Tuesday, April 10, 2007

Las tijeras de la censura

Cortar y pegar es una tarea múltiple, reproductora, infinita. Desde el cirujano plástico que redime los complejos del paciente hasta el artista modernillo que hace collages para ciegos, pasando por el zapatero remendón o el último antólogo de poesía clueca, todos somos censores en mayor o menor medida. Sí: desde que abrimos los ojos al despertarnos, cada mañana, ya estamos cribando, juzgando, seleccionando. Somos maniáticos del zapping. Alguien tendría que venir por la noche a recomponer los desechos y hacer un vídeo con nuestras imágenes olvidadas. Según Freud, ese "alguien" se llama Sueño.
En Cinema Paradiso salía el típico cura de pueblo de la época, severo protector de la moral, que hacía sonar la campanilla cada vez que veía un beso en la pantalla. Alfredo, el proyectista, tenía que cortar los fotogramas pecaminosos para que el demonio de la Lujuria no manchase la pureza de la gente, que protestaba airada cada vez que había un salto en la película. Años después, el pequeño Totó encontraría los recortes censurados. Al verlos proyectados, seguidos, todos juntos, el hombre se emociona, como es natural:

16 comments:

desconvencida said...

Qué bonita escena, conde-duque, ¡gracias por recordármela! :D

conde-duque said...

De nada, para eso estamos. La música de Ennio Morricone también hace lo suyo...
Besos, A.

Por cierto, si alguien no entiende el significado del primer párrafo que no se preocupe. Yo tampoco lo entiendo del todo... Creo.

Portorosa said...

Esa escena es, para mí también, emocionante dentro de una película emocionante. Para mí simboliza precisamente todo lo que olvidamos, lo que nos dejamos en el camino, sin vivir; todos los sentimientos que quedan atrás.

En fin.

(Autopublicidad)

conde-duque said...

Me ha gustado, don Porto. Puedes poner todos los enlaces que quieras, así vamos leyendo tus posts del pasado (que son muchos).
Un saludo.

La donna è mobile said...

A mí me emocionan los besos de las películas. De siempre me emocionan los besos de las películas (bueno, y todos, porque pones "besos" en el google y te metes a ver imágenes de gente feliz, que te puede dar un coma diabético, XDDD). Son momentos culminantes de mucha emoción. Son para sentir, para alegrarte, para dejar que un escalofrío te recorra la piel. Son para derretirse, es su función, les ponen música especial para que tú lo vivas. Y lo terrible de esta escena no es que les privaran de algo supuestamente lujurioso (¿lujuria, ahí?). Es que les privaran de emocionarse, de que les saltara el corazón por la boca.

Eso en una sola persona ya sería imperdonable. Que te roben un sólo momento de esos, habiendo tan pocos en una vida, es imperdonable.

:-)

La donna è mobile said...

(Y sí, esta escena con la música de los gallos esos de por ahí abajo, dónde va a parar de peor, :p)

M. said...

El beso más alucinante que vi en alguna película fue el de Michael Corleone a Fredo, en aquella infausta Nochevieja cubana. También me hizo llorar, pero de felicidad: "Sé que fuiste tú, Fredo. Me destrozaste el corazón".

Pero me emocionan todos en general, incluso los de las películas famosas de los mediodías de Antena 3. Un beso es lo más grande del mundo. ¿Y dárselo a alguien que no se lo espera? Durante años viví sostenido por esa insólita emoción, y mi curiosidad por el sexo se alimentaba de esa práctica canalla y tierna. Nunca me dieron una bofetada, pero muchas veces besé el aire.

Respecto a la censura, fue muy comentada aquella escena de no sé quién en la que una mujer en camisón se metía en la cama. El autor le hizo ver que era del todo inocente, pero que se podía arreglar. "La mujer española nunca se mete en la cama sin dar sus oraciones", le contestó el censor. (Lo leí o ví hace muy poco, dos o tres días, a lo mejor hasta en alguno de vuestros blogs: si es así, disculpen).

Saludos, aristócrata.

firenze said...

A mi Cinema Paradiso me gusta mucho, el titulo en italiano es Nuovo Cinema Paradiso.

Juan Domingo said...

Yo creo que ese final inesperado y memorable a la historia de una amistad y de dos vidas 'revaloriza' toda la película, Conde-Duque, igual que tu entrada subraya la importancia de otro símbolo: el de todo aquello que excluimos o postergamos consciente o inconscientemente.
((Por cierto, he disfrutado también releyendo el magistral texto de Portorosa y la nutrida serie de comentarios elogiosos que cosechó))

Tiri no se adapta (a esta sociedad) said...

Muy chulo el video si señor

conde-duque said...

Hola a todos. Me alegro de que os haya gustado.
Me parece que me voy a dormir, porque he tenido un día horrible y estoy agotado...
Un saludo.

marcaliope said...

Que exquisito Conde, a mí también me ha emocionado.

Y le pido disculpas que a horas tan intempestivas le venga yo a decir que tiene una meme.

Besos (censurados;))

Portorosa said...

(Gracias)

Lara said...

Hola, Conde. Estoy un poco hasta arriba estos días, pero te mando un beso.

Isa said...

Una magnífica película. Gracias por recordarnosla.
Saludos.

conde-duque said...

Lara, ¿hasta arriba de qué? ¿De whisky? Recojo el beso.

Saludos, Isa, y bienvenida.