Friday, August 17, 2007

Vidas que fueron blogs

Anoche estaba leyendo Papeles que fueron vidas, uno de los mejores libros de Cunqueiro, y trataba de imaginarme cómo sería ese proyectado viaje a Mondoñedo con los amigos del blog para rendir homenaje al Borges gallego. Todos en bici o en un mini-bus o en una de esas furgonetas hippies de marca Volkswagen estilo Scooby-Doo, bebiendo albariño, diciendo tonterías y recitando a Villon (bueno, esto último casi que no hace falta).
Lástima que Portorosa, el mayor cunqueirista del Reino (nombrado "organizador del viaje" por aclamación popular), no pudiera acercarse a Santiago el otro día, a compartir con nosotros vinos, paseos, pulpos, conversaciones y libros, entre otras muchas cosas. Sin duda, ya habrá otras ocasiones para repetirlo...
Contaba Mabalot en el otro post que le hacía gracia que le hubiésemos llamado por su pseudónimo bloguero en esto que llaman la vida real. A mí me pasó lo mismo cuando el otro día, en su casa, se acercó a la cocina y le dijo a K., su mujer:
-No, café no. Conde-Duque y yo vamos a tomar un oporto...
La Esfinge y yo, que esperábamos sentados en el sofá del salón, nos sonreímos. "Ya soy Conde-Duque", le dije.
Pasado mañana me voy de Galicia. Pasado mañana llego a Roma. Me esperan allí tres semanas de supuesta felicidad (y los que soléis leerme ya os imaginaréis por qué). Tengo un cuadernito rojo en el que escribiré todo, y cuando digo "todo" es TODO: todo lo que vea, todo lo que intuya, todo lo que piense, todo lo que sepa... De vez en cuando me pasaré por aquí y os pondré un trocito, y alguna foto, claro.
Además de las estupendas comidas o las inéditas vistas desde los tejados de la Catedral, este año me llevo de Galicia unos grandes amigos que supongo que ya tenía.
Papeles que fueron vidas. Vidas que fueron papeles. Vidas que fueron blogs.
PD: Don Porto, ya puedes ir organizando la romería/peregrinación a Mondoñedo para el año que viene...

Wednesday, August 08, 2007

Homenaje a Hitchcock

Los pájaros


Con la muerte en los talones

(Agosto 2007, Portonovo y Meaño)

A una lucense del Opus

-Ah, no, perdona, que me he equivocado... Lo que yo leo todas las noches no es el "Camino" de san Josemaría Escrivá de Balaguer, sino el de Kerouac...
(Es lo que tienen las cenas inaugurales de generación, que acaba uno bebiendo de más, diciendo tonterías, cerrando los bares del puerto y con resaca al día siguiente.
Nos lo pasamos muy bien. Mabalot y Jabois no sólo son grandes escritores, sino estupendas personas.)

Sunday, August 05, 2007

Cousas

-Las redes de los barcos pesqueros esconden ballenas dormidas. Se pasan todo el invierno varadas en el puerto. Hasta les nacen plantas en el lomo...
-Se me está poniendo un moreno de cara estilo David Meca (un cerco blanco con forma de gafas de sol). Vamos, que parezco un oso panda pero al revés.
-Las gaviotas gritan desesperadas. Son los móviles del viento.

Tuesday, July 31, 2007

Ámsterdam

El viaje empezó con suspense. Un poco más y me quedo en tierra. De camino al aeropuerto me doy cuenta de que me habían caducado el DNI y el pasaporte ¡cinco días antes! (los dos a la vez). Qué desastre... Nunca estoy pendiente de esas cosas. Entonces te das cuenta de que en el fondo eres un simple número y de que tienes fecha de caducidad como los yogures.
Tranquilidad. Me dicen en la comisaría de la T-4 que no pasa nada: que en Europa los pasaportes sirven durante cinco años más después de haber caducado (suena absurdo, pero es así). Prueba superada.


