Tuesday, June 05, 2007
El Capricho
Monday, June 04, 2007
Toni Nievas, cineasta
Sunday, June 03, 2007
La teoría del pack
Thursday, May 31, 2007
Estampas del Sir John Soane Museum
La fachada de la casa-museo.
The South Drawing Room.
El efecto de los espejos convexos. Monday, May 28, 2007
Zeppelin
La escritura de José Manuel Martín Peña tiene un componente adictivo muy fuerte. Cada frase es un impulso a la siguiente, y ésta a la siguiente, siempre cargada de vida luminosa (de luz natural, tirando a tenue) y de sugerencia lírica, y después otra, y otra, y otra. El final del relato llega siempre demasiado pronto: el mundo queda abierto, pero nosotros nos sentimos frustrados y un poco tristes, como si hubiésemos protagonizado un coitus interruptus. Tengo que decir que estas 55 páginas de Zeppelin (Pre-Textos, 2007) me han encantado y, por eso mismo, me han sabido a poco. Se me han acabado tan rápido que aunque lo vuelva a empezar sé que terminaré enseguida. Necesito más. ¡Lo que daría por estar leyendo una novela -o un libro de relatos más largos- de este hombre! Esos personajes limpios, esa poesía de las cosas y de la lucha por la vida, esa naturalidad desengañada, esa mirada inocente sobre el mundo pero con un fondo de sombras (es la mirada de un niño que lleva sobre las espaldas un dolor cansado, dolor cansado de ser dolor y que se orienta a las luces de la vida, al sol que cae a plomo sobre las cosas)...Aunque parece moverse muy a gusto en las distancias cortas (relatos) y cortísimas (aforismos), yo creo que José Manuel Martín Peña tendría que hacer el esfuerzo de lanzarse a otras dimensiones más grandes, porque nos haría un gran favor a sus lectores. Tenemos mono de su prosa. Lo primero que uno piensa es que sería un genial escritor de libros infantiles o juveniles, pero después -siendo egoísta- uno preferiría leer de él una especie de trilogía barojiana de “La lucha por la vida” situada a finales del siglo veinte: niños jugando en las calles de los suburbios mientras sus padres se desloman en pluriempleos precarios para sacar adelante a sus familias, adolescentes fumando sus primeros cigarrillos o porros en el parque, demorándose en los afanes de un futuro que se les presenta gris, emborrachándose y enamorándose por primera vez (¡echo en falta en estos relatos a más niñas, chicas o mujeres!, ¡esas conversaciones!), chicos solitarios que leen y leen metidos en sus cuartos, inventándose mundos de fantasía, etc. Una cotidianidad lírica con una trama que siempre empuje hacia delante.
Como mínimo, nuestro Luz Tenue tiene todas las dotes literarias para escribir una obra memorable como Seda, de Alessandro Baricco, o Nieve, de Maxence Fermine, eso sí, a la española, remojada en la sentimentalidad agridulce de un sufrido seguidor del Atlético de Madrid (digo esto porque el tono general de Zeppelin me recuerda mucho a un cortometraje que vi sobre un niño que iba con su padre a la Casa de Campo y escuchaban el partido de su Atleti en la radio del coche, y perdían, y el padre tenía cáncer, y lloraban juntos).
Sunday, May 27, 2007
Friday, May 25, 2007
Wednesday, May 23, 2007
De cuando Kant perdió la noción del espacio y del tiempo
El gran Immanuel Kant terminó gagá. El pensador genial que revolucionó la historia de la filosofía con sus tres Críticas, el hombre rutinario y metódico cuyos pasos -según cuenta la leyenda- servían a la gente de Könisberg para poner en hora sus relojes, el insigne profesor de cerebro analítico/sintético, siempre agudo, brillante y ordenado... acabó sus días postrado en la cama, sin habla y babeante, por culpa de lo que ahora llamamos Alzheimer:Durante la última quincena de su vida, Kant se producía en forma que no sólo carecía de sentido, sino que resultaba contradictoria. Veinte veces en un minuto aflojaba y ataba el pañuelo que llevaba al cuello, y lo mismo hacía con el cinturón de la bata: no bien lo tenía atado, lo soltaba con impaciencia, para volverlo anudar al instante.
