Saturday, January 27, 2007

La infancia de Barbarita Arnaiz

Espoleado por las últimas referencias del amigo Mabalot, he vuelto a echar mano de la obra maestra de Galdós y estoy disfrutando de algunos pasajes increíbles, como éste sobre la infancia de Barbarita Arnaiz. El primer párrafo, con ese aire tan solanesco, es de una contundencia que deja sin respiración. Lo escribió este señor que aparece aquí sentado con gorra, bufanda, guantes, bastón y perro.
"Nació Barbarita Arnaiz en la calle de Postas, esquina al callejón de San Cristóbal, en uno de aquellos oprimidos edificios que parecen estuches o casas de muñecas. Los techos se cogían con la mano; las escaleras había que subirlas con el credo en la boca, y las habitaciones parecían destinadas a la premeditación de algún crimen. Había moradas de estas, a las cuales se entraba por la cocina. Otras tenían los pisos en declive, y en todas ellas oíase hasta el respirar de los vecinos.
Creció Bárbara en una atmósfera saturada de olor de sándalo, y las fragancias orientales, juntamente con los vivos colores de la pañolería chinesca, dieron acento poderoso a las impresiones de su niñez. Como se recuerda a las personas más queridas de la familia, así vivieron y viven siempre con dulce memoria en la mente de Barbarita los dos maniquís de tamaño natural vestidos de mandarín que había en la tienda y en los cuales sus ojos aprendieron a ver. La primera cosa que excitó la atención naciente de la niña, cuando estaba en brazos de su niñera, fueron estos dos pasmarotes de semblante lelo y desabrido, y sus magníficos trajes morados. También había por allí una persona a quien la niña miraba mucho, y que la miraba a ella con ojos dulces y cuajados de candoroso chino. Era el retrato de Ayún, de cuerpo entero y tamaño natural, dibujado y pintado con dureza, pero con gran expresión. Mal conocido es en España el nombre de este peregrino artista, aunque sus obras han estado y están a la vista de todo el mundo, y nos son familiares como si fueran obra nuestra. Es el ingenio bordador de los pañuelos de Manila, el inventor del tipo de rameado más vistoso y elegante, el poeta fecundísimo de esos madrigales de crespón compuestos con flores y rimados con pájaros."
(Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta)

Friday, January 26, 2007

Nieve (J. Joyce y E. Satie)

A few light taps upon the pane made him turn to the window. It had begun to snow again. He watched sleepily the flakes, silver and dark, falling obliquely against the lamplight. The time had come for him to set out on his journey westward. Yes, the newspapers were right: snow was general all over Ireland. It was falling on every part of the dark central plain, on the treeless hills, falling softly upon the Bog of Allen and, farther westward, softly falling into the dark mutinous Shannon waves. It was falling, too, upon every part of the lonely churchyard on the hill where Michael Furey lay buried. It lay thickly drifted on the crooked crosses and headstones, on the spears of the little gate, on the barren thorns. His soul swooned slowly as he heard the snow falling faintly through the universe and faintly falling, like the descent of their last end, upon all the living and the dead.

(James Joyce, Dubliners)