El tópico dice que Ámsterdam es la ciudad de los canales, las bicis, las flores, los cuadros de Rembrandt, Vermeer y Van Gogh, los coffee-shops y las putas del Barrio Rojo. Puedo decir que el tópico se confirma. Vayamos por partes:
1) Canales y puentes: muy bonitos, tanto de día como de noche (ver fotos). Dimos un paseo de una hora en barco recorriendo los canales: te enseñan la casa de Anna Frank, los barcos de los hippies trasnochados, el museo naval, la pagoda china, etcétera, y te cuentan algunas historias de la ciudad. Por lo visto, el Amstel es el único río natural; los demás son producto de la ingeniería.
2) Bicis: hay que tener cuidado, porque es fácil que te atropellen. Van a toda leche, no respetan los pasos de cebra, sortean coches y tranvías; unos llevan timbre y otros timbrean con la boca ("rriiiiiinnngg, rriiiiiinnngg"). Pueden aparecer por los cuatro puntos cardinales.
3) Flores: más que verse por las calles (yo me imaginaba una ciudad llena de flores), se venden en las tiendas. En el Blumenmarket compré una bolsa de bulbos de tulipán variados, de distintos colores (si queréis alguno, decídmelo antes de que los plante y los mate; vienen 25).
4) Pintura: estuvimos en el Rijksmuseum, en el museo de Van Gogh y en la casa de Rembrandt. (Otro día hablaré sobre esto).
5) Coffee-shops: en las barras tienen un menú de porros a la carta. Son los únicos lugares donde hay internet y donde no se puede vender ni gota de alcohol (ni una mísera cerveza). Eso sí, después ves por las calles una especie de bar-autobús-tándem en el que pedalean diez ingleses o alemanes bebiendo cerveza y cantando. Ciudad de contrastes.
6) Las prostitutas de los escaparates: es inevitable dar un paseo por el famoso Barrio Rojo, ese paraíso de "puteros y drogatas". El sábado por la noche fuimos por allí. Estaba llenísimo. Daba nosequé ver a las chicas que exhibían sus cuerpos en los escaparates; se contoneaban un poco, como si bailasen en voz baja, poniendo caras sensuales. Muchas no sabías si eran tías altas y fuertes o travestis (yo creo que más de un cliente ha debido de llevarse una sorpresa...).


Una cosa que me ha llamado la atención es que las casas están torcidas: unas por los lados, otras hacia delante, otras hacia atrás, hacia arriba, hacia abajo... Mi teoría -no muy científica- es que los arquitectos estaban fumaos cuando las proyectaron. Después los inquilinos pusieron en los tejados unos ganchos, para colgar a los arquitectos por el cuello. La ciudad se llenó de ahorcados...
Un fallo (relativo): no conseguimos tomarnos ni un arenque.
PD: Para más información, véanse fotos en Flickr.

Wednesday, July 25, 2007

A.N.G.S.T

Un ojo brilla en la sombra: su nombre es Miedo.

Monday, July 23, 2007

Memoria visual

Dicen que antes de morirte presencias tu vida en una secuencia rápida de imágenes. Me temo que yo voy a ver esto:

Saturday, July 21, 2007

Un memis de esos

Me pide Juanjo de Efímera.org (blog elegante donde los haya) que os cuente 8 cosas que previsiblemente no sepáis de mí. Pues, a ver, a bote pronto se me ocurren estas tonterías:
1. De pequeño odiaba ir a mis fiestas de cumpleaños.
2. Cuando tenía dos años se me cayó una mesa plegable en la cabeza, y de recuerdo tengo una pequeña cicatriz en la sien derecha.
3. Me dan mucha tristeza los locos.
4. En la casa de Beethoven, en Bonn, con 19 años, casi me mareo del hambre que tenía (los más peliculeros dirían que tuve una experiencia mística, pero no: era simple debilidad).
5. En verano me alimentaría sólo a base de gazpacho y melón con jamón.
6. Ayer fui por primera vez en mi vida a la ópera, al Teatro Real (vimos Madame Butterfly).
7. Mi tercer apellido es Feijoo (todo apunta a que tengo algo que ver con el famoso cura ilustrado y antisupersticioso del Teatro Crítico Universal, pero no lo sabemos seguro).
8. En un folio guardo una escueta dedicatoria firmada por el gran Zinedine Zidane.
Le paso la bola a Lene, Lara y Narrow (si les apetece, claro).

