Friday, March 23, 2007

Don Hamlet y el Diluvio Universal II

Los libros van y vienen, vienen y van, huyen, regresan, se escurren, marean, impactan, desaparecen, unos dejan huella profunda, otros son simples suspiros que se lleva el viento, los libros se sumergen, corretean, claman por su vida, y al final se esconden en el limbo de las cosas muertas... Hasta que llega un golpe de suerte que las resucita.
Recuerdo que tendría doce o trece años. Era una madrugada de insomnio o de pesadillas, una maldición constante en esta mi puñetera vida de alelado insomne. Me fui al cuarto de estar (¡qué gran nombre: cuarto de estar!) y encendí la luz. Cogí un libro de la estantería y lo empecé a leer. No sé si entendería bien lo que leí (estaba en gallego y el estilo era difícil), pero lo cierto es que sentí muchas cosas que no son fáciles de nombrar y que se me quedaron grabadas para siempre: era como meterse en una fantasía a través de unas páginas amarillentas con dibujos fantasmagóricos, caminar entre personajes legendarios, dejarse mecer por las palabras y habitar felizmente un mundo de ensueño (yo, que no conseguía dormir ni a tiros).
Años después estuve buscando aquel libro por toda la casa, pero nada, no lo encontré. Le pregunté a mi padre pero no él no lo recordaba (tanto libro en gallego distorsiona la mente). Yo tenía la sospecha -equivocada- de que se trataba de una obra teatral primeriza de Gonzalo Torrente Ballester sobre un personaje shakespeariano (sigo sin estar muy seguro de que no exista también ésta, porque juraría haberla leído en otra noche de insomnio).
Pues bien: el otro día lo encontré y es O incerto señor Don Hamlet, príncipe de Dinamarca, de Álvaro Cunqueiro. Es una edición de 1958, de la editorial Galaxia, con ilustraciones de Xoan Ledo, que se terminó de imprimir en los talleres Peón, de Pontevedra, el 16 de febrero de 1959 (será que primero se registraban los libros y varios meses después se imprimían, no sé). Al final del libro he encontrado un verdadero tesoro: tres recortes de periódico de esa misma época (imagino que son del Faro de Vigo y que los recortaría mi abuelo, o mi padre de jovencito) con artículos de Cunqueiro: "El diluvio universal", "De que los peces oyen" y "Las noches salmantinas".
Está bien, no os ofusquéis, transcribiré unas líneas del primero:
Pocas veces he visto caer de las negras nubes tanta agua como el martes y miércoles pasados. El miércoles, en Lugo, a las doce de la mañana, estaban las bien abastecidas nubes tan cerca de la tierra, y traía el poderoso vendaval tan apretada el agua sobre la ciudad, que si fueran antiguos tiempos y la muralla se cerrase con fuertes puertas, yo, Regidor Mayor, mandara abrirlas en seguida, de miedo que la taza de la que son borde las murallas romanas se llenase y revertiera. Y regresando por la noche a Mondoñedo, otra que tal. "Memorable fecha, 15 de abril de 1959. Comenzó el Diluvio Universal II. Que la recuerde quien se salve". Y me sorprende a mí mismo recordando que según el arzobispo de Usher, de la Iglesia de Inglaterra, el Diluvio Universal I terminó precisamente un 15 de abril, el del año 2730 antes de Cristo, a las doce de la mañana.
De nada. Ha sido un placer.

13 comments:

mabalot said...

¡Viva Cunqueiro!
Si no estaba vivo ya, por aquí lo estamos resucitando. Bien.

El placer ha sido mío. Gracias.

Xavi said...

Por un momento he tenido que cerrar la ventana para que no entrara el agua en casa, y eso que no llueve sino que hace un sol de justicia.

Por cierto, señor conde-duque, apelando a su título oficioso de embajador romano, le emplazo a que visite mi último post y me diga si no le recuerdan a Roma algunas de las vistas que he fotografiado.