Craig Armstrong

Tuesday, January 23, 2007

Salón de pasos perdidos

Aproximadamente una vez al año, como los niños de San Ildefonso o las golondrinas de Bécquer (pero con menos puntualidad), llega a nuestras librerías un nuevo tomo del Salón de pasos perdidos, la novela en marcha en forma de diario que Andrés Trapiello lleva publicando desde 1990. Entonces sus lectores recuperamos nuestra otra existencia "en marcha": esos personajes llenos de vida, esos ambientes tan familiares, las opiniones del protagonista (como siempre, unas nos parecen certeras y otras totalmente equivocadas), sus gustos literarios (unos más discutibles que otros), sus disputas insignificantes... Y disfrutamos un buen rato, que es de lo que se trata.
Hipótesis y/o sospechas:
A. T. debe de ser el escritor con más enemigos por metro cuadrado de las Españas. Tiene más odiadores en vida que los que le han salido a Cela de muerto, que ya es decir. Quizás por eso nos cae tan bien.
Imagino que cuando sale del portal de su casa mira con temor hacia los lados, no vaya a ser que se le abalance uno de los personajes de su diario y le increpe agarrándole de las solapas de la chaqueta. También teme que, desde la otra acera de Conde de Xiquena, algún escritor fracasado o herido en su orgullo le lance un pedrusco a la cabeza. Todo parece indicar que el protagonista de los diarios de A. T. se ha ido convirtiendo en un ser más desconfiado, menos abierto o natural, menos sentimental y mucho más cínico que antes. Ahora que tiene éxito puede parapetarse en sus premios, pero antes tenía que ser -a la fuerza- una cuestión de puro unamunismo, esa curiosa mezcla de dignidad, egolatría y gamberrismo. Conciencia de uno mismo frente a los otros. Si pasan de mí o me tocan las narices, me impongo por cojones. Sí señor.
He oído que se ha organizado una Asociación de Damnificados de Trapiello. La preside una profesora de Elche. A veces A. T. se arrepiente de haberse metido en tanto embolado (se mueve a la defensiva, como diciendo: "Oye, que en el fondo soy una buena persona"), pero ya no hay marcha atrás. Sólo queda buscar aliados para enfrentarse al enemigo.
Pero, bueno, todo eso forma parte de la anécdota (que no da más de sí), la charla de portera editorial, el duelo de espadachines de un mundillo ridículo -el literario- que algunos se toman demasiado en serio. Sus diarios son mucho más que eso. Sí. La vida hecha literatura... y viceversa.
No exagero si digo que Andrés Trapiello nos ha enseñado a ver las cosas de otra manera, nos ha ayudado a sacarle más jugo a la vida, a pensarla y mirarla con ojos antiguos, sentimentales, poéticos, más conscientes del paso del tiempo. El secreto está en extraer lo eterno de lo transitorio (en eso consiste, precisamente, según Baudelaire, la tarea del artista moderno). ¿De cuántos escritores podemos decir eso?
Recuerdos:
Cuando terminé la carrera y me puse a dar clases de Filosofía en una academia de la calle Piamonte, me cruzaba muchas veces con A. T. por las mañanas. Vivía -supongo que sigue viviendo- allí al lado. Nunca me paré a hablar con él ni le dije nada; a él no lo conocía, pero sí al protagonista de sus diarios (los había ido leyendo, a salto de mata, durante mis años de universidad). Prefería quedarme al margen, como un simple habitante anónimo de la vida -una cara fugaz, un chico paseante-, antes que irrumpir groseramente en la marcha del escritor (en cualquier caso, es posible que salga de "extra" en alguna de las páginas de sus diarios, nunca se sabe).
Los lunes tenía una hora libre y solía irme a desayunar un café con churros (aprovechaba para hojear el periódico, leer un libro o preparar la siguiente clase). Después me daba un paseo por el barrio (Barquillo, Fernando VI, Recoletos...) y era entonces cuando solía cruzarme con A. T. Creo recordar que salió como personaje en alguno de mis "cuadernos de letra pequeña".
Profecía:
Allá por el 2073, cuando la mayor parte de nosotros -incluidos A. T. y sus enemigos- estemos criando malvas, saldrá la edición definitiva del Salón de pasos perdidos. Será considerada por todos los expertos como un acontecimiento cultural de primer orden: "Sin duda alguna, nos encontramos ante una de las cumbres de la literatura contemporánea", escribirá el Harold Bloom de la época. Venderá como churros (ojo: porque el precio será asequible). En los últimos años de su vida, el autor, en un rapto de lucidez, había hecho una poda de los párrafos que consideraba más aburridos o sobrantes, y había añadido notas a pie de página desvelando las identidades ocultas de los personajes. La obra final cabe en 10 tomos de 300 páginas cada uno, que ya está bien ¿no?
Me da una envidia tremenda de esos lectores de finales del siglo XXI. Podrán disfrutar de la vida doblemente: en la realidad y entre las páginas de un libro. Vivirán dos veces. La distancia temporal multiplicará la intensidad vital -o como se diga- de las historias contadas y, en consecuencia, el goce del lector y el valor de la obra.
Conclusión:
Afortunadamente, el protagonista de los diarios de A. T. es un hombre con sus grandezas y sus miserias, sus verdades y sus mentiras, sus virtudes y sus defectos, sus lealtades y sus rencores. Un hombre, no un maniquí o una idea. Como deben ser los personajes de la literatura...
Qué buenos ratos nos ha hecho pasar el tío. Gracias, don Trapiello.

Sunday, January 21, 2007

Autorretrato

Lo prometido es deuda, y al que no paga las deudas se le llama moroso.




Es decir:

Friday, January 19, 2007

¿Quién da la vez?