Por aquel tiempo, muy rara vez conocía a los que estábamos alrededor y nos tomaba a todos por extraños. Así le ocurrió primero con su hermana, después conmigo y finalmente con el criado. [...] silencioso o balbuciente como un niño, encerrado en sí mismo y torpemente abstraído o bien ocupado con los fantasmas e ilusiones de su imaginación, despabilándose por cualquier tontería, enfrascado durante horas enteras en lo que eran acaso fragmentos dispersos de grandes ensueños destinados a perecer.
Tuesday, May 22, 2007
Lluvia (o la tortilla con canela)
Monday, May 21, 2007
Amanecer, de F. W. Murnau
Saturday, May 19, 2007
El 98: una generación de golfos
Mabalot y Conde-Duque, hace cien años, maquinando el futuro de la literatura. (La boina es importantísima)
Friday, May 18, 2007
Sonata de estío
Dimi Phaze
Tuesday, May 15, 2007
La Sierra del Segura
La noche fue larga, muy larga... y divertida. En mi vida había visto tantas estrellas. Mirases donde mirases asomaban sus ojos millones de luminarias. El bosque estaba negro (no había luna) y la linterna iba marcando los pasos etílicos entre la maleza. Risas y música en mitad de la nada.
Al día siguiente me levanté el primero. Serían las doce y pico. No sabría reproducir con palabras la sensación al abrir la puerta de la casa y salir de la oscuridad plena al verde más luminoso que se pueda imaginar. Además de la luz cegadora, una bofetada violenta de Creación: árboles, montañas y animales (pájaros cantando, una salamandra corriendo, abejorros zumbando). Como en la noche anterior todo era oscuridad, fue como descubrir el mundo por primera vez. Algo parecido debieron de experimentar Adán y Eva durante el Génesis. Me fui al manantial cercano. Saciar la sed con agua fresca y cristalina es un lujo inefable, como meter la cabeza resacosa en el agua helada.
Tras el desayuno (un café cargadísimo con madalenas), dimos un largo paseo por las montañas. El sol pegaba fuerte pero no asfixiaba. Daba gusto tomarse un respiro a la sombra de los pinos. Apetecía bañarse en el río. De regreso, a preparar el fuego en la chimenea para hacer la comida: chuletas, panceta, choricillos, pinchos morunos... Mientras se hacían las brasas, nos tomamos el aperitivo: cerveza fría, tortilla y empanada. Para regar la comida, vino tinto. En los postres, brindis de pacharán por los de 30 recién cumplidos. Ay, qué vida más dura...
Por la tarde, después de la subida a la colina, pusimos la radio -más o menos se captaba la frecuencia- y escuchamos la remontada épica del Real Madrid. Con el último gol, los cuatro madridistas gritamos, saltamos y brindamos como locos. Qué euforia. El del Atletico y el del Barça nos miraban con envidia. Ellas se reían sin entender muy bien todo aquello.
La segunda noche prometía ser muy larga... Y lo fue.
Friday, May 11, 2007
Las cosas del campo
Thursday, May 10, 2007
Los títulos de Laiglesia
Wednesday, May 09, 2007
Christmas in July
Para que os hagáis una idea, tiene un aire a las parábolas cómico-morales de Frank Capra (tened en cuenta que se rodó en 1930, un año después del Crack de Wall Street). A mí me recuerda muchísimo a Esa pareja feliz de Berlanga y Bardem, otra película que me encanta, y yo creo que Billy Wilder se inspiró en la oficina que sale en Navidades en julio para componer la suya de El apartamento, también inolvidable. Y, por supuesto, tiene muchos puntos en común con Los viajes de Sullivan, otra genial película del mismo director: Preston Sturges, que también escribió el guión.
Monday, May 07, 2007
Saturday, May 05, 2007
La Ética de Spinoza