Friday, July 20, 2007

El mar

Ya queda menos para volver a ver este mar. Lo guarda uno en la memoria todo el invierno. Desde aquí -desde el interior- el mar se recuerda siempre azul, brillante, luminoso. No pierde su color, su vida, su luz rabiosa de pintor impresionista. El mar siempre es Sorolla, incluso aunque haya niebla.
Parece mentira: hemos sobrevivido otro año. Ya queda menos...

(Galicia, verano de 2006)

Friday, July 06, 2007

Villa Médici

Pongámonos en una tesitura absurda: de la memoria de la humanidad van a ser borrados todos los cuadros de la historia de la pintura. Sólo te dejan salvar uno. Uno solo. Tienes que elegir. ¿Cuál salvarías?
Yo creo que me quedaría con una de las dos vistas de Villa Médici pintadas por Velázquez (la primera que pongo aquí abajo, la de la tarde), y no me preguntéis por qué. Desde que era pequeño algo me ha atraído de ese cuadro, algo misterioso, intangible e inefable, algo que representa el todo. Creo que ahí está el secreto de todo. Todo está ahí, en la mirada del hombre que se asoma apoyado en la balaustrada.
No os podéis imaginar la emoción que sentí cuando estuvimos paseando por allí el pasado 4 de marzo al mediodía (la hora del segundo cuadro).



Wednesday, July 04, 2007

Entrada número 200

Para celebrarlo, este vídeo, que no me canso de ver:

Monday, July 02, 2007

León, el mendigo de Alcalá

Estaba releyendo Viaje a la Alcarria en busca de citas para mi modesto homenaje a Cela (próximamente en el Círculo Solana, no os lo perdáis), cuando me encontré con este pasaje que me recordó mucho a una escena que ya os conté:
Por el andén pasa un mendigo barbudo recogiendo colillas. Se llama León y lleva unas alpargatas de color azul celeste. Un hombre le dice: "Ven León, que te tengo mucho cariño. ¿Quieres un pitillo?" Cuando León se le acerca, le da una bofetada que suena como un trallazo. Todos se ríen mientras León, que no ha dicho ni una palabra y que lleva los ojos llenos de lágrimas, como un niño, se marcha silencioso, mirando para el suelo, agachándose de trecho en trecho para recoger una colilla. Desde el final del andén, León vuele la cabeza. En sus ojos no hay ni cariño ni odio; parecen los ojos de un ciervo disecado, de un buey viejo y sin ilusión. Va sangrando por la nariz.
Después de estas cosas no sé qué decir. Lo mejor de todo, quizá, será el silencio (aunque apetecería coger al gracioso y darle una buena hostia, ¿a que sí?).

El Cela más desconocido: el de la mirada humana, compasiva, tierna, dolorida, sentimental...

Sunday, July 01, 2007

Friday, June 29, 2007

Arte verdadero

Hay estos días una discusión muy interesante en nuestro Café de Pombo a propósito del realismo: que si el realismo es esto, que si el realismo es esto otro, que si tal obra es o no realista...
Como cuando estudié Teoría de la Literatura acabé bastante cansado de preceptos estéticos, corrientes literarias y nomenclaturas varias, la verdad es que me da muchísima pereza polemizar sobre estas cosas. Prefiero poner ejemplos concretos de obras con las que disfruto que teorizar en abstracto.
Supongo que todas esas obras que me gustan tienen algo en común, aunque no sepa muy bien qué. En cualquier caso, para evitar malentendidos (el término "realismo" está tan manoseado que ya es imposible hacer uso de él y que todos nos entendamos), creo que se podría hablar de literatura verdadera y de arte verdadero, que ofrece una mirada sincera sobre el mundo, que transmite verdad, vida, emoción, fuerza..., algo que late en sí mismo y que nos hace latir, que respira por sí solo y respira en nosotros, como en una fusión -viva, insisto- de realidad e inteligencia; en fin, la vida. Con esto no aporto ni aclaro nada del debate, ya lo sé. Espero que me perdonéis la indolencia.
Aquí tenéis un ejemplo: el documental Berlín, sinfonía de una gran ciudad, de Walter Ruttman. La obra que más me hubiese gustado hacer:

Monday, June 25, 2007

El patrón Vasques

La calle de los Doradores, el patrón Vasques (todos tenemos uno), Bernardo Soares, el Arte y la Vida:
"El patrón Vasques. Siento, muchas veces, inexplicablemente, la hipnosis del patrón Vasques. ¿Qué es para mí ese hombre, salvo el obstáculo ocasional de ser el dueño de mis horas, durante un tiempo diurno de mi vida? Me trata bien, me habla con amabilidad, salvo en los momentos bruscos de preocupación desconocida en que no habla bien a alguien. Sí, ¿pero por qué me preocupa? ¿Es un símbolo? ¿Es una razón? ¿Qué es?"

"El patrón Vasques. Me acuerdo ya de él en el futuro con la nostalgia que sé que he de sentir entonces. Estaré tranquilo en una casa pequeña de los alrededores de algo, gozando de un sosiego en el que no haré la obra que no hago ahora, y buscaré, para continuar el no haberla hecho, disculpas diferentes de aquella en que hoy me esquivo a mí mismo. O estaré internado en un asilo de mendigos, feliz por la derrota completa, mezclado con la ralea de los que se creyeron genios y no fueron más que mendigos con sueños, junto con la masa anónima de los que no tuvieron poder para triunfar ni renuncia generosa para triunfar. Esté donde esté, recordaré con nostalgia al patrón Vasques, a la oficina de la Calle de los Doradores, y la monotonía de la vida cotidiana será para mí como el recuerdo de los amores que no tuve, o de los triunfos que no habrían de ser míos."

Pessoa, por Almada Negreiros

"¡Ah, comprendo! El patrón Vasques es la Vida. La Vida, monótona y necesaria, dirigente y desconocida. Este hombre trivial representa la trivialidad de la Vida. Él lo es todo para mí, por fuera, porque la Vida lo es todo para mí por fuera.
Y, si la oficina de la Calle de los Doradores representa para mí la Vida, este segundo piso mío, donde vivo, en la misma Calle de los Doradores, representa para mí el Arte. Sí, el Arte, que vive en la misma calle que la Vida, aunque en un sitio diferente, el Arte que alivia de la Vida sin aliviar de vivir, que es tan monótono como la misma Vida, pero sólo en un sitio diferente. Sí, esta Calle de los Doradores comprende para mí todo el sentido de las cosas, la solución de todos los enigmas, salvo el de que existan los enigmas, que es lo que no puede tener solución."

(Fernando Pessoa, Libro del desasosiego)

Sunday, June 24, 2007

¡¡¡Extra, extra!!!

Ya tenéis otro blog o bitácora para añadir a vuestros enlaces o a la lista de "favoritos". Tras muchos años de vagabundeo espectral, el Café Pombo ha abierto de nuevo su cripta, si bien esta vez se trata de una cripta virtual: se llama A trancas y barrancas. Allí podréis ver de qué va el asunto.

Thursday, June 21, 2007

Mirada de perro callejero


Texto al canto para el futuro Manifiesto de la Generación:
"A Galdós me lo figuro dando vueltas y vueltas por Madrid, sin prisa, claro está, pero no a la manera del paseante o del ocioso, es decir, no con el placer del paseante ni el cinismo del ocioso, sino con ese paso de perro callejero que no es propiamente una lentitud, sino una sapiencia; porque eso que en los perros callejeros puede parecer vaguedad de objetivo no es más que sabiduría, sabiduría profunda, convencimiento de que no hay lugares absolutos a donde ir. Galdós, con su gabán y su bufanda, parecía un mendigo de calidad, un mendigo que no pide, que recibe todo pero que no pide; y la realidad se le iba entregando así, cordialmente, sin violencia, sin conquista, sin estudio. [...] es el secreto de Galdós, tratar a la realidad como a una igual suya, es decir, sin servilismo ni altanería y, claro, sin objetividad, sin el insulto de la objetividad. [...] La grandeza de Galdós no la encontraremos nunca en la composición ni en el contenido de sus novelas, sino en la relación armoniosa que ha quedado establecida, milagrosamente, entre él y la Realidad".
(Ramón Gaya, Obra completa, Tomo I, págs. 185-186)