"Imaginemos a una multitud de hombres encadenados, todos ellos condenados a muerte, varios de los cuales son degollados a diario a la vista de los demás. Los que quedan ven su propia condición en la de sus semejantes, y, contemplándose unos a otros con dolor y sin esperanza, esperan su turno. Tal es la imagen de la condición humana."
(Blaise Pascal, Pensamientos)

Wednesday, January 17, 2007

Pavement y otros videoclips

Como últimamente estoy muy filosófico, hoy toca desengrasar con un poco de nostalgia musical. Hubo una época en que estuve enganchadísimo a Pavement (qué grandes letras, por cierto, y qué elegantes desafines). Como no tenéis la culpa de mis desvaríos, sólo pondré dos vídeos de este grupo. Los otros, elegidos al tuntún, abarcan varios estilos. Espero que no os suicidéis.
PAVEMENT - Shady Lane:

PAVEMENT- Range Life:

FACTO DELAFÉ Y LAS FLORES AZULES - Mar El Poder Del Mar:

LITTLE RICHARD - Lucille:

FAITH NO MORE - Easy:

BJORK - Joga:

Monday, January 15, 2007

La agonía de Nietzsche

Observa su mano temblorosa, su mirada hundida. La nada. Ahí acaba todo. Tanto esfuerzo por horadarlo todo, luchando a brazo partido con el pasado para celebrar la vida, cavando en la durísima roca de Occidente para mostrar al mundo -por fin- el cadáver de Dios, esa quimera. Y al final acabar así, inerte, descerebrado, inválido, sin palabras, con la cabeza llena... de paja... de pájaros.
Viene la enfermera, le limpia los brazos, le da la papilla, le pone la cuña. Una mosca se posa en su nariz pero no le inquieta. Dionisos contra el Crucificado. El puño cerrado es un último destello de la voluntad de poder (Wille zur Macht), que se ha trastocado en dolorosa impotencia. Se rompió la cuerda sobre el abismo, se derrumbaron los pilares del puente: el que un día soñó con erigirse en superhombre ha involucionado al estado vegetal (el momento del hundimiento definitivo se produjo, precisamente, al compadecerse de un animal). Ironía darwinista.
Caben varias lecturas exaltadas, pero no es momento de venganzas sarcásticas o teologizantes ("es lo que tiene tocarle las narices a Dios firmando el acta de su muerte", "ya sabes, el síndrome Titanic") ni de mitificaciones postreras ("vio más de lo que puede soportar un ser humano", "la lucidez extrema deviene indefectiblemente locura"). Sólo es tiempo de constatar nuestro estado de ánimo: las imágenes de la agonía de Nietzsche nos producen lástima. Sucumbimos a esa manía de débiles que es la compasión: "pobre Nietzsche, acabar así". Otra ironía del destino; en este caso, la regresión de los valores.
La malvada hermana viene de vez en cuando a partirle el alma al loco y cuidar de su bigote. Aparentemente, ya no siente ni padece. No se le revuelve el estómago ante la visita. No hay síntomas de decadencia. A ratos parece atemorizado (se marca la calavera en su gesto inmóvil); en general se muestra indiferente (con una indiferencia absoluta, mayestática, divina). Pero por dentro no sabemos... Seguro que desea escribir, siempre escribir. La palabra escrita es la verdadera salvación, la redención inmanente, la única que permanece fiel al sentido de la tierra, porque no invade mundos ajenos (más allá de la muerte o lo visible), porque segrega hormonas creativas, porque se agota en su feliz autorreferencia. El eterno retorno de la letra: "¡Ha sido ésta la vida! ¡Que vuelva a empezar de nuevo, que se repita!"
Sí, es cierto. Te has dado cuenta a la primera. La mantita a cuadros es lo más acogedor del mundo. Es síntoma de tranquilidad, de convalecencia, de reposo. También la almohada mullida entre la mecedora y la espalda. Detrás de la ventana está el campo, los árboles, el río, la luz del sol que hace brillar el cabello de las mujeres hermosas (con sus escotes de carne), los carros de caballos, los caminos polvorientos, el frío de las montañas, el horizonte del mar... En fin, la vida en toda su ebullición. Nada más y nada menos que la vida.
La pared blanca ratifica la buena nueva del Anticristo: más allá del bien y del mal hay un árbol que no da sombra: el silencio.

Esta secuencia -tan misteriosa, tan extraña, tan poderosa- parece ser en realidad un montaje realizado a partir de las fotos que Hans Olde le hizo a Nietzsche en 1899 durante su estancia en Weimar, poco antes de su muerte.

PD: Hay un fotograma en que Nietzsche, bizco y absorto en su locura, como intachable reo de manicomio, tiene un aire a Juan Ramón Jiménez (insigne marido de la Innombrable).

