Thursday, November 02, 2006

Cansados de estar muertos

No es el epitafio reivindicativo de una lápida que haya visto en el día de los difuntos, ni la excusa perfecta para largarse de una aburrida fiesta de Halloween... No. Es el título de una novela llena de ideas brillantes, como ésta:
¿Qué hay detrás de la muerte?
Detrás de la muerte hay una sucesión de calles, las calles por las que transcurrió tu vida. Detrás de la muerte hay una ciudad compuesta por calles que en realidad pertenecen a muchas ciudades distintas, con las que tú has construido tu propia ciudad, una ciudad de la que eres el único habitante, una ciudad diseñada por tu memoria.
Detrás de la muerte viene un largo paseo por esas calles.
Bajas, por ejemplo, por la calle Aribau de Barcelona, pero resulta que a la altura del Charlot Café, donde tantas tardes te has detenido a tomar un café, la calle Aribau se estrecha, los plátanos se adelgazan y se convierten en naranjas con flores de azahar en las copas, y el asfalto por el que circulaba una muchedumbre de coches se vuelve un puzzle de adoquines, y la luz oscura de esa calle se vuelve más violenta, porque los edificios han empequeñecido de repente, y resulta que ya no estás en la calle Aribau, sino que de alguna manera ésta se conecta con la calle Mateos Gago de Sevilla, y ya no bajas hacia la plaza de la Universitat sino hacia la catedral de Sevilla, porque no estabas en Barcelona antes ni estás ahora en Sevilla, sino en una ciudad hecha con las calles más importantes de tu vida, una ciudad hecha de memoria, en la que la calle Mateos Gago no va a dar a la catedral, sino a la avenida Corrientes, y ésta se comunica con la rúa Garret, que no tuerce a la izquierda en rúa do Carmo, sino en Monte Esquinza, porque no estabas en Lisboa antes y no estás en Madrid ahora, sino en una ciudad hecha de calles que pertenecen o pertenecieron a muchas ciudades distintas, y puedes coger un tranvía en Ámsterdam que te suba al Castelo de San Jorge, y al acercarte a una de las almenas del castillo puedes contemplar no la ciudad de Lisboa, sino esa ciudad en la que vivirás ya para siempre, allí abajo las muchachas se deslizan por el hielo en la pista del Rockefeller Center de Nueva York, y allí ves la plaza de España y el parque de María Luisa, o rodando por aquella ladera el barrio del Albaicín, o al fondo la bahía del Chowpatty con sus aguas enfermas y su fulgor naranja, que ya no están en Bombay.
Su autor, Juan Bonilla, es uno de los escritores de cuentos -¿cómo se les llama?, ¿relatadores?, ¿cuentistas?, cualquier cosa suena mal...- que más me gustan. Estoy convencido de que algún día escribirá una obra maestra, pero todavía no ha llegado su momento. Esperaremos con ganas...

3 comments:

Anonymous said...

A parte de este libro, ¿qué me recomiendas de él? No he leído nada...

Por cierto, ya te he enlazado en mi blog, POR FIN aprendí cómo se hacía...

conde-duque said...

Pues ya sabes más que yo (no sé cómo se hace...).
De Bonilla te recomiendo "El que apaga la luz", su primer libro (son relatos). Y en general cosas sueltas: algún relato, algunos artículos (buenísimos), algún poema... Todavía no ha redondeado ningún libro.
Aquí hay algunas cosas: http://es.geocities.com/juanbonillaweb/
PD: Qué pena que no vivamos en la misma ciudad, sino te dejaría un montón libros y pelis...

Princess said...

Me gusta como escribe.