cuerpos a ambos lados del Sena, que ocupaban el espacio comprendido entre el Petit Pont y el Pont-au-Doble; eran dos edificios paralelos, largos y estrechos, lóbregos, con galerías subterráneas y bocas de vertederos negros que arrojaban sus inmundicias en el río, de aguas verdosas, inmóviles y siniestras. Estos edificios viejos que daban al río mostraban chimeneas grises, ventanas con rejas y enfermos con gorro de dormir."
(Pío Baroja, Memorias I)

Saturday, September 22, 2007

El pensil sobre el Yang Tsé o la hija del emperador

La levedad, la sutileza, la poesía de la pintura china, en un castellano perfecto:
"No, ella querrá seguir guardando intacta su dignidad. Tampoco hoy saldrá a dejarse ver por un instante, ni siquiera velada por el atardecer, entre los tejos y los aligustres de la alta, inaccesible balaustrada, sin importarle cuánto pueda llegar a anhelarse un céntimo de cualquier cosa en este mundo, incluso un céntimo de su propia dignidad [...].
Tampoco hoy, ni aun fingiendo -como dejándose robar- no saber que hace miles de tardes que la espío, consentirá en perder, con el sólo dejar adivinar su sombra, un céntimo de su dignidad, para verlo caer hasta la orilla pisada y repisada por los pies descalzos de los bateleros junto a los cañaverales despuntados y roídos por las maromas de la sirga. [...] ¿Sospecha acaso que de ese solo céntimo vendría la ruina del Imperio entero?
Hoy también, sólo el viento, una vez más, mueve los tejos y los aligustres de la alta y desierta balaustrada; sólo el viento, a quien nadie jamás sabrá imitar. Y si aún, suponiendo lo imposible, fuese ella lo que realmente se mece entre las ramas, la imitación sería tan prodigiosa que no podría ya redundar en mengua, sino en un nuevo aumento de su dignidad."
(Rafael Sánchez Ferlosio, El geco. Cuentos y fragmentos)

Friday, September 21, 2007

La lluvia

Qué bien. Llueve...

[La explicación de este post tan elocuente la dio Cunqueiro en un párrafo verdadero:
"Los poetas chinos, en primavera y en verano, solían pasear después de que hubiera caído un chaparrón, cuando de las hojas de los árboles se desprendían sobre sus cabezas todavía algunas gotas. Uno de ellos dijo de esas gotas que caían sobre él: una caricia perfecta para la cabeza de un hombre feliz. Creo que fue aquel genio alegre llamado Su Tungpo".
No creo que dijeran lo mismo si se les colaba la gota por la nuca... bajando poco a poco por la espalda, causando escalofríos en zigzag, como un meandro eléctrico y helado.]

Wednesday, September 19, 2007

Las cosas de Josep Pla

Una vida entera dedicada a la escritura. Resultado: más de veinticinco mil páginas de prosa sencilla, verdadera, inteligible.
Era un hombre con la razón a medias (o a tres cuartos), pero me cae tan bien que estoy por dársela toda. [Qué lástima no poder conocerlo. Qué buen amigo hubiera sido. Qué conversaciones más agradables, ahí, tomando un chato, liando cigarrillos, al fuego de la lumbre...]

Monday, September 17, 2007

Los Otros (o el Palacio del Frío)

Era un chico antiguo, de esos que parecen sacados de un baúl con naftalina.
Pensé que alguien lo había traído de una foto de los años cuarenta, con su cara, peinado y vestimenta, para que yo le hiciese otra. Pegaba totalmente con el ambiente de la heladería (fundada, con el poético nombre de Palazzo del Freddo, en 1880). Quedaba que ni pintado. De oficio, cobrador.
Disimuladamente, mientras daba cuenta de mi gelato gigante, le saqué una foto.
El otro día, repasando en imágenes las tres semanas de vida romana (vale, todavía no lo he superado, pero estoy en ello), de repente VEO QUE ME VIO. Qué susto me ha pegado el tío, ahí mirando fijamente al objetivo. Casi posando, diría yo. Como un fantasma o un muerto que nos increpa.
Debió de pensar el hombre: "Qué hace este pirado, con la cámara al revés; lo que hay que aguantar..."
Lo siento. Estaba yo muy costumbrista entonces.

Saturday, September 15, 2007

El Dinero, de Robert Bresson


Las películas de Bresson no pasan ni se olvidan. Se quedan como pegadas a la memoria y, sobre todo, a la conciencia.
Veo El dinero, su última obra: me gusta en lo que tiene de verdadera pero me desagrada un poco en lo que tiene de antinatural, aunque lo comprendo (creo). Me explico. La concreción y limpieza del análisis son perfectos. La precisión de un cirujano que enhebra estilo y tema. El cine casi como ciencia. Ahora bien: los actores parecen robots, hablan (casi no hablan) y se mueven como robots. Les falta vida.
Vale, sí, ya sé, imagino que está hecho aposta y trata de transmitir una tesis, que sería más o menos la siguiente: los hombres son autómatas, marionetas ciegas manejadas por un Dios sin alma: el Dinero. Pero uno no puede evitar escuchar, como runrún de fondo, una voz que nos molesta: "¡luces!", "¡acción!", "¡corten!", "¡a positivar!".
No es un plano fijo el de Bresson. Es un plano terco.

Friday, September 14, 2007

SOS

Esta maldita Bjork me está poniendo la cabeza como un bombo...

Wednesday, September 12, 2007

Sueltos

Tras el paréntesis veraniego, retomo mi best-seller. Sí, no estoy escribiendo un libro. Estoy escribiendo un best-seller. A ver si me sale...
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Camino por la calle. Proyecto dos sombras. La otra es la de Palmerino, creo.
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Estaba tan hasta los cojones del mundo entorno, que decidió mirar hacia otro lado. Pero nunca al espejo…
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Aforismos: la diarrea del pensamiento.
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