Tuesday, January 09, 2007

Kensington Gardens

Este libro empieza con un niño que nunca fue adulto y termina con un adulto que nunca fue niño. O mejor: empieza con un suicidio adulto y una muerte infantil, y termina con una muerte infantil y un suicidio adulto. Bueno, una cosa está clara: al final del principio, al principio del final, muere Peter Pan (salta a las vías en el momento preciso; es una de esas dos personas por semana que -según las estadísticas- suelen lanzarse con puntualidad británica sobre los rieles justo antes de la entrada triunfal del metro). Véase aquí su estatua.
Así, al menos, se anuncia (tal y como lo he reproducido) en la primera página de Jardines de Kensington, la estupenda novela de Rodrigo Fresán que he empezado a leer hace unos días. Tengo que reconocer que la parte dedicada a James Barrie y a la época victoriana me tiene totalmente enganchado, mientras que la parte dedicada al pop, al LSD y a los años sesenta no me interesa para nada y me aburre bastante. Si pudiera cortar y pegar, me quedaría con la mitad del libro. Lo malo es que las dos partes están mezcladas, y no se pueden disociar tan fácilmente. Una lástima.

Una cita (entre otras muchas memorables de este libro):
Bienaventurados aquellos que han leído mucho durante su infancia porque de ellos, tal vez, jamás será el reino de los cielos, pero sí podrán acceder al reino de los cielos de los otros, y allí aprender las muchas maneras de salir del propio infierno gracias a las estrategias no ficticias de personajes de ficción.
Queja: me da mucha rabia la falta de contención de algunos escritores, que me fastidian la lectura de sus libros con sus excesos de verborrea (si se llegan a comedir un poquito, los habría disfrutado mucho más). Vale, ya sé que ellos son los autores y pueden hacer lo que quieran con sus libros, pero... no sé... es injusto, porque la vida es corta y pocas veces se da la oportunidad de degustar lo bueno. El protagonista de los hallazgos debería saber dosificarlos mejor, o tener al lado a un impertinente que le sujete las riendas de la retórica y de la imaginación. De lo contrario, se empachan de sí mismos... y nos joden la lectura. Parece que se empeñan en mantener la propiedad del libro, que sea suyo a toda costa ("es mío, mío, mío", parecen decir, agarrando el juguete como los niños mimados) y nunca del lector. Sólo nos queda soñar con el libro que pudo haber sido.
En cualquier caso, pienso seguirle la pista a este escritor, que es de lo más interesante que he leído en los últimos tiempos.

Sunday, January 07, 2007

Wednesday, January 03, 2007

La gripe no aviar

Así estoy yo, como los pobres patitos del estanque...
Es el momento idóneo para que el tiempo se haga habitación, para leer a Proust o a Heidegger o a Pla, para envolverse en las sábanas y morir un poco, a ratos, como dejándose llevar.
Si la fiebre es sinónimo de lucidez, hoy soy una auténtica lumbrera.

(Foto: jardines del Campo del Moro, Madrid, 2006)

Monday, January 01, 2007

Año Nuevo o el eterno retorno de lo memo

Levantarse en compañía de la amiga más fiel: la resaca. Si no tienes mal cuerpo, picotear en los restos de dulces de la cena: polvorones, mazapanes, alfajores, trozos de turrón resesos, peladillas... Encender la tele y pasar de la felicitación babélica del Papa a los insulsos saltos de esquí, pasando por el concierto de la Filarmónica de Viena. Sobre todo, si eres capaz de vencer los embates de la vergüenza ajena, resulta muy interesante -desde el punto de vista sociológico- fijarse en las caras abotargadas de algunos asistentes al concierto que, como niños de tres años en el circo, se emocionan dando palmas en la Marcha Radezsky.
PD: Nunca he soportado a la gente que le ríe las gracias "de memos" a los monarcas, a los tenistas o a los directores de orquesta (ay, ese pelillo aznaril... ¡qué dolor!). Me repatean, por su indignidad, por su ostentoso servilismo, por rebajar la dignitas humana a la condición más rastrera... (He dicho).

Sunday, December 31, 2006

Nochevieja o el eterno retorno de lo mismo

Uvas, campanadas, fuegos artificiales, confetti, champán...
Fantasmas de un pasado idéntico (no menos idéntico que el futuro), aprendices de cadáveres simulando una borrachera de alegría, celebrando -supongo- que aún estamos aquí, que no nos hemos ido, que no han dicho nuestro nombre en la sala de espera.
Sólo eso. Lo mires como lo mires, es absurdo... extraño... irreal.