Monday, June 18, 2007

Walter Benjamin en Ibiza

Vivió tan sólo nueve meses en Ibiza (tres en 1932 y seis en 1933) pero tuvo tiempo para alojarse hasta en siete viviendas diferentes. Seguramente el lugar donde logró mayor felicidad fue en Sa Punta des Molí, en una casa junto al mar.

Vicente Valero, autor del excelente ensayo Experiencia y pobreza: Walter Benjamin en Ibiza, nos relata la estancia de Benjamin en esta casa ibicenca:

Se levantaba cada día a la misma hora, "a las siete", y se daba un baño en el mar, "donde, por muy lejos que mire, no hay ni una sola alma viviente sobre la orilla, como mucho, justo a la altura de mi frente, un velero en el horizonte". Tras el baño de mar, venía otro de sol, "apoyado en algún tronco suave del bosque". Lo que seguía a estas privilegiadas primeras horas de la mañana era "un largo día" dedicado a la lectura y a la escritura.
La vida cotidiana de Benjamin en Sa Punta des Molí comprendía también algunas carencias, "la luz eléctrica y la mantequilla, licores y agua corriente, flirteo y lectura de periódicos", pero parece que estos inconvenientes no lo eran tanto en el marco espectacular de un paisaje espléndido, "el más intacto que he visto jamás". Pronto fueron, además, elementos esenciales de una forma de vida, "modesta y retirada", que Benjamin acababa de descubrir en la isla.
(Vicente Valero, Viajeros contemporáneos. Ibiza, siglo XX)

Saturday, June 16, 2007

El arte de hacer novelas

"Un libro debe construirse como un reloj y venderse como un salchichón." Este aforismo de Oliverio Girondo, que a muchos producirá escándalo o urticaria, preside el escudo de mi nueva preceptiva literaria. Sí, lo voy a grabar en un cartelón de madera y lo pondré a los pies de mi cama, iluminado con unas lucecitas de abeto navideño, para tenerlo presente todas las noches, delante de los ojos, hasta el mismo instante en que me traslade al sueño.

Friday, June 15, 2007

El señor Carton


Seguimos bastante dickensianos. Ronald Colman, en Historia de dos ciudades (Jack Conway, 1935), consigue dar vida a uno de los personajes más memorables -para mi gusto- de la historia del cine: un caballero fracasado, inteligente, alcohólico, tierno, honrado y romántico, que bajo su aparente cinismo esconde un corazón tremendamente generoso. Se trata del señor Carton, que trabaja como ayudante del abogado defensor. Esta escena de la novela (y de la película) en que se queda solo en la taberna, bebiendo, y se mira en el espejo, es la perfecta alegoría de la derrota, del Desengaño:
Al quedarse solo, aquel hombre raro tomó una vela, se acercó a un espejo que colgaba de la pared y se observó minuciosamente.
—¿Me es simpático ese hombre? —murmuró ante su propia imagen.— ¿Por qué ha de serme simpático un hombre que se me parece tanto? No hay en mí nada que me guste. Y no comprendo por qué has cambiado así. ¡Maldito seas! A fe que merece simpatía el hombre que me demuestra lo que yo podría haber sido y no soy. Si fuera él podría haber sido objeto de la mirada de aquellos ojos azules y compadecido por aquel lindo rostro. Pero vale más ser franco y decirlo claro. Odio a ese hombre.
Recurrió a su vaso de whisky, en busca de consuelo, se lo bebió en pocos minutos y se quedó dormido con la cabeza sobre los brazos, con el cabello tendido sobre la mesa y mientras la cera de la vela caía sobre él.
(Charles Dickens, Historia de dos ciudades)