Thursday, February 22, 2007

Rua do Alecrim

Existe en Lisboa una calle, a la que dicen del Alecrim, que desciende desde el Chiado hasta el río con una inclinación suavísima. En su fondo, entre tiendas que venden bacalao en tiras y productos para las embarcaciones, hay una pequeña plaza de la que parten otras calles, no recuerdo ya cuántas, y en la que se respira un aire que muy marinero debe de ser por la gente que por allí cruza. [...]
A eso de las cinco ya había revuelto las librerías de lance de la rua Misericordia, había comprado algún libro de versos y bajaba con el melancólico sol la calle del Alecrim para tomar una cerveza, mientras repasaba lo comprado, en el British Bar. Allí, donde curiosamente había un reloj que daba las horas al revés (de manera que si entraba a las cinco y diez, salía, según el singular aparato, a las tres menos cuarto), me entretuve muchas tardes leyendo, soñando, escribiendo cartas que no enviaba pues sabía que no serían contestadas.
Así empieza "Alguien que se cruzó conmigo", genial relato de Los cuarteles de la memoria de Xuan Bello, un libro lleno de poesía, ciudades y recuerdos, como a mí me gusta. Sólo le falta alguna gota de ironía o de cinismo, de realismo contundente que contrarreste un poco el almíbar de la memoria poética.

15 comments:

Portorosa said...

Es que algo de ironía, de reírse de uno mismo, hace más emotiva la belleza de los sentimientos y de los recuerdos, ¿verdad? La hace más lúcida, creo yo.

Fíjese que entré una vez en ese British Bar y fue decepcionante.

Un saludo.

conde-duque said...

Cierto, don Portorosa. Si la memoria poética es excesiva se acaba idealizando o sublimando demasiado al personaje de uno mismo. Hay que buscar la belleza del pasado, para poder comunicarla y que todos disfrutemos más de la cosas, pero no hay que darse demasiada importancia.
A lo mejor en ese equilibrio está una de las claves de la buena literatura...
Un saludo.

D. de Rayuela said...

Has tocado, querido Conde-Duque, una de mi fibras sensibles. Me parece que Xuan Bello con su Historia universal de Paniceiros y Los cuarteles de la memoria, traducidos por él mismo al castellano desde el bable, y reunidos en un volumen titulado Paniceiros, ha logrado una obra memorable. Anoto aquí, con tu permiso, algún retazo más de sus libros, algunas frases que definen su literatura:

A veces uno es consciente de que consigue rozar, por lo menos para sí mismo, no sé qué cuerdas ocultas y suena alguna nota de perdida armonía, algún eco del dolor y la alegría reales, y descubre en las palabras un espejo de tinta donde relumbra un instante ese rayo momentáneo que es la vida.

Vi cómo moría un mundo y quiero dar noticia de él: ¿qué les importa a ustedes si la casa tenía las paredes encaladas o de piedra viva, si en aquel alto había un roble o un depósito de agua, si ese pastor lee a Julio Verne o pierde el tiempo en fabricar flautas? Son detalles, que tan sólo tienen importancia en el momento en que se dicen. Yo invento, quiero decir, aspiro a inventar la verdad. La verdad también se inventa: la vida, se mire como se mire, es siempre una mentira más o menos bien contada.

Es también un buen poeta y mantiene en el periodico gijonés El Comercio una página semanal donde transcribe sus diarios.

Es cierto que recurre a la ironía, pero no lo es menos que ésta suele ser el consuelo de quienes confiamos poco en nuestro entusiasmo. Él, a lo que parece, aún cree firmemente en su manera de narrar, de contar, de enfrentarse a la memoria.

Un abrazo

Anonymous said...

Quise decir que NO RECURRE A LA IRONÍA. Perdón.

D. de R.

conde-duque said...

Diarios, la verdad es que Paniceiros tiene pasajes deslumbrantes y logra párrafos perfectos, llenos de vida y de poesía. La razón de la falta de ironía puede ser ésa: el entusiasmo. Pero, claro, cuando la vida nos va dando palos se nos hace más difícil tener una mirada "pura"... Reconozco que me gusta mucho, pero sigo echando de menos -de vez en cuando- un navajazo (en forma de humor, de descreimiento, de mala leche o de lo que sea).
Un abrazo.

conde-duque said...