Wednesday, December 27, 2006

Juana de Arco


Supongo que uno de los logros del arte -de cierto tipo de arte, no de todo- es dejar al lector/espectador/oyente tan embobado durante su lectura/visión/audición que se olvide de sí mismo y experimente una existencia vicaria, imbuido de esa placidez espiritual que los epicúreos llamaban "ataraxia" (es lo que traté de explicar cuando hablé de El caso Winslow o cuando hice referencia a El testimonio de Yarfoz). Supongo que para los amantes de los efectos especiales y las emociones fuertes eso de la "ataraxia" no es más que un eufemismo griego para designar el aburrimiento más absoluto, el "tostón" o "coñazo" de toda la vida. Para mí, al menos, no. Sé distinguir bien una cosa de la otra...
Pues bien. Todo este preámbulo para justificar que el otro día vi -y me gustó muchísimo- una película lenta, aburrida y tostón como El proceso de Juana de Arco, de Robert Bresson. No pienso exponer mis impresiones ni explicar las razones de mi entusiasmo, básicamente porque las ignoro. Sólo sé que me quedé anestesiado delante de la pantalla desde que empezó la explicación del principio hasta que apareció la palabra "Fin", que en este caso fue sinónimo de perturbación. Si por mí fuera, habría alargado la película una horita más....
Hay muchas versiones en cine de la historia de esta santa/heroína francesa, pero yo sólo había visto dos. Había visto en el cine Doré la versión infumable de Rossellini (un verdadero coñazo pretencioso, hortera y barroquista, pese a tener como protagonista a mi amada Ingrid Bergman, que salía guapísima; véase arriba) y había visto en la tele la intrascendente versión moderna de Jean-Luc Besson (con la andrógina y atractiva Milla Jovovic, sin duda lo mejor de la peli). Y llevo tiempo queriendo ver la versión de Carl Theodor Dreyer (por las fotos que he visto, tiene buena pinta, aunque la actriz es la más fea de todas las Juanas de Arco con diferencia).
Me asalta una duda existencial: ¿es inevitable enamorarse de esta mística/guerrera/santa/heroína/virgen, extrañísimo y morboso personaje de la mitología francesa?

Tuesday, December 26, 2006

Ventanas de Roma







Hoy hace un año me paseaba por estas calles, rumiando sueños, mirando ventanas... ¡Quiero volver!

Saturday, December 23, 2006

Platónov y Baudelaire

Llevan la raya del pelo en distinto lado y quizás Baudelaire tiene un gesto más amenazador (de rencoroso cascarrabias), pero ¿a que tienen un aire?
Andréi Platónov (1899-1951)
"Sobre un hilo telegráfico se sienta un pequeño pajarillo que canta orgulloso. A su lado pasan los expresos. En los compartimentos follan los genios de la literatura. Y mientras, el pajarillo canta. Aún no se sabe quién saldrá ganando: los pájaros o los expresos" (De sus cuadernos de notas).
"La muerte. Un cementerio de caídos en la guerra. Se muestra a la vida aquello que tuvo que suceder pero no se produjo: las obras, el trabajo, las hazañas, el amor, todo el cuadro de una vida que no fue, y qué habría sido si ésta se hubiera dado. Se representa lo que se ha matado en realidad, no sólo los cuerpos. El gran cuadro de la vida y de las almas caídas y de sus posibilidades" (Ibídem).
"El abajo firmante reniega de toda su actividad literaria y artística pasada, tanto de la expresada en obras impresas como en las no publicadas. [...] he llegado a la conclusión de que mi labor prosaica, a pesar de sus positivas intenciones subjetivas, es por completo y contrarrevolucionariamente perniciosa para la consciencia de la sociedad proletaria" (De la carta enviada a los periódicos Pravda y Literatúrnaya Gazeta en respuesta a sus críticos).

Charles Baudelaire (1821-1867)

"Estoy absolutamente cansado de la vida de comensal y de inquilino de habitación amueblada de hotel. Eso me mata y me envenena. No sé cómo me he resistido. Estoy cansado de resfriados y migrañas y fiebres, y sobre todo de la necesidad de salir dos veces al día, y de la nieve y el fango y la lluvia. [...] Me falta de todo: muebles, ropa, trajes, incluso cacerolas, colchón. Y mis libros siguen extraviados en los talleres de diversos encuadernadores. Me hace falta de todo, y todo inmediatamente" (De una carta a su madre. París, 20 de diciembre de 1855).

"Siento que estoy en una crisis, en una fase en que debo tomar una gran decisión, hacer justo lo contrario de todo lo que he hecho, es decir, no amar más que la gloria, trabajar sin cesar, incluso sin esperanza de salario, suprimir todo placer y convertirme en eso que se llama una grandeza de alto rango. En fin, intentar hacer una pequeña fortuna. Desprecio a la gente que ama el dinero, pero tengo un miedo horrible a la servidumbre y a la miseria en la vejez" (Ídem. París, 10 de agosto de 1862).