Lara said...

Tenéis un hilo-link muy, pero que muy, interesante.
Me alegro de haber dado con esto, yo que vivía tan cerca de Conde Duque y ahora me he mudado a las montañas.
En poco tiempo volaré a Praga: ¿encontraré el cubismo de esa forma?
Un saludo, y gracias.

conde-duque said...

Pues sí, Mabalot, a este paso se nos va a aparecer don Cunqueiro en el descansillo de casa y nos va a dar un jamacuco que no veas...

conde-duque said...

Xavi, muy bonitas las fotos de Palma, y la catedral, y el puerto, y menudo hotelazo...
Me ha encantado eso de oficioso "embajador romano", ya me gustaría, ya.
Ah, y ¡muchas felicidades! (En breve te seguiremos algunos de este blog en eso de llegar a los 30, qué fuerte, todavía no me hago a la idea...)

conde-duque said...

Bienvenida, Lara (ese nombre siempre me recordará a los paisajes de Doctor Zhivago). No he entendido lo del hilo-link, pero gracias. O sea que eras mi vecina y ahora están en las montañas, como Heidi. ¿Qué montañas, si puede saberse? Datos, misteriosa Lara, queremos datos...
PD: Si pinchas en la etiqueta (Label) de "Praga", verás más fotos de la ciudad.
Un saludo.

Alfonso said...

¡Qué felicidad retrospectiva, pasar una noche de insomnio adolescente con Cunqueiro! A mí el azar me puso en las manos uno de sus libros a los lejanos 16 o 17 años (y ya casi no quedan canas que peinar), y todavía fatigo de cuando en cuando los tomos de las novelas en Destino, o los artículos en Tusquets, o las maravillosas obras completas en gallego en la siempre santa editorial Galaxia.
Y no os quejéis, conde-duque y Xavi, de llegar a los 30 (si os he entendido bien), que luego viene lo peor...
Un saludo, y felicidades por recuperar ese libro

Alfonso said...

¿Y de qué podríamos hablar con don Álvaro aparecido en el descansillo, conde-duque? Él, que tanto sabía de fantasmas, aparecidos, trasgos y demás, aparecido a su vez, es un bucle maravilloso. ¿Qué nos contaría de su más allá? ¿Habrá hablado con don Hamlet, con Fanto Fantini, con el sochantre...? ¿Y la gastronomía de ultratumba...? Interesantes temas para no se sabe qué

Klaudia Gantús said...

siempre he pensado que la sala de estar tenía el mejor nombre del mundo, y me daba rabia que en mi diminuta casa paterna sólo tuvieramos comedor... de ahí se entendía que no había quien parara.

el gusto es nuestro,
k.

conde-duque said...

Alfonso, don Cunqueiro debe tener el Más Allá alteradísimo, con todos los seres mitológicos y literarios escuchando sus historias alrededor de la hoguera.
Lo mismo nos está viendo ahora (a este su grupo de fans internáutico) y se sonríe...
"Él, que tanto sabía de fantasmas, aparecidos, trasgos y demás, aparecido a su vez, es un bucle maravilloso. ¿Qué nos contaría de su más allá? ¿Habrá hablado con don Hamlet, con Fanto Fantini, con el sochantre...? ¿Y la gastronomía de ultratumba...?".
Ahí veo un libro (o al menos un post): Alfonso, tienes que escribirlo.

conde-duque said...

Bienvenida, Klaudia, eso sí que es un nombre eufónico, propio del mismísimo Miguel de Cervantes: doña Klaudia de Gantús.
Un saludo.

Portorosa said...

¡Viva!

(Pues tengo un libro con 100 artículos recopilados de La Voz, que me está usted tentando a darle una batida pública)

Un abrazo. Ha sido un placer.

memento said...

Te juro que había pensado en Cunqueiro antes de leer que se trataba de un libro suyo.