Por cierto, ahora que tengo un poco más de tiempo, voy a prolongar la cita (con la venia de la SGAE...).

Tiri no se adapta (a esta sociedad) said...

Pues lo dicho, que mañana estaremos en el concierto de La Costa Brava. XD

Anonymous said...

Allí estaremos, Tiri, dándolo todo...
Conde.

Alfonso said...

Estupendo mezclar Lisboa y Xuan Bello, melancolía y saudade tanto uno como otra. Sólo estuve una vez en la ciudad, pero muchas en la obra de Bello, y de ellas guardo gratos y añorantes recuerdos (quizás los dos sean sinónimos de recuerdos en el idioma de alguno de nuestros países imaginarios). Conde-duque, para navajazos (leves, creo yo) ya tenemos a Trapiello, y a veces hay que gozar de la serenidad de un autor como Xuan Bello. También leí su poesía, libro cuyo título no recuerdo, en Edicions del Peixe, que me pareció de lo mejor en esa línea de suave melancolía galaico-astur. Y Bello es también un admirador de Cunqueiro. Un saludo

Mabalot said...

Este Bello (Xuan Bello, qué buen nombre) es muy de Cunqueiro; y Historia Universal de Paniceiros me gustó mucho. Apenas conozco nada más de él. Esto que nos recuerda D.Rayuela es para quitarse el sombrero, los calcetines y hasta los dientes; "Vi cómo moría un mundo y quiero dar noticia de él." Ese debiera ser el programa de cualquier escritor, porque siempre está muriendo un mundo, ¿no?, a nuestro alrededor. Eso mismo,con otras palabras lo dice Naipaul. Se refiere, Bello, en su caso, al cambio social campo-ciudad, al cambio de siglo, de las tinieblas al ordenador...
Buen tipo, me parece, y buen escritor.
En Oviedo hay un malvado, mucho más navajero que Trapiello, que se llama José Luis García Martín. Este sí que no es suave; sus diarios en Llibros del Pexe son buenísimos.

Un saludo, Conde. Un placer leeros, también, comentadores.

Juan Domingo said...

Bello y su Historia de Paniceiros son unas de mis deudas pendientes. Más apetitosa tras este post, Conde-Duque.
(PD. En cuanto al malvado de Oviedo al que alude Mabalot: José Luis García Martín, es verdad que saja con precisión, con inteligente bisturí. Pero a su lado, Trapiello es como un descuartizador, como un vulgar matarife de covachuela. Y disculpa por ocupar tanto espacio con esta digresión.

conde-duque said...

Gracias por las intervenciones, Alfonso, Mabalot y Juan Domingo.
Da gusto levantarse por la mañana y encontrarse con tantos amigos en esta tertulia de café pluriregional a distancia, que raya a gran altura...
A ver, creo que no me expliqué bien: con lo de "navajazos" no me refería a meterse con otros escritores ni con la gente, sino a meter alguna dosis de ironía o "realismo no poético" dentro de sus recuerdos. Si no aparece todo demasiado ideaizado... A eso me refería.
POr cierto, de JoseLuis García Martín hay un libro de ciudades publicado por Pre-Twextos hace poco que tiene una pinta increíble. Lo he hojeado un montón de veces en la Casa del Libro, pero el precio me tira para atrás (estos valencianos no aprenden...). Esperaré a la biblioteca.

conde-duque said...

Juan Domingo, puedes ocupar todo lo que quieras con tus digresiones, faltaría más.
Nosotros encantados.
No hace falta decirlo, pero que quede claro que este un lugar abierto a los diálogos y polémicas entre todos... Que cada uno diga lo que le apetezca y se extienda lo que quiera.

Portorosa said...

Eso que dice de contar sobre un mundo que se muere es una maravilla.

Saludos a todos.

julionarrow said...

A mí también me gustaron mucho los dos libros de Xuan Bello, y la Rua do Alecrim fue el primer sitio donde intenté dormir en Lisboa, en la pensión que después vi que nombraba Saramago en su "El año de la muerte de Ricardo Reis". Por allí deambulaba también Ramón Gómez de la Serna, y creo que Trapiello hablaba de que había comprado algín resto del naufragio de Ramón en Estoril. Ah, cuánta saudade!