Friday, December 22, 2006

Feliz Navidad

...Y el niño de San Ildefonso, enloquecido por la cantinela machacona de sus compañeros, se puso en mitad del escenario, sacó del uniforme una pistola de 9 mm y se pegó un tiro en la cabeza.
La imagen dio la vuelta al mundo.
PD: Le tuvieron que tapar el agujero (que es lo que hace, mayormente, la gente en esta fecha).

Wednesday, December 20, 2006

Casa de Citas (III)

Para terminar esta primera trilogía de citas (ojo, continuará en otro momento), hoy traigo algunas perlas de los dos mejores aforistas que conozco de la blogosfera. Recomiendo que abráis los enlaces y disfrutéis directamente de toda su sabiduría:

1) Sutil, poético, sugerente... Sabe captar con inigualable sensibilidad lírica el infinito del instante. Con ustedes, La Luz Tenue (http://laluztenue.blogspot.com/):

Intención: Esa intención que se nos quita al momento de la cabeza y que consiste en desear meter los dedos en un enchufe debe ser cosa de la necesidad última de que todo encaje.
Otoño: Cuando el aire mueve una cortina parece que nos mece el alma.
Constatación: Hay gente que anda tan deprisa que no logra ni alcanzarse a sí mismo.
Lluvia: A veces la lluvia cae de lado, oblicua, y nos moja solo una parte. Una mejilla, un brazo, una pierna, medio corazón.
Huchas: ¿Ríen las bocas de las huchas?
Intruso: El intruso se sienta en la cama. Ha recorrido la casa, abierto los armarios y manipulado el mando a distancia del televisor. Llegó aquí porque la puerta estaba abierta. Sigue sentado en la cama. Se mira en el espejo. Se mira y entonces recuerda que no es un intruso: esta es su casa, este es su dormitorio, este es su espejo.
Pájaros: Hay pájaros que viven en los escotes de los vestidos de algunas mujeres.
Rellano: Esperar el ascensor en el rellano tiene algo de penitencia.
Tiempo: El mejor momento de nuestra vida es aquel de la infancia en el que nos caemos de culo de un ataque de risa.
Naturaleza: La languidez de la adolescente es tal que hay mañanas que no se recuerda a sí misma.
Periódico: Leer el periódico por la noche es hacer esperar al mundo unas horas.
Teléfono: Que suene un teléfono tiene algo de cortocircuito de la rutina.
2) Irónico, genial, corrosivo, desternillante... Implacable en su análisis cínico de la actualidad, lúcido en su mirada políticamente incorrecta. Con ustedes, Esperando a Dodot (http://esperandoadodot.blogspot.com/):
Sobre sexo: El sexo está sobrevalorado. No veo lógicos esos precios.
De estancos: Acabaremos obligando a todos los estancos a tener su propio enfermo terminal y él será el que te venda la cajetilla.
La seducción: Existen 3 pasos para la seducción: Aparentar que no la necesitas para ser feliz, aparentar que te interesa mucho como ser humano y fingir interés por su mejor amiga.
Los dedos: Estuve hora y media buscando aparcamiento, hasta que me cansé, me pillé los dedos con la puerta del coche y aparqué en el de minusválidos.
La DGT: La mayoría de los accidentes se producen en los puntos negros, si la DGT los pintase más grandes podríamos frenar desde lejos.
El coito: ¿Me concede este coito, bella dama?
De sondas: Mandamos sondas al espacio para ver si encontramos planetas perdidos llenos de viejecitos a los que poder ayudar a mear.
Ultrajado: La semana pasada me llamaron para ofrecerme 'colchones anti-ácaros', les insulté y les colgué; obviamente, me tienen en una lista de guarros.
El golf: Me iba a deshacer de toda mi ropa ridícula pero al final me he apuntado a un club de golf.
Del Windsor: Lo del edificio Windsor fue un lamentable error, lo que yo quería quemar era el castillo.
El dentista: El dentista me cobraba 50 euros por un empaste pero le di 60 para también pudiese renovar las revistas.
Pasional: El amor es cuando empiezas a quedar para aburrirte y te gusta.
La teoría: Antes no sabía que era eso de 'La teoría de los vasos comunicantes', ahora sin embargo, a partir de la cuarta copa, ya parece que oigo voces.
El incapaz: Dios se mató en la explosión del Big Bang, es evidente, sólo existía él, fue el torpe incapaz que hizo saltar todo por los aires.
Previsión: Previsión es ir en bañador al funeral de tu jefe por si quiere volver y hay que ahogarlo en la Laguna Estigia.

