Wednesday, February 14, 2007

La biblioteca Strahov


El señor K. camina por los pasillos del monasterio como un agrimensor del Paraíso, con las manos a la espalda y gesto meditabundo. En la calle hace frío, pero desde dentro sólo se intuye el poderoso sol, que asoma por las ventanas y proyecta su pálida luz contra el techo.
La bilioteca consta de dos salas y en sus estanterías se acumulan más de 130.000 volúmenes, libros de los más diversos temas, géneros y épocas. El señor K. intenta imaginar las horas de lectura necesarias para cubrir tantos kilómetros de letra impresa. Días, meses, años, siglos... Un laborioso viaje en pos de la locura.
En el centro de la Sala Teológica hay dos enormes globos terrestres fabricados en los siglos XVII y XVIII. El señor K. los arranca con fuerza de su sitio y los lanza contra el suelo: la Tierra se disuelve, los mares se desbordan, los continentes y las naciones se hacen añicos... Polvo en el aire, pigmentos de colores dispersos por la alfombra.
El señor K. abre la ventana para que se airee un poco la biblioteca. Se oyen las voces de los trabajadores que vienen del Castillo, el chillido férreo de los tranvías y el canto de los pájaros del entorno. El mundanal ruido... La vida...
Finalmente el señor K. se tumba bocarriba en el suelo de la Sala Filosófica y contempla absorto el techo, que está decorado por un hermoso fresco del siglo XVIII: "La lucha de la Humanidad por el conocimiento de la sabiduría auténtica". Así, en silencio, medio dormido, con la mente en blanco, el señor K. es moderadamente feliz.

11 comments:

Mabalot said...

Me alegro; lo de moderadamente feliz suena saludable. Ningún exceso es bueno, ya se sabe.

Mira que cargarse los globos del XVII y XVIII...

Juan Domingo said...

...si el pobre Gregorio Samsa se hubiese encontrado con esa enorme bola del mundo como un escarabajo... Y después dicen que el precio de la culpa es caro...

Anonymous said...

O sea, que no se puede esperar demasiado de la filosofía -ni de la modernidad. Un poco de consolación, y nada más...

mll

Anonymous said...

La verdad es que no sabría sacarle un sentido único a esta parábola... Para eso está, para que cada cual la interprete a su manera.
Conde.

desconvencida said...

No he leído "El castillo", aunque creo que lo tengo por casa...

firenze said...

Me ha gustado la foto y el post.

Juana Gallo said...

Genial relato... me ha gustado mucho.
Me lo llevo conmigo a la cama.

¡Buenas noches!

conde-duque said...

Gracias, Juana, y bienvenida.
Espero que no tengas pesadillas por mi culpa...

Portorosa said...

A mí también me ha gustado mucho, Conde.

Un saludo.

Anonymous said...

Gracias, don Porto. Un placer.
Conde.

memento said...

Realmente espectacular el sitio. No sabes cuánto me gustan los globos...