Tuesday, December 19, 2006

Casa de Citas (II)

Hoy nos vamos a poner más trágicos y pesimistas, incluso un poco apocalípticos, de la mano del genial E. M. Cioran:


En los brazos de la mujer bajan ataúdes del cielo.
P:-¿Qué hace usted todo el día? R:-Me soporto.
En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a escupir y los lirios abrirían un burdel.
Me gustaría ser libre, inimaginablemente libre, libre como un ser abortado.
La palidez nos muestra hasta qué punto el cuerpo puede entender al alma.
Los parques son desiertos positivos.
Hasta el silencio me parece un grito.
La enfermedad: estado lírico de la materia, matería lírica.
¿No es la paradoja un estornudo del espíritu?
Necesidad física del deshonor. Me hubiera gustado ser hijo de verdugo.
No nacer es sin duda la mejor fórmula que hay. Desgraciadamente no está al alcance de nadie.
Haber naufragado en alguna parte entre el epigrama y el suspiro.
Ese absoluto en nuestra superficie... llamado mujer.
Haber cometido todos los crímenes, salvo el de ser padre.
Si Dios colocara la frente en mi hombro, ¡qué bien estaríamos los dos así, solos y desconsolados!
El único sentido de la tierra es absorber las lágrimas de los muertos.
Las ideas son melodías muertas. Cada ser es un himno destruido.
La poesía es solamente el instrumento de un fúnebre narcisismo.
Si Dios fuera Cíclope, España sería su ojo.
Después de algunas noches, debería uno cambiar el nombre, porque ya no se es el mismo.
Concebir un pensamiento, un solo y único pensamiento, pero que hiciese añicos el universo.
Si un gusano es capaz de sentir inquietudes metafísicas, también él le quita el sueño a Dios.
La soledad no te enseña a estar solo, sino a ser único.
Devastado por el tedio, ese ciclón al ralentí...
De los hombres me separan todos los hombres.
La teología sólo guardó para Dios el respeto por la letra mayúscula.
La locura es la introducción de la esperanza en la lógica.
Las mujeres que no saben sonreír me hacen pensar en una fanfarria de bomberos en el Paraíso.

Monday, December 18, 2006

Casa de Citas (I)

Empezaremos por el mejor aforista de todos los tiempos: G. C Lichtenberg (siglo XVIII):
Hoy le permití al sol levantarse antes que yo.
Ya sé que se escribe en público de pecados secretos. Me he propuesto escribir en secreto de pecados públicos.
Por más que se predique en ellas, las iglesias siguen necesitando pararrayos.
El escritor da cuerpo a las metáforas; el lector, alma.
El sacrificio de los primogénitos aún es recomendable, sobre todo en el caso de los versos.
En cierta obra de un hombre célebre preferiría leer lo que tachó que lo que dejó.
A un prólogo se le podría llamar "matamoscas" y a una dedicatoria "bolsa de limosna".
Aquello tuvo el efecto que por lo general tienen los buenos libros. Hizo más tontos a los tontos, más listos a los listos y los miles restantes quedaron ilesos.
En verdad hay muchos hombres que leen para no pensar.
No cesaba de buscar citas: todo lo que leía pasaba de un libro a otro sin detenerse.
En la Francia libre, donde ahora uno puede ahorcar a quien quiera.
El primer americano descubierto por Colón hizo un descubrimiento atroz.
Amarse a sí mismo al menos tiene una ventaja: no hay muchos rivales.
Hasta los muertos viajan alrededor del sol una vez al año.
¿Por qué son tan hermosas las viudas jóvenes en duelo? (Investigación)
Si es cierto eso que leí en alguna parte de que nadie muere antes de hacer al menos una cosa inteligente, entonces M ha engendrado a un inmortal.
Lo que buscamos siempre está en el último bolsillo en que metemos la mano.
La simpatía es una pésima limosna.
Es bien sabido que un momentito es mayor que un momento.
Alzar el sombrero es una reducción del cuerpo, un disminuirse.

Saturday, December 16, 2006

BSO

Dos cortos caserillos de un tal Steve Ryan. Lo mejor es la música: de Yann Tiersen (Amelie) y Scott Joplin (El golpe). Bueno, la chica tampoco está mal...


Y un documento sobre los locos años 20 (The jazz age):

Friday, December 15, 2006

El derecho a la pereza

Este señor de cabellos ondulados, bigote de mosquetero y tupé molón -como un Elvis Presley avant la lettre, o avant le siècle, o como se diga- se llamaba Paul Lafargue.
Nació en Santiago de Cuba en 1842, estudió Medicina en París, anduvo un tiempo medrando por las Españas y acabó casándose con la hija de Karl Marx. Tener a Marx por suegro no suena muy divertido, la verdad; todo apunta a que las comidas de los domingos, con el barbudo economista alemán haciendo la paella y bebiendo tintorro, no debían de ser la juerga padre, precisamente. Quizás por eso el matrimonio Lafargue tomó por anticipado una decisión irrevocable y fijó un límite a sus vidas: en ningún caso sobrepasarían los 70 años.
Cuando llegó la fecha señalada, un sábado de noviembre de 1911, después de haber ido al cine en la capital francesa y de haber degustado unos ricos pasteles, el matrimonio formado por Laura Marx y Paul Lafargue volvió a su casa de Draveil y se quitó la vida. Habían dejado perfectamente ordenada la distribución de sus bienes, incluyendo a la criada, al jardinero y al perro Nino. No sabemos qué película vieron aquella tarde, pero sí conocemos por el testamento las razones de su suicidio:

Sano de cuerpo y de espíritu, me doy la muerte antes de que la implacable vejez, que me ha quitado uno tras otro los placeres y los goces de la existencia, y me ha despojado de mis fuerzas físicas e intelectuales, paralice mi energía y acabe con mi voluntad, convirtiéndome en una carga para mí mismo y para los demás.
Desde hace años me he prometido no sobrepasar los 70 años; he fijado la época del año para mi marcha de esta vida, y preparado el modo de ejecutar mi decisión: una inyección hipodérmica de ácido cianhídrico.

En 1883 Lafargue había publicado un auténtico Catecismo de la Risa Absoluta titulado El derecho a la pereza, que así comienza:

Una manía infernal carcome las entrañas de las clases obreras de los países en que reina la civilización capitalista; una manía considerablemente extendida a toda la sociedad y que tiene por corolario innumerables miserias individuales y colectivas que están instaladas en la Humanidad desde hace dos siglos. Esa manía infernal es el amor al trabajo, el frenesí del trabajo, llevado hasta el consumo total de las fuerzas vitales del individuo y de su progenitura.
Imagino que en algunas escuelas de su Cuba natal empezarán las clases rezando, todos en pie y con la mano en el pecho, el Padrenuestro y el Credo del Capitalista, que Paul Lafargue instituyó:
Creo en el Capital que gobierna la materia y el espíritu. Creo en el Beneficio, su legítimo hijo, y en el Crédito, el Espíritu Santo, que procede de él y es adorado conjuntamente. Creo en la Renta al 5%, también al 4 y al 3, y en la Cotización auténtica de los valores. Creo en el Gran Libro de la Deuda Pública [...]. Creo en la Prolongación de la jornada de trabajo y en la Reducción de los salarios, como también en la Falsificación de los productos. Creo en el dogma sagrado "Comprar barato y vender caro", y también creo en los principios eternos de nuestra santísima Iglesia, la Economía política oficial. Amén.
No sé qué pensarían la criada, el jardinero y el perro Nino de todo esto. Nunca lo sabremos. Es la ironía que se vuelve contra sí misma...

Monday, December 11, 2006

A Tale of a Tub

Estoy enfrascado en este libro. No pienso abrir la boca hasta que lo termine. (Pero no os hagáis ilusiones, que es muy corto...)

Whoever has an ambition to be heard in a crowd must press, and squeeze, and thrust, and climb with indefatigable pains, till he has exalted himself to a certain degree of altitude above them. Now, in all assemblies, though you wedge them ever so close, we may observe this peculiar property, that over their heads there is room enough; but how to reach it is the difficult point, it being as hard to get quit of number as of hell.
"Evadere ad auras, Hoc opus, hic labor est.”
To this end the philosopher’s way in all ages has been by erecting certain edifices in the air; but whatever practice and reputation these kind of structures have formerly possessed, or may still continue in, not excepting even that of Socrates when he was suspended in a basket to help contemplation, I think, with due submission, they seem to labour under two inconveniences. First, that the foundations being laid too high, they have been often out of sight and ever out of hearing. Secondly, that the materials being very transitory, have suffered much from inclemencies of air, especially in these north-west regions.
Pos eso...

Sunday, December 10, 2006

El huevo sobre la llanura sin llanura

¿Quién sino Dalí osaría colgar del Punto Inmóvil un huevo frito, trémulo y blandengue como una pálida serpiente embarazada de yema?
Como no he encontrado ninguna imagen del cuadro, os dejo con este vídeo:

Thursday, December 07, 2006